Con Argelia cubanizada, tiembla el Mediterráneo


 

Por Lic. Marco Aurelio

Militares cubanos los hay y siempre los hubo en la Argelia de los Generales bonitos desde 1963. Su presencia se reforzó à partir de 1976 cuando sus expertos fueron reclutados para dar asesoramiento y entrenamiento a las milicias terroristas del independentismo saharaui en los campamentos de Tinduf.

La llegada masiva de militares y espías cubanos, muchos hablaran francés con acento caribeño y llevarán el uniforme de la ANP, fue uno de los principales temas abordados durante la visita realizada, esta semana a Argel, por Raúl Castro, jefe de Estado y general de los ejércitos de la Isla.

Cuba vive de su ejército de cooperantes mercenarios. En la región del Magreb, los cubanos serán peores que las plagas de langostas del desierto que regularmente azotan a la región. Su masivo desembarco en Argelia pone en peligro la estabilidad en toda la zona y amenaza con destruir lo poco de esperanza que albergan los pueblos magrebíes para salir adelante y dejar atrás décadas de enfrentamientos.

Existen ejemplos ilustrativos, por si alguna duda cabe sobre lo que implica esa plaga. Por culpa de los asesores cubanos, Chile padeció una sangrienta dictadura militar entre 1973 y 1990. Cerca de 30.000 cooperantes cubanos había en el país de Salvador Allende, derrocado por el general Augusto Pinochet.

Y no se trata sólo de países africanos en guerra civil o de liberación nacional, donde hubo intervención militar cubana financiada por terceros, ni de la flagrante enajenación de la soberanía nacional en los países más pobres del continente americano como Bolivia, Nicaragua o los recientes intentos fallidos en Haití y Honduras.

Hasta hoy, los cubanos tenían mejor ocupación en Venezuela. Además de los 100.000 barriles de petróleo/día regalados por el chavismo, la mitad de las divisas que se reciben en la Isla, por concepto de “exportación” de materias primas y servicios, provienen de las remesas de los cooperantes en el país caribeño.

Pero el chavismo está en serias dificultades económico-financieras y políticas. Ya no da para tanta “solidaridad revolucionaria”. La crisis que enfronta Caracas obliga a recortar envíos de petróleo y a prescindir de parte de los cooperantes.

Venezuela es el ejemplo más expresivo del patrocinio cubano de desorganización y desgobierno al que se estaría exponiendo la Argelia de los Generales bonitos y, con ella, el Mediterráneo en su conjunto, y toda la zona del Magreb. Venezuela es más rica que Argelia en hidrocarburos, pero está sumida en la incalificable anarquía por contar con un ejército de más de 85.000 cubanos, entre militares y agentes de inteligencia puestos al servicio de la dictadura bolivariana.

¿Será eso lo que se pretende en la Argelia de lois Generales bonitos? ¿Será por eso también que La Habana busca un mercado sustituto para sus cooperantes en el Norte de África? Las preguntas van dirigidas en primer lugar al pueblo argelino antes que a su Junta militar obnubilada e incapaz de mirar más allá de sus intereses de casta dominante.

El operativo castrense cubano en Argelia está avanzando. Sólo faltan detalles para el cálculo del costo en barriles de crudo, que se están ultimando y evaluando por una delegación del ministerio cubano de “comercio exterior e inversión extranjera”.

Los asesores cubanos se desplegarán por tierra y mar. Educadores castristas vigilarán a jóvenes, profesores, intelectuales y deportistas. Técnicos agrícolas controlarán los movimientos del campesinado y los profesionales de salud tomarán a su cargo los sindicatos y los grupos contestatarios en el medio urbano. No se salvarán ni los policías, ni los propios militares argelinos.

“En la actualidad, esa nación africana sigue siendo escenario de importantes proyectos sanitarios con participación cubana, entre los que sobresale el programa oftalmológico que incluye la construcción de siete hospitales en igual número de provincias, de los cuales cuatro ya están funcionando, así como servicios médicos en otras especialidades como oncología, urología y la atención materno-infantil”, anuncia el Portal de Radio Rebelde.

Durante su estancia de dos días en Argelia, Raúl Castro estuvo acompañado por el ministro de las Fuerzas armadas revolucionarias, general de cuerpo de ejército, Leopoldo Cintra Frías. El aspecto más relevante y destacado por la prensa oficial, la única autorizada en la Isla, fue el apoyo “sin vacilación” a la “política exterior” de la “heroica y luchadora Argelia”.

“Estamos al lado de Argelia”, declaró Castro y titulan todos los medios, tras reunirse por más de dos horas, el lunes 4 de abril, con su homologo argelino Abdelaziz Bouteflika a quien “trasmitió un saludo de parte del líder de la revolución cubana, Fidel Castro”.

“Estamos al lado de Argelia y apoyamos su política en un ambiente en el que yo mismo me pregunto qué sería de esta zona del norte de África si este país no contara con la estabilidad que tiene”, acota el general de los ejércitos.

En rueda de prensa, el presidente cubano exteriorizó su coincidencia “sin vacilación” con “la política exterior de Argelia y el papel que está jugando” y que “con mucha satisfacción hago pública esta posición respecto a Argelia”.

Uno se pregunta ¿por qué tanta insistencia? Lo cierto es que detrás de esa declaración de amor, se oculta lo que La Habana anuncia en clave de guerra. “Cuando veo el panorama mundial, me da la sensación de que se están volviendo locos, guerras por aquí, bombardeos por allá, intervenciones más acá, la destrucción de países, una locura, ¿a dónde vamos a parar? Por eso opino sin vacilación, y así lo comparto con mi delegación, que la política exterior de la República de Argelia es muy positiva”.

Seguro que Raúl Castro no ignora que el objetivo de la permanente embestida de esta “muy positiva” política exterior de Argelia, que él elogia y su delegación apoya “sin vacilación”, no son ni Mali, ni Libia, siquiera los terroristas en la región del Sahara-Sahel.

Pero para soltar sus barbaridades, el general de los ejércitos de Cuba debió tener sus motivos que no son los de una simple expresión de “solidaridad revolucionaria” y que vienen a ser algo así como una advertencia, una declaración de hostilidades.

“El presidente (Bouteflika) y yo conversamos profundamente sobre diferentes temas, de la situación internacional y de las regiones donde nos desenvolvemos, de la política internacional de Argelia y también de la nuestra”, expresó Raúl Castro, citado por el periódico Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba (PCC).

“Le elogié a él y a su gobierno la po­lítica internacional que están llevando a cabo. Nosotros estamos al lado de Argelia y la apoyamos”, reitera el general de los ejércitos, quién prometió volver a Argel antes de fin de año.

Se le puede preguntar al general de los ejércitos ¿para qué volvería a Argelia y que es lo que le traería de vuelta al continenete africano? Esperamos que será para festejar su ya próximo cúmplenos  y no para incendiar el Mediterráneo.

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