El Hijab: el secreto y sus formas de inclusión y exclusión


El uso del hijab o velo, tan criticado en Occidente como forma de opresión, es una fuente para comprender la naturaleza del secreto, es la traducción física de la lógica de la intimidad y en consecuencia es una tradición cultural que debe ser respetada como parte de la memoria histórica. El velo está más allá del símbolo de autoridad de los hombres y actúa como intermediación entre lo público y lo privado.

Lo que en este trabajo se propone, es señalar que el problema no es el velo, sino que lo esencial es el significado o significaciones que tiene el velo y sus secretos. 

Dra. Susana Murphy

FFyL, IHAO-CLEARAB- UBA -UNLu

Occidente se muestra en la actualidad como representación del mundo libre, de la democracia, de los valores y de la desnudez “pareciera sobreentenderse que por llevar menos ropa se obtiene más placer”. Sin embargo, en otras culturas y religiones, el sexo es visto como un regalo divino y el hecho de que las mujeres estén cubiertas no implica de ninguna manera que exista una renuncia en la vida privada a la seducción y al erotismo. Es indudable que las interpretaciones sobre el cuerpo se inspiran en las formas de clasificar a las sociedades, y el pensamiento eurocéntrico posee una larga tradición al respecto. Abrir el campo al estudio del cuerpo, del erotismo o de cualquier experiencia de la corporeidad es penetrar en un mundo complejo y contradictorio, en el que hay algo que siempre queda oculto. En paralelo con los bombardeos de Estados Unidos y sus aliados a países mayoritariamente musulmanes, estos gobiernos suelen pronunciarse destacando las diferencias por la negativa, ostentando un claro rechazo hacia los usos y costumbres de los que ellos reducen a la categoría de “países árabes”. Y un topo recurrente es el sometimiento en que viven las mujeres bajo el Islam. Se debe recordar que no podemos hablar de mujeres musulmanas, porque una mujer tunecina, senegalesa, paquistaní aun siendo musulmanas, tienen una especificad cultural que les es propia, conviven con tradiciones y prácticas sociales diferentes y no conviven bajo las mismas leyes, aunque, ciertamente desde Europa, hay una tendencia a homogeneizar el Islam. Las mujeres musulmanas reaccionan de manera diferente según la civilización y cultura a la que pertenecen.

El concepto de hijab, es una noción clave en el Islam, reducirlo a un trozo de tela que los hombres han impuesto a las mujeres para ocultarlas de las miradas de los otros, es vaciarlo de sentido y empobrecer el razonamiento.

Se insiste así en yuxtaponer las imágenes de mujeres con el rostro velado, como una disimulada intencionalidad de sugerir que con las bombas y la misión democratizadora habrá de llegar la liberación para esos países y por ende, a las mujeres, que podrán después descubrir sus cabezas y cuerpos e incorporarse a nuestro mundo moderno, progresista y desprejuiciado.

Lo que en este trabajo se propone, es señalar que el problema no es el velo, sino que lo esencial es el significado o significaciones que tiene el velo y sus secretos.

Existe una larga historia del velo y sus transformaciones, sus indicios se revelan en las leyes asirias descubiertas en las excavaciones realizadas en los años 1903 y 1914 en Ashshur, por la Deutsche Orientgesellschafst. Las tablillas que se han conservado, datan del fin del siglo XII a.C, el análisis y estudio del material, en particular, las formas gramaticales y las grafías, revelan que en ellas se incorporó legislación de siglos anteriores.

La tablilla 40, establece el uso del velo para las mujeres casadas y concubinas, mujeres de segundo rango que debían cubrirse la cabellera en apariciones públicas. El matrimonio confería un signo de distinción social y de autoridad. Asimismo, las hijas, debían usar velo y manto. Además, es importante, destacar que existen grupos de mujeres excluidas, prostitutas “las esposas de la cerveza”, naditum, sacerdotisas del templo, oficiantes de liturgia y esclavas a las que se les prohíbe, el uso del velo. El vocablo acadio harimtu, connota, la idea de separación. De lo expuesto, inferimos que el uso del velo se enmarca en una tradición de larga data en el antiguo Iraq.

