Islam en Argentina: un Musala con valor añadido en el corazón de Buenos Aires


Por Hassan Achahbar

“Toda gran obra es pequeña y toda pequeña es grandiosa”, dice Sheij Junaid Moolla, imán en un modesto “Musala” en el barrio Once de Buenos Aires, frecuentado por numerosos fieles musulmanes, en su mayoría inmigrantes africanos y asiaticos.

Sheij Junaid es uno de los siete imanes sud-africanos dedicados a la Dawa (predicación) en Argentina y repartidos entre los Musala de Once y Quilmes, en Buenos Aires, y la Mezquita de Mar del Plata, un célebre balneario del litoral atlántico.

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“No tenemos nada que ver con los negocios. No vendemos, ni compramos nada. Nuestras obras y nuestras intenciones sólo son por y para Allah, para alcanzar la complacencia divina. Nuestro objetivo es ayudar a los seres humanos a conectarse con Allah”, se expresa en entrevista a la agencia Notilamar.

“Obedecemos los mandamientos de Allah, acatamos Sus órdenes y nos esforzamos, siguiendo las enseñanzas y el ejemplo del Profeta Muhamad (PyB), por contribuir a que cada miembro de la comunidad, cada ser humano, logre ser alcanzado por la misericordia divina. Aspiramos así a ser de los bienaventurados en esta y en la otra vida”, prosigue el Sheij, alabando y glorificando permanentemente a Dios.

Se le llama Musala al lugar donde se realiza la Salat (oratorio musulmán) que no tiene la categoría de Mezquita. El de Once ocupa un departamento modesto en primera planta de la calle Ecuador al 465. Una sala para la oración casi improvisada a la que se accede a través de una larga y angosta escalera.

El local es muy sobrio, con capacidad apenas para un centenar de personas paradas, dispuestas codo con codo, para efectuar el rezo. Lo componen dos habitaciones unidas por lo que fuera el Hall antes de ser remodelado para su nuevo uso y una sala para abluciones, componente fundamental en todo lugar de rezo musulmán.

Sin indicaciones por afuera, salvo una postal de la Kaaba colgando detrás de la puerta de entrada. Casi irreconocible para los paseantes inadvertidos. Sin lujos por dentro y sin más objetos que una ajada alfombra gris, un agitado ventilador, cuatro sillas, un estante con ejemplares del Corán y otros manuales.

Un tapiz, dispuesto a modo de orientación mirando en dirección a la Meca y de uso exclusivo para el imán, es el único detalle que distingue al que dirige la oración del resto de la comunidad de los fieles.

Comunidad multinacional y creciendo

P-En Buenos Aires existen grandes Mezquitas ¿Por qué un Musala?

R-Muchos hermanos vienen a rezar aquí los viernes. Tenemos una pequeña Umma, una comunidad de musulmanes de África, de Bangladesh, India y Pakistán. También hay argentinos. Una pequeña Umma constituida alrededor del Musala, donde rezamos todos los días y donde damos clases para adultos en turnos de mañana y tarde y también para niños. Nuestras puertas están abiertas para todo musulmán.

Durante la semana hay distintas actividades. A veces llegan grupos de dentro como de afuera de la Argentina. Se quedan unos dos o tres días y, juntos hacemos el esfuerzo para encontrarnos con los hermanos musulmanes en Buenos Aires.

P-¿Con qué tipo de problemas se encontraron al instalarse en Argentina?

R- Gracias a Dios, ninguno. No tuvimos ningún problema para instalarnos aquí en Buenos Aires hace ya cuatro años.

P-¿Cómo son sus relaciones con las demás instituciones islámicas? R-Tenemos una buena relación con el Centro Islámico de la República Argentina (CIRA), con el Centro Cultural Islámico Rey Fahd (CCIAR) y también con el Centro Islámico de Chile. Lo único que queremos es ser parte de la Umma del Profeta Muhamad (PyB). Hoy día, la Umma está dividida en grupos, por nacionalidades, por cultura, o por otros distintivos. Para nosotros, lo más importante es que nuestras puertas estén abiertas para todos. Rezamos juntos y juntos adoramos a Allah, el Único.

P-¿Cuántos imanes hay en cada Musala?

R-Aquí, en Once, somos tres. Pero cada persona de la comunidad dispone de un potencial para enseñar algo. Lo que queremos es que cada miembro de la Umma del Profeta se convierta en un trabajador por Allah. Todos tenemos cualidades y el Din (religión) es un negocio para pulirlas. Si Negociamos bien, podemos lograr buenas cualidades. Por lo tanto, cada miembro de la Umma tiene un potencial enorme para trabajar por Allah. Cada persona es tan valiosa para Allah. Dice Allah en el sagrado Corán: “Sois la mejor comunidad que se ha creado para los seres humanos. Ordenáis el bien, prohibís el mal y creéis en Dios”.

P-¿A qué se dedican?

