Azulay hombre de diálogo, marroquí hasta la médula

Antesimitismo: impedido de entrar en Argelia por judío-marroquí


Por Samy Mamun

André Azoulay es judío-marroquí, periodista, académico y eminente personalidad de la política internacional. Esta semana, tenía el encargo de representar a su país en el Foro africano de jefes de empresas celebrado en Argel. Sorpresivamente, la invitación extendida a Marruecos por el Foro y avalada en una primera instancia por el ministerio argelino de Asuntos exteriores, fue cancelada.

André Azoulay es uno de los principales consejeros del Rey Mohammed VI. Es además, presidente de la Fundación Euro-mediterránea Anna Lindh para el Dialogo entre las Culturas, consejero del Centro Shimon Peres para la Paz y miembro fundador del Comité del Foro de Davos dedicado al Diálogo de las Civilizaciones y las Religiones y miembro del Comité de Sabios para la Alianza de Civilizaciones de las Naciones Unidas.

Cuenta un diplomático que allá por finales de los años cincuenta, el Rey Mohammed V nombró a un ciudadano judío de nombre árabe a la cabeza del ministerio de los PTT (Correos, Telégrafos y Teléfonos). Éste, participó en una reunión ministerial en El Cairo, acompañado de su viceministro, que sí era árabe-musulmán, pero con nombre judío.

Resultó todo un enredo para el ministro anfitrión ya que por entonces, el nacionalismo panárabe predominaba como pensamiento y como ideología nacionalista en la mayoría de los países de Oriente Medio y el Norte de África, particularmente en aquellos países donde habían triunfado el baasismo y el nasserismo.

Durante un receso, el ministro nasserista tomó aparte a su colega marroquí (judío de nombre árabe) y le recriminó el haberse apoyado en un viceministro “judío” (musulmán de nombre judío). El pobre ministro egipcio se encontró con una sorpresa mayúscula al enterarse.

Hoy, en el entorno del presidente Abdelaziz Bouteflika, se asegura que la objeción a Azoulay no es por motivos antisemitas, sino porque la representación de Marruecos en un foro de inversiones y negocios por un judío refuerza aún más la buena reputación del país vecino en cuanto a su tolerancia religiosa.

Puede que sea cierto, aunque solo en parte. Recientemente también, varios funcionarios del gobierno argelino expresaron su malestar y descontento por el nombramiento de la franco-marroquí Audrey Azoulay, hija del mismo André Azoulay, en la función de ministra de la cultura en el gobierno francés.

Sin embargo, no fue así cuando otra franco-marroquí, Najat Belkacem, fue nombrada ministra de los derechos de las mujeres y portavoz del gobierno francés en 2012 o cuando ella misma escalonó posiciones hasta ser la primera mujer en ejercer como ministra de educación e investigación en la historia de la República Francesa.

2 comentarios

  1. El problema es que André Azulay es un activo colaborador del servicio secreto israelí. ¿No es un dato menor verdad? Que pena que Marruecos que es un símbolo de la unidad en el Magreb, de progresismo y de país civilizado tenga un sujeto como Azulay de asesor de su majestad Muhammed VI !!!!!!!! No tienen otro para que asesore al rey!!!! justo este tipo amigo del Mossad …la pucha es sospechoso!!!!

    • Corán: los Rebaños
      Leemos en el santo Corán, Sura “Al An’am” (los Rebaños), Aleya 148: “Di:¿Tenéis alguna ciencia que podáis mostrarnos? No seguís sino conjeturas, no formuláis sino hipótesis”.
      Eso mismo quisiera preguntarle al autor del comentario, David M. quien acusa sin fundamentos a un marroquí de ser “un amigo del Mossad”.¿Tienes alguna prueba que puedes mostrarnos o solo sigues conjeturas?
      Históricamente, el marroquí es un pueblo plural, abierto y tolerante. Debo suponer que también el pueblo chileno. Lo digo porque sé que el país transandino acoge la mayor comunidad de palestinos fuera del mundo árabe, que estos conviven perfectamente con los judíos chilenos y que los mejores negocios se hacen entre judíos y árabes palestinos de Chile.
      ¿También los 350.000 palestinos de Chile son “amigos del Mossad”? Lo mismo pasa en otros países latinoamericanos: en Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela. Sin duda, el autor de comentario lo sabe de sobra.
      André Azulay es marroquí “hasta la médula”. Así lo miran y así lo admiran sus compatriotas y ningún foráneo puede dudar de ello. Haber sido primero consejero del Rey Hassan II y luego del Rey Mohammed VI no es ningún capricho.
      En el pasado, también el gran Sultán marroquí Ahmed El Mansur, contemporáneo de Felipe II de España e Isabel I de Inglaterra, tenía ministros judíos, de estos que la intolerancia inquisicioncita expulsó de España.
      Naturalmente, no todos entienden de sutilizas. Basta pues, de payasadas. “Sospechar” que un ciudadano por su credo sugiere una deficiencia mental. Esto en Marruecos no tiene cabida. Hasta los nazis lo comprobaron porque un Rey, Mohammed V, firme en sus convicciones, así se lo ha demostrado. Y por si aún cabe duda, allí están libros de historia.
      Fue precisamente en defensa de estos valores que Mohammed VI acudió esta semana a un templo judío recién restaurado en Casablanca. Los marroquíes pueden tener muchas diferencias entre sí y hasta discrepancias sobre distintos temas, pero toda expresión y todo tono cabe en un registro anecdótico. Nadie es estigmatizado por lo que es o lo que no es. Toda intolerancia, bajo la forma que sea, es repudiable.

      Samy Mamun

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