Por su parte, en el Islam, el velo o hijab, literalmente “cortina” se menciona en El Corán, en la Sura 33 (La calicion), aleya 53, revelación del año 5 de la Hégira (627), que alude al ‘descenso´, no para hacer de barrera entre un hombre y una mujer, sino entre dos hombres y dice,

              “Creyentes! No entréis en las habitaciones del Profeta a menos                                                                     que se os autorice a ello para una comida. No entréis hasta que                                                                     sea hora. Cuando se os llame, entrad y cuando hayáis comido,                                                                        retiraos sin poneros a hablar como si fuerais de la familia…                                                                            Cuando les pidáis un objeto, hacedlo desde detrás de una cortina.                                                                 Es más decoroso para vosotros y para ellas…”

La aleya porta dos significados, uno simbólico que es la revelación del hijab de Dios al Profeta y uno material, el descenso del hijab de tela, una cortina que corre el Profeta entre él y el hombre que se encuentra en el umbral de la alcoba. El hijab, sería el desenlace de un entramado de conflictos y tensiones que hacen al mundo de la discreción. Separa el espacio entre dos hombres y delimita un umbral entre dos dominios diferentes.

Desde un análisis lingüístico, la palabra, hijab (hiyab), deriva del verbo hayaba que significa ´esconder´, el concepto tiene un carácter tridimensional: la primera es visual, refiere a sustraer la mirada, la segunda, denota espacialidad, frontera, umbral, y la tercera nos remite al mundo de las ideas, es decir, al dominio de lo prohibido. Se debe recordar que existe una dimensión esencial de la ‘mirada´, según la cual mirar se convierte en un juego asintótico de lo cercano (hasta el contacto, real o fantasmático) y lo lejano (hasta la desaparición y la pérdida, reales o fantasmáticas). Asimismo, la distancia, revela el sentir de la distancia. La distancia es doble y virtual porque “el espacio debe volver a conquistarse y la frontera que separa el espacio cercano del espacio alejado es un límite variable”.  Un espacio oculto por el hijab, es un espacio prohibido.

Heródoto de Halicarnaso, en su relato sobre los medos, dice,

          “…Deioces… introdujo…el ceremonial de la corte, mandando que nadie                                                        pudiese entrar dónde está el Rey, ni que éste fuese visto por persona alguna,                                           sino que se tratase por medio internuncios establecidos al efecto….”

El parágrafo citado nos remite al tema del poder y nos permite establecer un paralelismo con el “hijab del príncipe”, en el Islam, el hombre que goza de poder se oculta detrás de un velo para sustraerse de las miradas. Es la cortina detrás de la cual se situaban los califas, como se observa es una tradición ajena al Islam pero que habría sido adaptada por el califato sasánida y omeya y, posteriormente, se introdujo en el al‑Andalus, África del Norte y Egipto, con gran ceremonial. El análisis realizado, nos permite señalar que el velo constituye como expresamos oportunamente, un símbolo clave para comprender su uso en la historia de hombres y mujeres del Islam. El velo, reviste múltiples significaciones, religiosas, ceremoniales y sociales.