R-Hacemos Daawa. Visitamos a los hermanos musulmanes para invitarlos a conectarse con Allah y a venir a rezar en el Musala. También tenemos una Mezquita en Mar del Plata, un Musala y una Madrasa (escuela coránica) en Quilmes, una Madrasa en Venezuela y estamos en contacto con otros hermanos en Chile. La Mezquita de Mar del Plata se compone de una sala para rezos con una capacidad para aproximadamente 150 personas, aulas para la enseñanza y un conjunto habitacional para el Sheij.

En el Musala hay siempre actividades. Hay clases. En Once tenemos unos 30 niños que vienen a aprender el Din (religión) y también adultos. Nos guiamos por el ejemplo del Profeta. En la Mezquita del Profeta en la Medina, había cuatro acciones que constituyan las bases para obrar por Allah y deben estar presentes en toda Mezquita en el mundo porque son pilares fundamentales.

Se trata en primer lugar de la Daawa o la invitación a Allah. Y nuestra manera de hacer Daawa es hablar mucho de las grandezas de Allah el Poderoso, el Único, el Sustentador, el Creador, el Hacedor, el Protector.

En segundo lugar, el Taalim y Taallum que es enseñar y aprender. Es lo que hacemos nosotros en este Musala. Enseñamos a la gente y a veces viene un Sheij de cualquier país o un grupo de musulmanes y aprendemos de ellos, como se hacía en la época del Profeta, cuando la Mezquita era al mismo tiempo una Madrasa. La tercera acción consiste en la adoración y el recuerdo de Allah, suplicar a Allah y demás acciones espirituales. Por último, los servicios a la comunidad. A veces nos juntamos después de la Salat para comer algo liviano o solamente tomar mate, café o té. Otras veces organizamos una comida que compartimos entre los hermanos.

P-¿En qué consiste su trabajo?

R-Salimos cada mañana a la calle, entre las 9 y 12 horas. Hablamos con la gente, con los hermanos africanos. Les invitamos a rezar en el Musala y, gracias a Dios, tenemos una buena llegada a ellos. Los visitamos, charlamos en la calle. Y es por eso que, gracias a Dios, la gente viene a rezar.

Salat en dos turnos

P-¿Alcanza el lugar para tantos fieles?

R-Debido a la capacidad limitada del Musala (unas 120 personas), la oración del viernes siempre la hacemos en dos turnos. Rogamos que Allah nos otorgue una propiedad o un lugar más amplio. La zona (de Once) es complicada. No hay lugares. Pero por ahora estamos bien. El lugar es chico. Pero sólo Allah sabe cuándo será el buen momento para otorgarnos uno más amplio. En la Mezquita del Profeta, por nueve años no había luz. Fue hasta el noveno año de la héjira que se prendió la primera luz.

P-¿Cómo se definen en relación al CIRA o al CCIAR?

R-Yo hablo con todos los hermanos y siempre les digo que tenemos que trabajar juntos. Existe la Mezquita de Alberti, la Mequita de Palermo y rogamos a Allah que colme a los tres lugares que hay en Buenos Aires. Juntos tenemos que hacer el esfuerzo para llenar las tres mezquitas. Toda la Umma no puede venir aquí, ni tampoco sólo a Palermo o a Alberti. Tenemos que abrir nuestros corazones y trabajar juntos por la grandeza de Allah.

P-Quién se hace cargo de los gastos del Musala.

R-El lugar es muy sencillo. El alquiler no es mucho. No hay muchos gastos y la gente de la comunidad ayuda. Una vez, un sabio me dijo: “mucho trabajo es poco y poco es mucho”. Lo más importante es que hemos empezado el trabajo. Que Allah nos otorgue la sabiduría para seguir trabajando. Y si podemos alcanzar la complacencia de Allah seguro que lograremos el éxito. En cambio, si hay movimiento sin contar con la complacencia de Allah, entonces estaremos en serios problemas. Tenemos que rogar siempre para que Allah nos conceda intenciones puras para que nuestras obras sean por Allah y para así, ascender de niveles.

P-Se aproxima el mes sagrado del Ramadán, ¿Qué actividades especiales tiene previstas para este mes?

R-Para este Ramadán (inicia el 18 de junio), vamos a tener programas y actividades después de cada Salat, para explicar, por ejemplo, porqué se ayuna, el beneficio del ayuno, los acciones que lo invalidan.

Este año llegarán a la Argentina 12 recitadores del Corán. Desde Sudáfrica vendrá el Sheij Abdallah para dirigir la Salat el-Tarawih. Es el responsable de una gran Madrasa para la educación islámica y para la formación de Sheijs. Es un gran sabio que consagró toda su vida al Corán.

En cuanto a la Salat el-Tarawih (oración especial en las noches del Ramadán), ésta se hará como en los dos Haramain, las dos sagradas Mezquitas de Meca y Medina, donde se realizan 20 Rakaas por noche. Se recitarán dos Juz (partes) por noche hasta completar los 30 Juz del Corán en 29 noches.

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