La Marcha Verde movilizó a 350 mil marroquíes para recuperar al Sahara

Sahara: un conflicto útil (I)


Por Ismael Medina

El conflicto del Sahara no tiene asidero alguno, desde el punto de vista jurídico, histórico o geográfico, y  jamás debió haber existido. Viéndolo desde cualquier ángulo, ese lastre y bizarro conflicto sólo tiene cabida en la lógica de la guerra fría de los 70.

Pero, si bien es así, no deja de preocupar que el conjunto de los protagonistas están cómodamente conformes con que es útil para el mantenimiento del precario equilibro en el Magreb y en el Mediterráneo occidental.

Cada cual y cada quien en la zona, le está sacando algún provecho empezando por los países implicados y por supuesto los propios saharauis, hasta los vecinos como España y Francia, o lejanos como Sudáfrica, Nigeria, Venezueola o Estados Unidos.

Es patético ver como se usa al conflicto del Sahara para alimentar la vanidad de unos, ganarse unos votos en foros multilaterales o simplemente para servir intereses hegemónicos de no muy pocos Estados que, por arte y magia de jugosas prebendas, mantienen viva la flama del separatismo saharaui.

Lo paradójico es que todos, inclusive Naciones Unidas, están unánimemente de acuerdo para hacer que un conflicto de baja intensidad, como el del Sahara, dure infinitamente, ya que de hecho, a nadie le conviene o, mejor dicho, a nadie le interesa poner el hombro para ayudar a solucionarlo.

El conflicto perdura porque la población saharaui, confrontada por generaciones con la dura realidad del inclemente desierto, no tiene la misma noción del tiempo y, al parecer, mucho no le importa un arreglo. La pura verdad es que muchos son los complacidos con el estado actual de las cosas.

Es cierto no obstante, que empiezan a escucharse persistentes ruedos entre las nuevas generaciones que, de un lado y de otro, anhelan una solución urgente, un compromiso, se impacientan y reclaman una salida.

Por lo demás, persiste la duda y crece la incertidumbre. Una vez licuados los ideales setentistas de los fundadores del Polisario, desvirtuados desde el momento mismo en que el gobierno militarista argelino apadrinó a los separatistas y se implicó en la lucha armada del Polisario, nadie sabe a qué santo rezar.

De hecho, los delirios separatistas, que en el caso del Sahara también tuvieron sus costos, se diluyeron en los vicios de ese régimen estalinista argelino, del impresentable gobierno español (el de Adolfo Suarez) y en la futura intromisión del megalómano coronel libio Mammar Gadafi.

Desde entonces, la dirigencia del Polisario dejó de ser nacionalista para convertirse en simples sujetos de estrategias geopolíticas y de oscuros intereses que le suministraban las armas, los apoyos logísticos y el soporte diplomático, de una forma descarada o bajo el manto de la ayuda humanitaria.

Dadas las circunstancias, los líderes históricos del Frente, los acogidos a mediados de los 70 en Argelia, se dividieron en sendos bandos, unos regresaron a Marruecos para integrarse dentro del tejido sociopolítico nacional o local saharaui y otros optaron por la vida fácil y siguen hasta el día de hoy holgazaneando en Tinduf y paseando su vergüenza por los grandes hoteles de Argel.

Además, un conflicto de baja intensidad como el del Sahara seduce a propios y extraños. De la misma forma que Francia sigue jugando un papel protagónico en el Magreb sin invertir mayores esfuerzos que el diplomático, Estados Unidos tienen una presencia asegurada en la zona desde el momento mismo en que el enviado especial del Secretario general de Naciones Unidas para el Sahara es un norteamericano.

Más complacidos aún son Argelia, Mauritania y España ya que, al margen de la injusta “hostilidad vecinal”, la persistencia del conflicto conviene a los respectivos intereses de esos países.

Marruecos lo ha comprobado en piel propia ya que cada uno de esos tres vecinos puso algo de su parte. En una primera fase, Mauritania dio el “si” al anuncio del gobernador español de Laayun de impulsar un “Estado independiente”, la España franquista puso las armas y la Argelia dio el suporte material.

Las maniobras de España y Mauritania no cesan. Pero Argelia ¿qué duda cabe?, es la que lleva la voz cantante. En una visión dual de la realidad regional, Argel sigue confundiendo a la comunidad internacional acerca de la existencia de una “república saharaui”.

 

Proximo : España y Argelia, causa y origen del conflicto

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