Contraponiendo la visión de Occidente sobre Oriente acerca de la opresión que significa el uso del velo por las mujeres, es necesario resaltar que la literatura musulmana de las distintas épocas nos permite evocar una erotología sorprendente. En el siglo XI, el filósofo y poeta andalusí Ibn-Hazam redactó el conocido tratado de amor Tawk al-Hamama (El collar de la paloma), en el que reflexionó sobre las formas del amor profano y divino en la civilización musulmana, y estimó que en relación al apetito sexual, hombre y mujer están en pie de igualdad. Los textos de Algazel pusieron de relieve que para el Islam el acto sexual constituía el acercamiento del hombre a Dios y al paraíso. Ibn Ahmed Tijani en su obra El coronamiento de la novia y jovialidad de los seres, si bien se concentró en la institución matrimonial, no dejó de comentar el arte de la seducción pasando por las acciones preliminares hasta su coronación en el acto sexual. En los textos aljamiado-moriscos (textos escritos en castellano con caracteres árabes) de los siglos XV a XVII, se ensalzó el contacto físico del hombre y su mujer. Un manuscrito aragonés, cuyo texto modernizamos, dice:

“cuando el hombre requiere de amores a su mujer, Allah le anota diez acciones buenas y le perdona diez pecados, y Allah lo alza veinte gradas en el Paraíso. Y si la abraza y la besa, le anota cuarenta acciones buenas y le perdona cuarenta pecados, y lo alza cuarenta gradas en el Paraíso. Pues cuando tiene que hacer con ella, Allah -bendito, noble y alto- le anota acciones buenas en razón de cada velo que (tras)pasan sus manos por sobre su cuerpo”.

Este rápido pasaje por la literatura y la historia pone en evidencia cuán ligado estaban el erotismo y la afectividad. Se declaraba abiertamente la admiración por la mujer y se incitaba a los hombres a prestar toda la atención necesaria para satisfacerla, a dar tiempo para conocer su cuerpo, uniendo el placer de ambos sexos. Sin embargo, la erotomanía era uno de los rasgos que los más encarnizados adversarios de los moriscos les adjudicaban, junto con el comer “cosa viles” como frutas, realizar festejos y ser solidarios. Precedentes de alteridad, prejuicios que se mantienen con transformaciones hasta la actualidad.

Es notable señalar que en diferentes tiempos y lugares se han implementado formas concretas de fronteras, pudiéndose equiparar el motivo inmemorial de la puerta en paralelo al del velo. La puerta, construcción tradicional, arcaica y religiosa, como lugar para pasar más allá y como lugar para no poder pasar, está presente en construcciones de carácter mítico. Dante, coloca una puerta a la entrada del Infierno, en el relato del Apocalipsis, hay puertas en el cielo. Existen representaciones imaginarias de la estrechez de las mismas para los ritos de paso, los dioses mismos se consideran puertas que habilitan al más infinito goce. La apertura de la puerta -para el deseo, para la mirada, a “su” cosa por fin desvelada, seguirá siendo virtual y en cierto sentido prohibido. El paralelismo propuesto con el tema del velo, como idea de frontera, cobra valor con la presencia de la mujer, la imagen femenina es una constante en ritos de iniciación, comenzando por las bodas, y en innumerables mitos o leyendas.

En el mundo mediterráneo el velo era de uso corriente, no era una obligación religiosa. Es cierto que en muchos ritos sacrificiales era obligatorio cubrirse la cabeza, no obstante, sin diferenciación de géneros. Sin embargo, es interesante señalar que el apóstol Pablo, innova en la Epístola a los Corintios (11, 5-10), escribe que en las asambleas los hombres deben descubrirse y las mujeres cubrirse. Tertuliano, por su parte dedica dos tratados al tema, Sobre el velo de las vírgenes y El adorno de las místicas. El velo es un instrumento de pudor. Es este mismo velo de oblación de la religiosa, quien el día de su ordenación, ofrece su cabellera a Dios y se vela para él. La iglesia hace del velo de las mujeres una obligación, el sello de su castidad y pertenencia a Dios, sobre todo a partir del siglo IV. La iglesia impone el velo a las monjas y aconseja su uso para el resto de las mujeres. Asimismo, la ortodoxia judía, exige que la mujeres cubran sus cabellos, con una peluca, así se oculta el cabello, síntesis de su seducción.       

