El autor en la biblioteca personal

El conflicto del Sahara visto por un escritor latinoamericano


Ismael Medina

Un colega amigo me acercó unas anotaciones del libro que el periodista paraguayo Luis Agüero Wagner dedicó al longevo conflicto que enfrenta desde hace décadas a Argelia y Marruecos por el Sahara.  

Un  interesante trabajo y debo reconocer que el autor es uno de los pocos intelectuales latinoamericanos que se han asomado al análisis y estudio de ese conflicto con seriedad, desde una perspectiva no ideologizada y sin la intoxicación ejercida en distintas esferas por el imponente aparato propagandístico montado por Argelia en América Latina y el Caribe.

luis ymagrebluis yEl pdriodista paraguayo prepara  el lanzamiento próximo  de su libro “Sahara marroquí más allá del Sahara Occidental”, desafiando sin resquemor y también sin temor al escarnio público por parte de los lobbies argelinos atrincherados detrás de sus vallas protectoras en varias capitales del continente.

En este atrevido ensayo, el periodista demuestra con lucidez, franqueza y sólidos argumentos, lo infundado de la inclinación de las agrupaciones de la izquierda latinoamericana, proclives a apoyar sin reflexión y sin debate, todo lo bueno y todo lo malo de los “progresistas” jefes militares argelinos.

Sin duda, el trabajo bien documentado del autor, servirá de faro en la oscura noche de aquellas mentes obnubiladas por el rencor y, ante todo, como base sólida para la reflexión y la reconciliación de ideas entre la intelectualidad latinoamericana.

Luis Agüero parte de la constatación que el conflicto del Sahara se anidó en las mentes del colonialismo español y se refugió en los resabios de los viejos tiempos de la Guerra fría, explicando también su longeva existencia por la rivalidad visceral de Argelia con Marruecos.

Esta rivalidad a menudo tiene tintes de revanchismo, dado que el país petrolero, el geográficamente más extenso de África, carece como Estado nación, de fundamentos históricos y culturales y de instituciones consolidadas comparado con su envidiado vecino.

“La falta de raigambre histórica produce un complejo de inferioridad en algunos estados como el de Argelia, al que muchos franceses versados en historia del África consideran una simple invención del general De Gaulle”, recalca el autor citando un famoso historiador.

El ensayo de Luis Agüero, ayuda por lo pronto a entender por qué ese complejo de inferioridad atormenta a la vecina Argelia y alimenta su morbosa hostilidad, resaltando que entre los dos países, “la guerra de las Arenas” de 1963 “sería el punto de partida de un perdurable desencuentro histórico”.

Tal complejo fue exacerbado a partir de 1975, tras la exitosa “Marcha Verde” de la que participaron 350.000 voluntarios, permitiéndole a Marruecos recuperar, pacíficamente, un territorio ancestral que España le había arrebatado casi un siglo atrás.

La Operación, preparada con total sigilo y ejecutada con absoluta maestría y sin uso de la violencia, puso nuevamente en alerta a Argelia ya que ésta seguía usufructuando, sin título de propiedad, un vasto territorio marroquí anexado por la Francia colonial a su “Provincia de Argelia”.

Desde entonces, las relaciones entre los dos vecinos se fueron tensando cada vez más en lo bilateral y enredándose en el plano internacional sobre todo por la invención argelina de la mutante “república saharaui” y el apoyo diplomático, financiero, logístico y militar otorgado al activismo independentista del Frente Polisario.

Asimismo, el revanchismo argelino por la “Marcha Verde” tuvo sus grandes víctimas entre las filas de las poblaciones civiles cunado el coronel Houari Boumediene, el mismo que desplazó a Ben Bella de la presidencia de la República mediante un Golpe de Palacio, deportó manu-militari a más de 40.000 marroquíes, bajo la mirada atónita y cómplice de las organizaciones de derechos humanos en el mundo.

El autor también analiza la necedad del gobierno franquista en España por no devolver a Marruecos sus territorios cuando aún detentaba la iniciativa en la década de los 60. “Como entonces aún no existía el Frente Polisario, ni el libreto asignado a éste por Argelia, la cesión negociada del Sáhara a Marruecos hubiera pasado con normalidad en las Naciones Unidas como una salida legítima de descolonización. Pronto ese momento de la historia en que el Sáhara pudo ser marroquí sin mayores traumas ni objeciones por parte de la comunidad internacional, como sucede con casi todas las oportunidades perdidas, se iría para siempre”, argumenta.

En cuanto a las pretensiones separatistas saharauis atizadas desde Argel, el autor enfatiza las frivolidades de aquellos bravucones que empuñaron las armas contra el “enemigo” Marruecos cuando jamás antes habían, siquiera molestado al colonialismo español.

“Daría risa si no fuera tan trágico: un grupo de nómadas financiados por Argelia, triste resabio de la odiosa guerra fría, que dicen ser “dueños ancestrales” del Sahara Occidental”, dice, subrayando en el mismo sentido que, “a diferencia de la historia próxima, que podría confundir al lector, la historia más remota de la región del Sáhara Occidental no deja lugar a dudas sobre la legitimidad de la reivindicación marroquí”.

Luis Agüero dedica un buen trecho de su libro al nefasto negocio de muchas de las ONG’s, supuestamente volcadas al apoyo de los derechos humanos en el Sahara, “aunque todo sea una farsa fácil” ya que “aparentan hacer todo lo posible por ligar su suerte a la de la «patria» saharaui”.

Subraya además, que los autoerigidos CEO’s de dichas ONG’s, “con sus grandes presupuestos financiados externamente son, en el fondo, explotadores de los sectores vulnerables cuya prosperidad no les conviene”.

Esto se entiende fácilmente, al constatar en lo que respecta al conflicto del Sahara, que “detrás de la ayuda humanitaria existe un gran negocio” y que “ muchas ONG’s son realmente brazos de gobiernos como el argelino, cuyo petróleo financia desde hace décadas a la mayoría de los que se movilizan por la cada vez más lejana independencia del Sahara Occidental”.

Recalca el autor que aquellos que se autoproclaman “líderes” de la lucha por un “Sahara Libre”, se presentan “como “progresistas” identificados con la izquierda, aunque lo cierto es que todo se trata de manipulación y publicidad engañosa de las ONG y organismos instalados en los medios de comunicación”.

El autor recomienda por lo tanto: “bien harían los separatistas en sentarse a negociar todas las ventajas que puedan obtener a través del Plan de Autonomía que Marruecos, generosamente, les ofrece en su territorio sobre el que ejerce legítima posesión en el Sáhara Occidental”.

Añade: “aunque no guste ni plazca a ciertos detractores, la preeminencia de la iniciativa marroquí ha sido reconocida por las siete últimas resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad. La autonomía goza del apoyo y el aprecio de un número creciente de países que no dudan en elogiar los esfuerzos “serios y creíbles” desplegados por Marruecos”.

Y concluye: “Marruecos ha asumido voluntariamente y plenamente sus responsabilidades presentando su iniciativa para la negociación de un Estatuto de Autonomía para el Sáhara” y ésta “es, pues, el único camino posible para el Sahara Occidental, para poner término a una tragedia que sufren muchos y de la que se benefician muy pocos”.

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