Parte de los interiores de la Mezquita de Córdoba

Córdoba “rehabilita” el nombre de su Mezquita


Por My Ali Zwin

Lo expresó muy bien la Dra. Susana Murphy en su excelente trabajo sobre “el lenguaje de la construcción del enemigo”, publicado en Notilamar.com: “La idea de la historia se iniciaría milagrosamente con Heródoto, como si los esbozos historiográficos anteriores se esfumasen en mitos bizarros e inapropiados”.

En la práctica, ésta lógica negacionista se ha materializado con más furor y dolor en los tiempos de la vergonzosa y salvaje Inquisición en España. Basta con observar que entre las decenas de estatuas que adornan el Palacio Real y sus alrededores en Madrid, por cierto una ciudad fundada por musulmanes, desfilan los reyes católicos de todas las épocas, de antes y después de la “Reconquista”, con un enorme vacío Califal de la esplendorosa época andalusí.

Como lo anota la Dra. Murphy, con esto “se elimina toda influencia oriental” y “en su reemplazo se exalta en un continuum, el mito de la democracia, la política, la razón, la religión cristiana y la cultura occidental en un espacio particular, Europa”.

Así, por ejemplo, se ha intentado durante siglos borrar sistemáticamente cualquier referencia al pasado arábigo-musulmán y judaico en la península ibérica, desencadenando de esa forma, no solamente la mayor limpieza religiosa, sino también prostituyendo un valiosísimo legado civilizacional y el mejor modelo de convivencia social, intercultural e interreligiosa de la historia de la humanidad.

“El imaginario cristiano medieval denostaba a musulmanes y judíos desde las palabras y las representaciones”, recalca la Dra. Murphy.

Por fortuna, se están dando algunos pasos, tímidos pero pasos al fin y al cabo, para la reconciliación con el pasado histórico andalusí que aún atormenta a muchos pensadores de ambas orillas del Mediterráneo. Se pueden citar entre otros ejemplos los recientes gestos hacia los sefaradíes y la denuncia por una parte de la izquierda española de la “celebración fascista” de la toma de Granada en 1492.

En esta misma tónica se ha producido también un pequeño sacudón a la consciencia colectiva andalusí, permitiendo recuperar uno de los rasgos más fuertes de su historia, al rehabilitar el nombre musulmán de un signo de identidad y patrimonio de la humanidad, la Mezquita de Córdoba.

La noticia saltó a los medios el miércoles 30 de marzo. Señala que “El obispado ha incluido el término “Mezquita” en los folletos sobre el conjunto monumental, después de que exalcaldes de Córdoba expresasen su “profunda preocupación por la situación de la Mezquita de Córdoba”.

El requerimiento fue forzado primeramente por la declaración de la Mezquita-Catedral, por parte de la Unesco, patrimonio de la humanidad, reconociendo sus particularidades como obra del arte islámico occidental y símbolo de interculturalidad. Luego se produjo la carta dirigida por los exalcaldes cordobeses (todos de izquierda), Julio Anguita, Herminio Trigo, Manuel Pérez y Andrés Ocaña, à la también exalcaldesa y hoy consejera de cultura de la Junta de Andalucía, Rosa Aguilar.

Aún así, siglos después de la expulsión de los últimos musulmanes y judíos del Ándalus en 1610, la herida causada por el aplastante pensamiento medieval oscurantista, sigue abierta. España debe primero pedir perdón a la humanidad por el genocidio contra los andalusíes musulmanes y judíos.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Plugin creado por AcIDc00L: bundles
Plugin Modo Mantenimiento patrocinado por: posicionamiento web