De acuerdo a lo expresado, el tema del velo, -en tanto aquel que esconde la cabellera- es complicado y en el Islam se presentan como relaciones controvertidas, El Corán, no lo instituye en una obligación. El Islam se conformó en el seno de culturas mediterráneas, lugares en los que la mujer se oculta. La decisión de usar velo es en sí, un tema complejo. En un mundo de hombres, el velo les da la posibilidad de circular en el espacio público, reitero depende del ámbito cultural del que hablemos, por ejemplo, las mujeres bereberes no se cubren la cabeza.

La complejidad del tema, nos permite hacer referencia a la materialidad del cuerpo (su forma, imagen, percepciones, gestos, movimientos) y la funcionalidad anatómica, que se expresa en el uso del velo o hijab en relación a la delimitación de partes del cuerpo, las cejas, cumplen la función en tanto hijab de proteger los ojos de los rayos solares, el diafragma, separa la  cavidad torácica de la abdominal y el himen, repliegue membranoso que reduce el orificio externo de la vagina y signo de virginidad. El velo de la mujer casada, al mismo tiempo que velo nupcial, puede deshacerlo sólo el marido, sólo él puede desgarrar el himen de la esposa. Lo constante es la idea de frontera, de límite y separación.

Las guerras promovidas en Cercano Oriente han contribuido a generar en el interior de las comunidades involucradas nuevas prácticas culturales, en las que el secreto ocupa un lugar destacado. Puede tomar la forma de la reserva, de la palabra retenida, de la identidad en sí mismo. Así, entre estos “otros” surge una necesidad compartida, una estrategia de pertenencia que se expresa en el secreto; este recurso se instituye en una práctica de protección de los grupos sociales, es un recurso estratégico que se utiliza frente al espacio y las instituciones hostiles. El secreto se construye en el espacio de la interacción, mediante miradas, silencios, lo que da lugar a una experiencia heterogénea en la que se entrecruzan el terror, la exclusión, la soledad, el no reconocimiento, la impotencia, al mismo tiempo que crea una conciencia vincular que tiene entre sus fines la esperanza, particularmente en situaciones de guerra o como señalamos, entre migraciones de distinta índole. El secreto diseña una geometría variable, una doble espacialidad centrada en la inclusión y la exclusión.

El uso del velo o hijab, tan criticado en Occidente como forma de opresión, es una fuente para comprender la naturaleza del secreto, es la traducción física de la lógica de la intimidad y en consecuencia es una tradición cultural que debe ser respetada como parte de la memoria histórica. El velo está más allá del símbolo de autoridad de los hombres y actúa como intermediación entre lo público y lo privado. Por otra parte, el velo establece distancia entre el mundo secular y el religioso, es símbolo de la identidad, de su tradición histórica y de su femineidad; no obstante esta diferencia lleva a que este tipo de vínculos se desplacen a la división y oposición Este-Oeste, o en otras palabras, a la otredad. El velo designa y disimula, es la representación física de una práctica secreta.

Con respecto al signo, nos interesa analizar el uso que el poder hace de las palabras y los medios, pues pone en evidencia el problema de la reelaboración del signo dominante. Paralelamente, se manifiestan las agitadas relaciones del estado y la sociedad civil, que se fundan en la mentira, el ocultamiento y las transformaciones de la información. Estos presupuestos expresan la heterogeneidad de las acciones del secreto y no debemos olvidar que atravesar un secreto es tener acceso a la información.

Otras formas de expresión del secreto se dan mediante la simulación directa o indirecta de la información, o del conjunto de informaciones que por lo general deriva de una situación riesgosa, o bien de la eficacia del estado imperante, que se legitima mediante la manipulación de la información con el fin de diluir el drama de la situación real. Las guerras de los signos no son meramente las articulaciones de la violencia de los cuerpos; son también el estímulo, la conducta y las condiciones que determinan la respuesta física.

Sin embargo, en Occidente se desatendió un hecho crucial: para estas mujeres el placer no está prohibido.

