Raúl Castro, general de los ejercitos de Cuba

¿Por qué ocultan la muerte de tres cubanos en Argelia?


Por Ismael Medina

Tres “cooperantes” cubanos, una enfermera y dos médicos, murieron la pasada semana en la localidad de El Bayadh, un pequeño poblado creado por la colonización francesa en medio del extenso desierto argelino.

Fuentes diplomáticas extranjeras citadas por la agencia española EFE revelan que los tres técnicos de salud cubanos pueden haber fallecido a causa de la inhalación de gases dentro de la casa que habitaban. La explicación no tiene asidero salvo que se trate de un suicidio colectivo o que las tres personas estuvieran compartiendo la misma habitación y a la misma hora.

Lo sospecho y lo inverisímil del caso es el ocultamiento deliberado de la verdad por las autoridades cubanas y por la prensa oficial de La Habana. No fue así en el caso, por ejemplo, de los dos cubanos fallecidos este año en Sierra Leona, “a consecuencia de un paludismo con complicación cerebral”.

En aquella oportunidad, el ministerio de salud pública se apresuró en difundir una nota informativa en la cual comunicaba, con lujo de detalles, la mala noticia y transmitía “a los familiares de nuestro compañero las más sentidas condolencias”.

“El día de hoy 18 de enero a las 7:00 am, hora de Cuba, 12:00, hora de Sierra Leona, falleció el colaborador Reinaldo Villafranca Antigua”, anunciaba la nota del ministerio de Salud.

¿Cuál es la diferencia pues, entre el “compañero” Reinaldo Villafranca y los otros tres fallecidos en Argelia? ¿Por qué publicitar un muerte y ocultar tres?

Para nadie es una novedad la violencia ejercida contra los extranjeros en Argelia. Hace cuatro meses, se descubrieron cerca de Tizi Ouzzou, en la región de la Cabilia, los restos mortales de un turista francés, Herbé Gourdel, supuestamente secuestrado y decapitado en septiembre de 2014 por “Soldados del Califato”, el grupo argelino que juró lealtad al Ejercito Islámico en Irak y Siria (EI).

Pero hubo muchísimos más casos en el pasado reciente y remoto. El más grave, jamás esclarecido, fue el secuestro y asesinato de siete monjes franceses en la localidad de Tibhirine, el 27 de marzo de 1996, en plena guerra civil argelina.

Los militares atribuyeron el crimen a presuntos guerrilleros del Grupo Islamista Armado (GIA). Más tarde, sin embargo, se supo que los asesinos intelectuales fueron dos uniformados de alta graduación, los Número 1 y 2 del Departamento de intilegencia militar (DRS).

Lo extraño en el asesinato de los tres “cooperantes” cubanos tiene que ver con su nacionalidad ya que hasta hora las víctimas predilectas de la violencia en Argelia eran los franceses y algún que otro europeo secuestrado en los campamentos del Polisario en Tinduf.

Sin duda, hay algo inconfesable detrás de las tres muertes. Y no sería descabellado atribuir el crimen a algún grupo terrorista que sentiría próxima la amenaza de la presencia de oficiales del ejército cubano en Argelia.

De ser así, la muerte de los tres cubanos sería una clara advertencia al gobierno de Cuba y una respuesta rapidísima al anuncio, el 4 de mayo, del incremento de  esta presencia cubana en Argelia.

Cabe recordar que las lamentables muertes sucedieron simultáneamente a la “fructífera visita” a Argel del jefe de Estado cubano, general Raúl Castro, durante  la cual se hizo hincapié en la cooperación entre los dos países, sin obviar el tema de la inteligencia y seguridad que para eso los cubanos están bien entrenados y con probada experiencia.

Además, el presidente Castro prometió volver a Argelia este mismo año, sin precisar el motivo.

 

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