Argelia, Cuba, yihadismo y sucesión presidencial


Por Lic. Marco Aurelio

La Junta cívico-militar argelina ensaya con válvulas alternativas de desahogo de la fuerte presión por tener que sostener durante largos meses en el sillón presidencial a un anciano, Abdelaziz Bouteflika, en serios problemas de salud física y que lleva un año sin dar ningún signo de mejoría.

Por lo tanto, con la soga hasta el cuello, los Generales bonitos de Argel han buscado apoyo y parecen haber encontrado alivio en la Corte de los Castro, en Cuba, dispuesta a acudir al rescate y cumplir con el mandato.

De esa forma, numerosos agentes de espionaje y contraespionaje cubanos, con sobrada experiencia en su propia Isla, y también en Venezuela, Bolivia, Nicaragua y otros países amigos, se han desparramado cancerosamente en diferentes puntos estratégicos del país africano.

La tarea asignada a los técnicos y profesionales cubanos consiste exclusivamente en prevenir una sublevación popular y, sobre todo, descifrar las claves para un eventual Pronunciamiento que es, en realidad, lo que más preocupa a la Junta militar por desconfiar de sus propios cuadros.

Entre tanto, el régimen argelino intenta seducir al mundo occidental, tocando su nervio más sensible, valiéndose de la urgente necesidad de proteger al país y a la región contra el inminente peligro yihadista.

No fue una frivolidad, ni una broma del general-presidente cubano, Raúl Castro, al preguntarse, el 4 de mayo en Argel, luego de expresar su pleno respaldo a la política de Argelia: “qué sería de esta zona del norte de África si este país  no contara con la estabilidad que tiene”?

En el mismo sentido se expresó, en declaración a un medio español, un tal Ahmed Mizab, apparatchik desconocido en los medios académicos y universitarios, que se presenta como “experto argelino en asuntos de seguridad y estrategia» y presidente de una Comisión argelino-africana para la paz y la reconciliación.

“Argelia, última y débil frontera contra el yihadismo en el norte de África”, es el título de la notica en la que el “experto” concluye subrayando que “el gran problema es la parte del este del país” por donde los grupos terroristas parecen “avanzar sin freno hacia Argelia”, a través de esas fronteras demasiado largas, extremadamente porosas y débiles y casi inabarcables.

Parece mentira escuchar tales estupideces de un “experto” porque si bien Argelia cuenta con grandes medios económicos y militares, sus gobernantes, por carecer de liderazgo moral y legitimidad institucional, no resistirán la carga de una presión interna y de una invasión ideológico-militar externa.

La salvación de Argelia ni está en los espías cubanos, ni en el respaldo de las potencias occidentales. Está en la colaboración con el vecino Marruecos, inmune a los fanatismos religiosos y, desde tiempos inmemoriales, verdadera fortaleza contra los invasores extranjeros.

Sorprende además, que tal “experto” diga que Interpol “esta vez ha proporcionado a Argelia una lista de 1.500 sospechosos de estar vinculadas al Daesh (EI) que pueden entrar a nuestro territorio con pasaportes falsos o robados”.

La nota periodística, sin firma pero cuyo lenguaje parece el de un comunicado proveído por afuera mismo de la DRS (Departamento de intilegencia y seguridad militar), insinúa que el gobierno realiza una “titánica taraea” con “medios limitados”, frente a un rápido crecimiento del peligro yehadista avanzando “hacia Argelia” desde la frontera-este.

Esté o no dentro del esquema policiaco-militar argelino, el apparatchik “experto” quiere sugerir también que Argelia no está sola en esto y que  existe de una colaboración “muy normal” con varios organismos internacionales, desde luego sin especificar cuáles

Pero acaba resbalándose sin darse cuenta de su gafe al asegurar que “los servicios de seguridad trabajan con nosotros de forma interactiva, basándonos en la inteligencia internacional”.

¿A quienes se refiere el supuesto “experto” al hacer tal aseveración? ¿es tan importante  su ONG o porque tiene mucho gancho en el gobierno? Sino, no diría que “Interpol siempre nos ofrece listas de personas perseguidas y sospechosas”.

Es de sobra sabido que la zona del Sahel es tierra de nadie y que en ella encuentran refugio tanto los grupos del Ejercito Islámico (EI), los de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), como traficantes y contrabandistas, al amparo del propio aparato cívico-militar argelino.

Pero el peligro para Argelia no viene de esas fronteras, sino del difícil entramado social y político interno y del incierto futuro post-mortem que se anuncia violento y por tanto requiere un ensayo general, además de contar con la bendición y el respaldo de los organismos internacionales.

En Argelia, el anciano Abdelaziz Bouteflika es una caricatura de presidente a quien se le sigue mostrando en público, sólo en ocasiones para hacer creer que aún ejerce el poder con plenas facultades físicas y mentales, mientras se ensaya con el impulso de la presunta lucha contra el yihadismo.

A la par de esos movimientos, se han anunciado el viernes cambios en el gabinete que ya no es del presidente Abdelaziz Buteflika, sino  “dirigido” por el Premier Abdelmalek Sellal, un títere de la Junta militar. La remodelación, “autorizada” por Bouteflika, pretende reforzar los puntos flacos (interior y economía), mientras siguen inamovibles los titulares de defensa y de asuntos extranjeros que forman parte del núcleo duro del régimen.

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