¿Qué sucede cuando Occidente quiere tratar el tema del erotismo y las representaciones que evocan el placer? ¿A qué imágenes recurre? Se hace inexcusable emprender un viaje hacia el Oriente y buscar en los “otros” y “otras” las imágenes exóticas, las miradas sugerentes que se deslizan a través del velo, la sensualidad de la danza del vientre, las representaciones del Kamasutra, los papiros eróticos del mundo persa. Y todo ello se sopesa y evalúa, naturalmente, desde y con los valores de Occidente. Surgen entonces actitudes contradictorias, ver y no ver, pensamientos encontrados que internamente despiertan pasión pero que externa y públicamente horrorizan y se estigmatizan. Todo se encubre bajo la visión hipócrita de Occidente, a partir del desconocimiento de la naturaleza, el pensamiento y las tradiciones de ese Oriente, cuya comprensión se escapa.

¿Por qué no nos sorprendemos? Es muy sencillo: nosotros también somos los “otros y otras” frente a Europa y Estados Unidos.

15 comentarios

  1. Excelente relato , donde se puede apreciar , la inmensa separación, entre culturas y religiones .

  2. Resulta muy importante acercarse a intentar conocer y entender la lógica de los espacios de significación con que uno dialoga por distintas razones: a) por la obvia necesidad de convivencia pacífica (entendiéndola también como espacio de conocimiento mutuo en ese marco), por la necesidad de conocer de qué manera poder potenciar las noción de futuro y desarrollo -a falta de término más feliz- en cada cultura, como parte de un proyecto colectivo en el sistema internacional y además conociendo, uno se posibilita a sí mismo tomar elementos de esos otros para la propia construcción. Todo eso puede contrubuir grandemente a la consutrucción de diversalidades más que de diversidades.
    En ese marco, toda consideración respetuosa y de búsqueda de reconocimiento y entendimiento es más que bienvenida. Gracias, Susana.

  3. Muy interesante artículo sobre la complejidad cultural, lo velado y revelado, los otros y otras, la diversidad, la heterogeneidad de conductas y hábitos… modos de representarse y mostrarse. Lo íntimo y lo social. Las miradas del entorno y la auto percepción en Oriente. Bravo Susana! Saludos.

  4. Felicitaciones Susana, interesó bastante tu artículo. En mi blog tiene más de 130 visitas de países como Argentina, Estados Unidos México, Ecuador, Turquía, Ucrania, Francia, Alemania, Colombia, España, Irlanda
    http://mediorienteactual.blogspot.com.ar/2016/03/el-hijab-el-secreto-y-sus-formas-de.html

  5. El trabajo es Excelente. Gracias y felicitaciones.

  6. Ceferino Cristian Bavasso

    A partir de cuestiones que tienen directa relación con los usos y las costumbres, Susana Murphy construye un relato que abarca lo conceptual, lo político, las formas de relaciones sociales entre hombre y mujer, el ejercicio verdadero del poder interior y exterior. Es un escrito que comprende muchas interpretaciones incluso lo religioso en la vida cotidiana.
    Si la cultura es un proyecto colectivo, debemos enmarcar en ese proceso cuestiones que siempre desde los tiempos antiguos se han trabajado de manera separada y que son esa formas sociales, políticas y económicas; sustanciales, incluso la sexualidad y sus manifestaciones diversas. Pero como creo interpretar de tan lúcido artículo, esas miradas sobre el otro en todas las formas son siempre de manera occidentalizadas y no tratando de entender la posición de diferente cultural (en el amplio y extenso sentido de la palabra y sus diversos significados e interpretaciones por las diferentes disciplinas) que estimo es lo que esgrime el trabajo.Esto posicionándose con una mirada más virgen, pura y no contaminada culturalmente sobre todos y cada uno de estos temas desde Oriente hacia Occidente y desde Occidente hacia Oriente. Lo vertido en este bello y profundamente reflexivo artículo nos permite pensar y replantear ciertas cuestiones preestablecidas, y en especial en el clima de época al que asistimos.
    De lectura obligatoria.

