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Terrorismo: ¿Por qué no existen atentados en Marruecos?


Por Samy Mamun

La pregunta que se hace Néstor Antonio Suleiman, Secretario general de la Federación de las Entidades Arabes (Fearab) en Rosario, Argentina, es más que pertinente y ante todo muy oportuna. Tiene mucho que ver además con otra del periódico argelino “TSA” en relación a “¿por qué los inversores prefieren Marruecos a Argelia?”

La pregunta del “TSA” es respondida por el propio medio argelino al subrayar sin conjeturas que “hoy en día, Marruecos es percibido por los inversores como un país estable. Este es un elemento clave para la confianza de los inversores y por lo tanto el mayor atractivo del país”.

Explica “TSA” que después de la “Primavera árabe”, de principios de 2011, el Rey Mohammed VI de Marruecos llevó adelante, con celeridad y eficiencia, importantes reformas políticas, económicas y sociales que trajeron al Reino un cambio ordenado asegurándo estabilidad y buen funcionamiento institucional y político en el país.

“Por el contrario, prosigue el periódico OnLine, las reformas políticas son lentas en Argelia. Ilustración del bloqueo político: la revisión de la Constitución, prometida por el presidente Bouteflika, al mismo tiempo que Marruecos, todavía no se ha llevado a cabo”.

Sin duda, Néstor Antonio Suleiman está bastante informado sobre el tema de Irak por su adhesión incondicional al régimen del derrocado Saddam Hussein, o sobre Irán, el enemigo de Saddam y ocupando ilegalmente la provincia árabe del Ahwaz. Pero lejos está de palpar las realidades del Norte de África aunque todo es posible en un mundo plagado de paradojas.

Ciertamente la pregunta del rosarino “¿por qué no existen atentados en Marruecos?” es oportuna a esta altura del barbarismo “daechiano” masacrando sin tregua a inocentes, musulmanes y no musulmanes, en Túnez, Yemen, Irak, Siria, Egipto, Libia, Argelia, Mali, Kuwait, Francia y en donde le da la gana.

No obstante, la misma encierra una perversa respuesta. El fearabista sugiere, de la misma forma que lo hace el periódico argelino “L’Espression” en su tirada del 28 de junio, un “pacto” entre Marruecos y los “grupos terroristas islamistas” y el envío de un contingente de 2000 marroquíes para el frente yihadista en Siria y en Irak.

La respuesta a “¿por qué no existen atentados en Marruecos?” no puede ser tan tajante como la que dio, en conferencia de prensa en 2006, un alto funcionario cubano a un periodista extranjero que le preguntaba si no se temía por un atentado en la Isla con motivo de la Cumbre de los No Alineados en La Habana.

“! Atentado aquí, atentado aquí, aquí, aquí en Cuba!”, reiteraba el funcionario más indignado que sorprendido porque alguien llegue siquiera a dudar un sólo instante de la eficiencia de los órganos de seguridad del Estado cubano.

Desgraciadamente, Marruecos no es Cuba. Sus puertas están abiertas al mundo y los ciudadanos de varios países, entre ellos Néstor Antonio Suleiman, sólo necesitan de su pasaporte para entrar y salir a su conveniencia del país, respetando claro está, las leyes del Reino.

Al contrario de lo que piensa el rosarino, Marruecos padeció en diferentes momentos de su historia contemporánea, grandes tragedias por culpa del terrorismo como la pérdida de 41 vidas humanas en el sangriento atentado de Casablanca en mayo 2003.

Cafe ArganaNo terrorisme Marrakechciudad martirizada por los terroristas

En 2011, el luto embargó nuevamente a todo el país tras el atentado al explosivo contra el Restaurante Argana en Marrakech, la ciudad más alegre y la más turística del mundo, dejando un saldo de 17 víctimas mortales. Y mucho antes, en 1994, tres terroristas franco-argelinos entrenados en Pakistán y Afganistán entraron a sangre y fuego en el Hotel Asni en la misma ciudad de Marrakech, matando a dos turistas españolas.

¿Quiere más Néstor Antonio Suleiman o nada de eso recuerda? Quizás el rosarino ignora que a Marruecos le ha costado sangre y sudor mudar su estrategia para velar por la seguridad y el bienestar de  sus ciudadanos y visitantes extranjeros. Quizás le encantaría ver al país en llamas y ardiendo en el mismísimo infierno que les ha tocado vivir a otros países del entorno geográfico, inclusive su benefactor, el Estado militarista argelino.

Por otro lado, Néstor Antonio Suleiman sorprende con otra pregunta menos decorosa “revelando” un secreto hasta ahora guardado bajo siete llaves. El “fearabista” sugiere que Marruecos goza de la estabilidad por ser “complaciente con Israel” y lo justifica por la inauguración de un espacio verde en Tel Aviv con el nombre de Hassan II.

