Fidel Castro-Ben Bella y el Che Guevara en 1962

Argelia: amenaza cubana en África 1963-2015


Por Lic. Marco Aurelio

Cuba resta y no suma en África. La presencia de sus militares y agentes disfrazados de cooperantes es, y así debe ser contemplada y denunciada, un factor de inestabilidad y una seria amenaza a la paz y a la seguridad en el continente.

Curiosamente, el pasado 17 de junio, la edición digital de “Juventud Rebelde” trajo a la memoria un triste recuerdo de la historia de la agresión sufrida por Marruecos durante la llamada “Guerra de las arenas”, en octubre de 1963, a manos de una alianza integrada por Cuba, Egipto y Argelia.

El periódico de las juventudes cubanas no menciona el triste episodio. Únicamente habla de cómo “comenzó la larga historia de entrega solidaria de esta Isla (Cuba) con otras regiones del mundo”  con la llegada a Argelia, el 23 de mayo de 1963, de la “primera misión médica internacionalista cubana en la historia de la Revolución”.

Destaca que los pioneros de “aquella experiencia humana, política, cultural y científica”, asignados a las regiones de Argel, Blida, Sidi-Bel-Abbés, Sétif, Constantina y Biskra, fueron “voluntarios, casi todos graduados antes del triunfo de la Revolución o tras reiniciadas las clases en la Universidad de La Habana en 1959”.

Por otra parte, “Juventud Rebelde” coloca un mayor énfasis en recordar que “en una tarde” (del 12 de julio de 1963) se les avisaron a los internacionalistas que “a las siete de la mañana del siguiente día”, el Guerrillero Heroico Che Guevara “vendría a visitarlos y que debían ir a la Casa de Gobierno”.

Corrían tiempos revolucionarios en el mundo y, en el Magreb, se fraguaba la “Guerra de las arenas” de octubre de 1963. Los guerrilleros cubanos y argelinos avanzaban en la articulación del acuerdo negociado del 16 de octubre de 1962 en La Habana entre el comandante Fidel Castro y el presidente argelino, Ahmed Ben Bella.

La historia se repite a un poco más de medio siglo, cuando el presidente Raúl Castro, general de los ejércitos de Cuba, desembarca el 1° de mayo en Argel donde pacta con la Junta de gobierno cívico-militar nuevos acuerdos secretos y afirma que “Estamos al lado de Argelia y apoyamos su política en un ambiente en el que yo mismo me pregunto qué sería de esta zona del norte de África si este país no contara con la estabilidad que tiene”.

Desde entonces y en víspera de la transición dictatorial en Argel, se van marcando los ritmos, abonando el terreno para un escenario bélico contra enemigos potenciales visibles e invisibles. Se sigue insistiendo en la teoría de la conspiración interna-exterior. Los cubanos asesoran.

El encuentro bilateral argelino-cubano, al margen de la 25 Cumbre de la Unión Africana (UA), a mediados de junio en la ciudad sudafricana de Johannesburgo, se enmarca en este juego macabro.

La comitiva cubana a la reunión del Club de los dictadores la presidió el vicepresidente del Consejo de Estado y miembro del Buró político del Partido Comunista, Salvador Valdés Mesa. La integraban la viceministra de  relaciones exteriores, Ana Teresita González, una “funcionaria” de la Dirección de África subsahariana en la cancillería, Meylin Suárez, y los embajadores en Addis Abeba, Juan Manuel Rodríguez, y en Pretoria, Carlos Fernández de Cossío.

Ningún otro país latinoamericano con estatus de observador en la UA y con mucho más medios económicos que Cuba en el continente africano, se hizo representar a tan alto nivel en una “de esas conferencias tam-tam” sin interés para la Isla y que, en palabras de un periódico camerunés, “casi nunca aportan nada nuevo ni bueno a la democracia y al progreso del continente”.

Alguien debió haber intervenido para que los cinco altos funcionarios cubanos acudan a la reunión. Ese alguien no puede ser la UA, cuyas arcas están siempre en rojo, y depende permanentemente de las subvenciones de la Unión Europea, del Banco Mundial, o de gobiernos como el chino o el turco para cubrir 72 % de su presupuesto anual.

Los cubanos no viajaron a Johannesburgo para hacerle el coro al Parque Jurásico de la UA. Tenían por tarea avanzar con los argelinos en los acuerdos secretos de mayo. En Johannesburgo, los cubanos también se colaron insidiosamente entre la delegación del país anfitrión. Los sudafricanos tienen mucho que ver con la trama.

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