  7. Excelente trabajo de mi madre académica, la Dra. Murphy. Aprendiendo de ti día a día, año a año. Abrazo fraternal de tu alumna de siempre y por siempre, Mariela L. Ramos

  8. Medio Oriente Contemporáneo · Estadísticas › Entradas

    El Hijab: el secreto y sus formas de inclusión y e…6 mar. 2016 Visitas a la publicación 313

    Felicitaciones Susana!
    El artículo en mi blog superó las 310 visitas en muy poco tiempo, es evidente que esta temática interesa, a escribir otro artículo!

  9. Ricardo Georges Ibrahim

    Realmente me ha parecido muy desafortunado el artículo. La típica mirada de occidental, que, para disfrazarse de progresista, toma distancia de su propia cultura, y se muestra comprensiva, con usos y costumbres, escencializadas y culturizadas. Es decir, desrpovistas de ideología. Una visión estática que no mide las distintas miradas islamicas, ni tienen en cuenta la opinion de las luchadoras por los derechos humanos “orientales”, que se oponen al uso de este símbolo de opresión y lo que subyace tras los velos y tras el ascenso de los islamofascismos en sociedades que son plurales. Una mirada orientalista, del siglo XXI. HAbria que analizar la historia reciente para comprender el porué del ascenso de los fundamentalismos religiosos, despeus d elos años 70 y su relación con als dictaduras militares supuestamente “laicas” que les precedieron y con las teocracias emergentes,c omo la del Shiismo de Estado Iraní, o las dejadas por los colonailismos en la peninsula arabiga, y la cantidad de petrodolares que han invertido en todo el mudno para expandir en su guerra fría el chiismo irani, o el salafismo. En cuanto a lo histórico y la construcción social de las religiones, el islam no se salva de aditamentos y falsificaciones. De hecho sunnitas y chiitas comparten contemporaneos, comparten lo que desde una mirada racional, o musulamna racionalista sería una blasfemia, que es considerar que el Coran (que supunen palabra de dios, perfecta) está incompleto, y para ser musulman debe completarse con la “sunna” , la tradición, el conjunto de Hadices escritos por personas que vivieron en Persia, 200 años despues de la muerte de Muhammad. El más célebre es AL Bukhari. Esto dicen las Hadiths de LA Bukhari respecto a la mujer:

    Los hadices y la “importancia” de la mujer en el Islam (escrito por el teologo musulman Taner Demirci)

    Ya que los hadices informan que la mayoría de los habitantes del Infierno serán las mujeres, también nos indican que si una mujer quiere ir al Paraíso tiene que ser madre, porque supuestamente Muhammad dijo: “El Paraíso está debajo de los pies de la madre”, o sea, no de cualquier mujer.
    Así que hermanas, ¡A parir, que lo tendréis difícil en el Más Allá!

    Pero ojo, vuestro maridos que tengan la mano un poquitín floja porque según la interpretación del Corán de los hadicistas tienen autoridad sobre vosotros y según Abu Daud, cuando os pegan nadie os puede salvar, porque está prohibido preguntarle el por qué al marido que pega a su mujer.

    Ahh, otra cosa, no está terminado, no podéis echar perfume, porque los hadices dicen que seréis fornicadoras, aunque vuestros maridos pueden usar lo que quieran. Y tenéis que vestiros con la cubierta de toda la cabeza, sin dejar de ver nada en el cabello, por que se quemará vuestra cabeza, aunque vuestros maridos pueden ir en bermudas. Y según los hadices, cuando perdéis la fe, tenéis que adorar a vuestros maridos, porque supuestamente el profeta dijo: “Si se permitiera la adoración de otro ser a parte de Dios, sería que la mujer adorara a su marido”.
    A pesar de esto, sois importantes, muy importantes…
    Se me olvidó, no paséis delante de un hombre cuando hace salat, porque según Bujari dijo “El Mensajero de Dios que la paz y las bendiciones de Dios estén sobre él dijo: Si delante de un hombre pasa un cerdo, un perro o una mujer, vuestra oración no tendrá aceptación”…

