Falso profeta, falsa bandera y falsa causa

Sahara: ataca la Santa Orden de Malta


Por Lic. Marco Aurelio

Cierto Oficial Caballero de la Santa Orden de Malta, el periodista Ricardo Sánchez Serra, ha excedido en sus facultades, al convertirse en testaferro del jefe de la misión diplomática argelina en Lima.

Premio periodismo Iglesia Católica

RSS Premio periodismo Iglesia Católica 2008

Ricardo Sánchez Serra, en una paranoia inducida contra el Reino de Marruecos por no sabemos qué substancia, ofende sistemáticamente al pueblo marroquí y, por si fuera poco, incita al odio en nombre de una supuesta solidaridad con el “pueblo saharaui”.

Se sabe que el periodista peruano está atrapado en el vicio. Pero el problema de Judas es sólo de Judas.

En el ejercicio de la libertad de expresión, el periodista conservador y “militante” de izquierda, le rinde pleitesía, cada mañana, a la fascistoide junta militar de Argelia, elogiando sus virtudes y sus infinitas bondades.

Al mismo tiempo, a Marruecos le hace un juicio injusto, difamando obsesivamente contra su pueblo y sus instituciones, sin molestarse siquiera en verificar si eso que le cuentan los argelinos está mininamente comprobado.

“Hay una gran similitud entre el profeta y el periodista”, dijo en 2008, al recibir por segunda vez el “Premio nacional de periodismo de la Iglesia Católica”. Resulta pues injusto que se involucre en el negocio de la difamación, indigno de un profeta y también de un periodista.

Las contradicciones de Ricardo Sánchez Serra son tan flagrantes que lo delatan sin piedad y sin equívoco posible. ¿Por qué un conservador por educación, convicción y dedicación, se pone la careta de revolucionario por sólo momentos y por las circunstancias?

La única respuesta es que nuestro profeta-periodista se ha vuelto adicto a ciertos lujitos y antojitos que sólo la generosa representación diplomática árabe-africana le suministra y costea.

Es de lamentar que un hombre de su formación haya renunciado a los valores humanos y humanistas que dice representar cuando afirma: “como católico practicante es un honor y a la vez una gran responsabilidad el continuar apoyando en la difusión de la doctrina social de la iglesia y en especial en la revitalización de los valores”.

¿Dónde quedan los valores cuando el profeta-periodista hace apología de la guerra y alardea alegremente, aún sabiendo que es un delito grave, con las armas que poseen los separatistas del Polisario?

No hay nada malo en ser agradecido con la embajada argelina, la que paga y suministra material y susurra “exclusivas” para sus informes de prensa. Pero nada, en absoluto, justifica la embestida contra Marruecos.

El profeta-periodista ha incurrido reiteradamente en grave perjurio soplando tambores de la guerra contra Marruecos. Y lo volvió a hacer a finales de agosto y principios de septiembre del presente año, cuando anunció en un artículo en dos tiras: “Suenan los tambores de guerra en África del Norte”.

No le veo utilidad en enumerar sus muchas perlitas, ni en cuantas contradicciones ha incurrido el profeta-periodista, aunque sí, es un deber recordar que la apología de la guerra es delito punible por las leyes del Perú y del resto de países democráticos de todo el mundo.

“La brutal represión a los saharauis en los territorios ocupados”, arguye, “alienta a no solo una insurrección, sino también el empuje de los jóvenes saharauis -que viven en los campamentos de refugiados- a irse a la guerra”.

“La paciencia se está agotando en los jóvenes saharauis que reiteramos desean ir a la guerra”, insiste, hablando en su nombre en el de los demás.

“El Frente Polisario ha indicado que dispone de +armas, hombres y voluntad suficientes+ para ir a una guerra que el pueblo saharaui reclama masivamente”, reitera para volver a insistir en que “el tiempo se acaba para la paz, estamos ya en la cuenta regresiva para solucionar de una vez por todas la cuestión saharaui”.

Un mes más tarde, el profeta-periodista le pone fecha al terror. Afirma que “en el 2015 habrá guerra en África del Norte”.

Descuide don Ricardo. El pueblo marroquí es noble y, pese a quien pese, no va a caer en la trampa y mucho menos en las provocaciones. Los saharauis son marroquíes y están en su Sahara. Lo del Polisario es anecdótico. También lo son aquellos que le prestan la voz y le siguen la corriente.

¿Acaso no sabe el profeta-periodista que dos tercios de los más de ochenta países que se habían apresurado a reconocer a la virtual “RASD”, creada a golpe de chequera y por él, mismo defendida a capa espada, le han retirado tal reconocimiento? Están los números por si alguien duda y los quiere ver. ¿Por qué lo habrán hecho?

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