El Rey Mohammed II y el Presidente de la India Pranab Mukherjee

El Sahara o cuando la desesperación argelina raya en el ridículo  


Por Ismael Medina

La capital india New Delhi acoge la III cumbre India-África, cuyos trabajos de cuatro días de duración se abrieron el lunes a nivel ministerial y a la cual fueron invitados 53 países del continente africano para que, en el marco de la cooperación Sur-Sur, ambas partes profundicen sus relaciones.

El esquema del encuentro es parecido al que se adoptó para otros foros similares tales la cumbre Unión Europea-África o la cumbre América del Sur-África (ASA), centradas en la cooperación para el desarrollo sostenible, la protección del medioambiente, el cambio climático o la lucha contra el terrorismo.

Los temas políticos de interés global también están en la agenda de la reunión. La India, el segundo país más poblado del planeta, busca desde el 2008 abrirse un hueco en África para reforzar sus relaciones con el continente en donde ya se le adelantaron otras potencias europeas y asiáticas.

Lo prioritario para New Delhi es la “vertiente del desarrollo” para la cual propone a sus socios africanos atractivas iniciativas de cooperación en los campos de la formación de cuadros, finanzas, energía, agricultura y nuevas tecnologías.

Sin embargo, entre otras prioridades, la India tiene no descuida la “vertiente política” en su relación con el continente sobre todo para profundizar aún más en el apoyo reciproco a la respectiva aspiración a ocupar un escaño de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Aún así, el coloso surasiático no se deja distraer por las pequeñeces como la pretensión de la delegación argelina, pasando por encima del reglamento, de remover las aguas para ver si puede pescar en las turbias. Argelia, en una actitud que raya en lo tragicómico, ha insistido, sin lograrlo, para que su republiquita saharaui participe en el encuentro de New Delhi.

No fue ni una sorpresa ni una novedad. Argelia lo ha intentado una primera vez en Abuja, Nigeria, con motivo de la I cumbre América del Sur-África, en noviembre 2006. Lo volvió a intentar en octubre 2009, en la II Cumbre ASA en Isla Margarita, Venezuela, y luego en Malabo, en Guinea Ecuatorial cosechando el mismo resultado.

En Venezuela, se habia apoyado en el presidente anfitrión, Hugo Chávez, pero éste, tras invitar a los separatistas del Frente Polisario, debió rendirse a la evidencia y retractarse porque un grupo de 22 países africanos amenazaron con retirarse en bloque en solidaridad con la posición de Marruecos.

La discusión entre los países sud-americanos al respecto de la presencia del virtual república saharaui ya se había zanjado en el seno del Comité coordinador, presidido por Brasil, durante las reuniones celebrada previamente en Santiago de Chile y en Brasilia.

Es una cuestión de sentido común, afirma un diplomático argentino. Lo mismo había sucedido dos años atrás en La Habana, durante la cumbre de los No-alineados de 2006, cuando el gobierno cubano les había prohibido a los separatistas saharauis acercarse a las salas de reuniones.

Y ahora ¿qué le pueden reprochar los argelinos a la India si hasta la Cuba castrista y la Venezuela chavista alejaron a la peste polisarista de sus campamentos?

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