En sus palabras, “la monarquía históricamente ha sido complaciente con Israel, a tal punto que hoy en Tel Aviv un importante espacio verde fue inaugurado con el nombre de Hassan II por los servicios prestado por el monarca marroquí al Estado de Israel,…. hechos que trascienden el marco de lo anecdótico….”

Lo que no entiende el fearabista rosarino es que alrededor del 20 % de la población de Israel tiene raíces marroquíes y que Marruecos está presente en toda la vida social cotidiana en Israel. Los judíos son parte del tejido económico, cultural y social marroquí con raíces profundas en el país que datan de la época preislámica, sus santuarios y santos venerados en el Norte y el Sur, cementerios y el inquebrantable apego y fidelidad al Rey de Marruecos.

No en vano la Carta Magna de Marruecos reconoce el aporte hebraico a la identidad nacional. Es cierto que la comunidad judía marroquí se ha reducido en relación a tiempos pasados pero está lo suficientemente presente como para alumbrar a grandes intelectuales y luchadores por los derechos, también del pueblo palestino, y del Estado de derecho como Abraham Serfaty o Edmond Amran El Maleh.

Este no es el contexto para explicarle al Secretario general de Fearab Rosario por qué el Rey de Marruecos lo es de todos los marroquíes, musulmanes sean o judíos y estén donde estén.

Pero no estaría de más recordar que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis se apoderaron de la Francia de Vichy y quisieron “marcar” a los judíos en Marruecos con el tatuaje de números en la mano, el difunto Rey Mohammed V fue el primero en extender su brazo.

Se preguntará el fearabista rosarino ¿por qué lo hizo? Por la misma razón que lo hubiera hecho el profeta Muhammad (PyB). Por la defensa de los valores del Islam y por el respeto de la dignidad humana.

En Argentina conviven cristianos, musulmanes y judíos. No es ningún secreto que en el país existe una importante comunidad judía marroquí a quien Néstor Antonio Suleiman puede alegremente preguntar si el gesto de Mohammed V, desafiando al monstruo, fue un “hecho que trasciende el marco de lo anecdótico”.

No se espante Secretario general de Fearab Rosario. Judíos marroquíes también hay en otros países del mundo, en Brasil, en Venezuela, en Paraguay, en Panamá, en Colombia, en México, en Perú, en Chile. En Canadá se habla marroquí, se canta malhún y chaabi, se cocina cuscús y el delicioso tayin porque en cada esquina, en cada manzana hay una presencia marroquí.

Se sorprenderá el fearabista si descubre que el Gran Rabino de la Argentina es marroquí como también lo son el Gran Rabino sefaradí del Perú, el Gran Rabino de Caracas, en Venezuela, y que ninguno de ellos reniega de sus raíces marroquíes.

No hay nada de extraño en que una ciudad en cualquier rincón del planeta tenga una plaza pública bautizada con el nombre de Marruecos o de su Rey. Esto no tiene nada de “anecdótico” y, de hecho, hay una “Plaza Marruecos” en Bogotá y otra “Plaza Mohamed V” en Sao Paulo, así como un viejo proyecto de “Plaza Marruecos” en Puerto Madero, en Buenos Aires.

Sépase también que el gran sueño del difunto Adel Made, durante su presidencia del Centro Islámico de la República Argentina (CIRA) en 2004, era traer a la Mezquita Al-Ahmed de Buenos Aires a imanes marroquíes por dos grandes  motivos: el manejo del idioma español y sobre todo la moderación.

Adel Made no era marroquí pero fue uno de los iniciadores del diálogo interreligioso en Argentina con el entonces Arzobispo de Buenos Aires y Cardenal Primado de la Argentina, Jorge Bergoglio, ahora Papa Francisco.

No hay atentados en Marruecos porque el Estado constituido hace doce siglos sabe sobreponerse a sus crisis. Tiene una dinastía con arraigo desde 1662 y un pueblo apasionado y fiel a sus valores y que sólo desea vivir en paz. Marruecos hizo sus deberes de prevención y su pueblo disfruta de la armonía que tantos sacrificios le costó construir luchando contra el pensamiento único, el partido único y los fantasmas del fanatismo.

Embebido en su cultura facebookiana y a las órdenes del gobierno argelino, Néstor Antonio Suleiman no admitirá que tanto los judíos y los musulmanes le tributan a su Rey el mismo respeto, la misma honra y la misma admiración. Sólo el desconocimiento y la mala fe llevan al rosarino a decir que son “hechos que trascienden el marco de lo anecdótico”.

Por alguna razón Marruecos es el único país musulmán que escapó a la dominación turco-otomana en el siglo XVI. Por alguna razón Marruecos es conocido por su moderación. Puede que Néstor Antonio Suleiman no esté al tanto de todo esto. Pero que no se haga el distraído. Afortunadamente, ni Fearab Argentina, ni Fearab América piensan lo mismo que el Secretario general de Fearab Rosario.

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