    Decir que hay más defensoras del Hiyab y el islamismo “moderado” (sic) entre conversas occidentales, que entre feministas y defensores/s de derechos humanos arabes o musulmanes. Una interesante luchadora que recomiendo leer, ademas de la conocida Nawal el Saadawi, es la argelina Wassila Tamzali.

    Que cada uno juzgue si es complice del petroislam, si aceptaría para su sociedad valores integristas que acepta para “los orientales”, porque “es su cultura”. Y no ideologias susceptibles de crítica. Cualquier religion es una ideologia, y por lo tanto susceptible de criticarse. otra cosa es discriminar a las personas, por religion, sexo o raza. Un saludo.

  10. El artículo devela o desvela la intención denodada por parte de las potencias occidentales, (y el no menor papel de sus medios) de relacionar islam, con islamismo, con terrorismo, con el uso del velo y la opresión de la mujer; a través de la difusión de imágenes que pretender fundir esos conceptos. De esa forma se alimentaron los prejuicios y estereotipos, con el fin de justificar la injerencia europea y estadounidense en los países donde se usan estas tradiciones y costumbres. Entonces para disfrazar sus intereses, tergiversaron el sentido de las prácticas culturales de la zona al emitir imágenes para homogeneizar algo que es diverso, como lo son los países de mayoría de idioma árabe y con religión predominante musulmana, pero que ahí no termina todo. Ahí que adentrarse en el estudio de esos países para comprobar, por ejemplo, en el caso del trato a la mujer que la lapidación no se condice con usar o no velo, ser musulmán o árabe, sino que son hábitos reprobables en particular sin importar quien los ejecute.

  11. Ricardo Rodríguez Pereyra

    Gracias por compartir tu texto Susana. Muy interesante tu”mirada bajo el velo”.
    Te obliga a repensar la identidad, el deseo y la aparente sumisión de la mujer
    en otras sociedades .Es un disparador para seguir reflexionando sobre este tema y los secretos.
    Abrazo, Ricardo

  12. Agradezco a los especialistas de diferentes disciplinas por los significativos comentarios recibidos. Como complemento, deseo agregar algunos comentarios al trabajo realizado. La investigación sobre el problema nos remite a debates actuales sobre los estudios de género y sus diferentes planteos. Los abordajes teórico metodológicos sobre la corporeidad, usos y costumbres, parten de diferentes tradiciones epistemológicas que se condensan en la fenomenología de Mearlau Ponty, en la hermenéutica de las “sospechas”, herencia de F, Nietzsche, S. Freud, C. Marx, continuada y reelaboradas por M. Foucault, J. Lacan, J. Butler, F. Mernissi….
    El género es una construcción social, lo que redunda en la existencia de formas variables de sexualidad. Es interesante destacar que existen pautas coloniales del pensamiento político feminista hegemónico en relación al surgimiento de otros feminismos. Se debe recordar que en las ciencias sociales y aún en el pensamiento feminista existe lamentablemente, el racismo y la diferencia cultural oculta la diferencia colonial. El imperialismo y colonialismo del siglo XIX no implicó un proceso homogéneo, las formas de dominación continúan manifestándose en la actualidad en la era de la posmodernidad y globalización. En consecuencia se necesita de la colonialidad y musealización de la sociedad para subsistir mediante formas políticas posibles para el control de la heterogénea globalización.
    En este contexto se han desarrollado feminismos poscoloniales, el feminismo musulmán, que denuncia como aún son pensadas las mujeres por las feministas occidentales desde los obsoletos conceptos binarios de modernidad-tradición y religión-cultura e incluso se habla de un feminismo periférico. Así, nos encontramos nuevamente con la mirada “orientalista” de Occidente y el cliché del velo, el prejuicio sobre la pasividad y subordinación de las mujeres musulmanas.
    Se puede ser feminista y usar velo, se puede defender los derechos de las mujeres y usar sari, no debe olvidarse que el orientalismo es heterogéneo y contradictorio. Los discursos que adscriben a la retórica de la igualdad y el multiculturalismo, no se han cuestionado el sesgo eurocéntrico que caracteriza a la producción del pensamiento político hegemónico. Esta reflexión deviene de mi postura latinoamericana, soy la “otra” como tantos “otros” y “otras” frente a una Europa que legitimó su supremacía en el Renacimiento.

