Scioli o Macri

Argentina: posibles cambios en la política exterior


Argentina vivió el domingo 25 de octubre una histórica jornada electoral con grandes sorpresas en cuanto a participación récord, rondando el 80 %, y un claro mensaje de cambio que ninguna encuesta supo plasmar.

Los resultados electorales marcan un retroceso del “Frente para la Victoria” (FpV), con grandes bajas en las filas esta importante corriente peronista, fundada por el ex-presidente Néstor Kirchner y consolidada a partir de 2007 por su esposa y sucesora Cristina Fernández.

El mal desempeño del “kirchnerismo” fue sobre todo en la Provincia de Buenos Aires donde su candidato a gobernador, Aníbal Fernández, perdió por 5 puntos porcentuales frente a su rival de la coalición “Cambiemos”, María Eugenia Vidal, una joven hasta hace poco casi desconocida.

Por lo tanto, al ganar la gubernatura de la Provincia de Buenos Aires, el opositor “Cambiemos”, integrado por los partidos “Propuesta Republicana” (PRO) de Mauricio Macri, la centenaria Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición cívica (CC), ha logró su reto más difícil.

Y no es para menos. Buenos Aires es el mayor distrito electoral de la Argentina, “casi un país”, con el 40 % de la población y el 37 % del padrón electoral. Es la provincia más rica y más industrializada y ha sido por décadas un bastión peronista y un coto vedado de los barones de la política “bonaerense”.

Esto explica el júbilo que se vive en el campo de “Cambiemos” y la desepción en el del “Frente por la Victoria” en el poder durante los últimos doce años, consecutivos a la debacle político-económica de 2001-2002. “Esta es una revolución de alegría”, repite el candidato presidencial opositor Macri.

Aunque la derrota no tiene padre, en este preciso caso el que carga con el fracaso es Aníbal Fernández, cuya aspiración a gobernar la Provincia de Buenos Aires fue esfumada y el rechazo a su candidatura tuvo el efecto de arrastre hacia abajo perjudicando al candidato presidencial kirchnerista Daniel Scioli.
No fue una derrota total, ya que el oficialismo sigue teniendo la mayoría absoluta en el Senado y la mayoría simple en la cámara de diputados. Pero el fracaso en la Provincia de Buenos Aires y en el intento de ganar la presidencia en primera vuelta, tiene un costo nacional y un fuerte impacto a nivel regional.

El efecto se sintió particularmente en Brasil, principal socio comercial de Argentina en el Mercado Común del Sur (Mercosur) y cuyas autoridades, a pesar de las diferencias, apostaban por la continuidad del modelo “kirchnerista”.

De hecho, el debate sobre la inserción internacional de Argentina había ganado interés en el vecino país teniendo en cuenta los posibles cambios en la política exterior  de Buenos Aires según quien sea el nuevo inquilino de la Casa Rosada y el jefe del Palacio de San Martin.

Durante la campaña electoral argentina, el ex-presidente brasileño, Luiz Inacio Lula Da Silva, se había desplazado hasta Buenos Aires para apoyar al kirchnerista Scioli, el único de los seis candidatos presidenciales recibido en Brasilia por la presidenta Dilma Rousseff.

Desde el arranque de la precampaña en 2014, los principales candidatos presidenciales, Daniel Scioli y el opositor Mauricio Macri, tomaron vuelos distintos en política exterior. El kirchnerista realizó su primer viaje internacional a Nueva York, Estados Unidos, y luego se fue a Cuba, Uruguay, Chile y Brasil.

En cambio, Mauricio Macri, el alcalde saliente de la Capital Federal, considera que el ejemplo israelí siempre ha sido la “mejor referencia” para su país y así, escogió el rumbo de Tel Aviv para su primer viaje al extranjero, invitado a un acto por Jack Rosen, presidente del Congreso judío-americano. También efectuó una gira europea con etapas en Bélgica, España, Alemania e Inglaterra.

Por otra parte, el alcalde de Buenos Aires se ha rodeado de muchos colaboradores tanto judíos como árabes aunque raras veces se habla de su ejército en la sombra. También está casado, en terceras nupcias, con la empresaria Juliana Awada, descendiente de una acaudalada familia musulmana sirio-libanesa. “Ella es más rica que yo”, bromea Macri, también empresario e hijo de empresario.
Al ser recibido por Benjamin Netanyahu, el 18 de julio 2014, Macri informó al Premier israelí que su partido “PRO” no adhiere al Memorándum de entendimiento sobre el atentado contra la sede de la Asociación mutualista israelita (AMIA), firmado con Irán en enero de 2012.

Y aunque no lo parezca, el único país extra-zona que más preocupado puede estar por el desenlace electoral argentino y que pudo haber apostado todo por la continuidad del modelo kirchnerista es precisamente Irán, dada la larga luna de miel que viene disfrutando en la nueva etapa de su relación con Argentina luego de un desentendimiento de más de 20 años.

El traspié electoral del “kirchnerismo” también ha provocado cierto desconcierto dentro del bloque “progresista” de América Latina y el Caribe, desde la Venezuela chavista, hasta la Cuba castrista, pasando por Bolivia, Ecuador y Nicaragua.

No hay que olvidar que en Venezuela, el chavismo, en el poder desde 1999, enfrentara sus más inciertas elecciones legislativas, el próximo 6 de diciembre, y tanto en Ecuador como en Bolivia se trabaja por la reelección presidencial indefinida.

La elección del domingo, más allá de despejar la gran incógnita en cuanto a una segunda vuelta presidencial, ya confirmada para el 22 de noviembre, coloca en primera línea el futuro de las relaciones exteriores de Argentina.

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