  13. My Ali Zwin

    He leído, no sin perplejidad, ciertas afirmaciones en uno de estos comentarios respecto del trabajo de la Dra. Susana Murphy sobre el Hiyab, tomado como excusa para agredir el Islam desde una desconcertante y confusa mirada oriental-orientalita.
    Y confieso que, frente a tales impudicias, teniendo en cuenta la intencionalidad del mensaje, el ejercicio de la omisión no sirve. Aun así, prefiero y deseo suponer, es mejor así, que tales comentarios son el fruto de un momento de arrebato y no el producto de un desenfrenado deseo de venganza. De lo contrario estaríamos bastante mal y sería sencillamente como montar un caballo cojeando.
    Se puede pensar por lo tanto que las desafortunadas expresiones del opinante “medio-orientalista” se producen bajo el prisma de una virtual superposición cerebral, engendro de un pasado vivido sin pensar y un presente pensado sin vivir.
    Reconozco que es difícil ser “medio-oriental”, cargando con una maldita herencia, y al mismo tiempo “orientalista”. En cuanto a los reales fundamentos de la doctrina islámica es preferible no discutirlos si no se tiene suficiente bagaje cultural como resulta a las claras en este contexto.
    Ser intelectual no significa automáticamente ser portador de la sabiduría universal. Uno puede hablar hasta el infinito de cualquier tema, inclusive del Islam, pero con el debido respeto y no desde el odio o en base a tertulias en el Bar. Y aquí, desde luego, no cabe una ausencia con aviso y tampoco procede insistir en el elogio a la imperfección del ser humano.
    En las afirmaciones del opinante, se mezclan inconfesables intereses y deshonestos deseos. Parece como si las tenía elaboradas y resguardadas en el baúl de la memoria y que aprovechó la primera oportunidad para desahogarse. En beneficio de la honestidad, pienso que buscó pretendida, deliberada e impulsivamente descargar una ira incontenible y eso no puede ser el estilo de un intelectual. Por ello sorprende.
    Esto, aun admitiendo que las disfunciones mentales hunden a muchos intelectuales del universo medio-oriental en su caos existencial y no resulta fácil hallar una respuesta lógica a la recurrente insidia con que su “yo-otro” arremete contra su “otro-yo’.
    Se observa con frecuencia cuando la superposición de imágenes repulsivas en el cerebro impulsa a echarle la culpa a una supuesta herencia del pecado original. Ese rechazo mutuo y brutal entre el Yo-Otro lo sintetiza la respuesta de un famoso escritor francófilo quien confesó que si escribía en francés y no en árabe era para “insultar a los franceses en su propio idioma”.

  14. Matías Alderete

    Interesante el debate que se realizó, me parece saludable y el objetivo del artículo. Conociendo a la Dra. Susana Murphy, lejos está su producción de fomentar visiones esencialistas y estigmatizantes de Islam, mucho menos eliminando sus características ideológicas y políticas. Resalta la necesidad de reflexionar sobre el uso del velo como resistencia, como así ver como en ese atuendo simboliza, de manera multiversa, represiones, naturalizaciones, identidades liberadoras y más.

    Saludos

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