Argentina y la torpeza del canciller argelino


 

Por Hassan Achahbar

Un diplomático brasileño, citado por el ex-canciller Celso Lafer, reconoce la inigualable habilidad de los argentinos a la hora de negociar mano a mano. Este importante detalle se le escapó al ministro argelino de asuntos exteriores, Ramtane Lamamra.

A finales de febrero pasado, la canciller argentina, Susana Malcorra, realizó una inesperada visita de trabajo a Argel. Aquí, los asesores del Palacio San Martin cometieron su parte del error por haber escogido un mal día para el viaje de la ministra a Argelia sin estar entre los distinguidos invitados a la fiesta por el 41 aniversario de la declaración de independencia de la República de Tinduf.

Según nuestra fuente, Susana Malcorra tenía el encargo y le urgía conversar con el gobierno argelino sobre temas empresariales y comerciales, y de paso, como es habitual en tal circunstancia, abordar contenidos de matiz político y cuestiones de interés regional e internacional.

Cabe destacar que la ministra Malcorra, a quien el mismísimo presidente norteamericano Barack Obama llamaba “amiga” y tuteaba, ocupó durante un lustro la jefatura de gabinete del Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-Moon.

Mujer de una extendida trayectoria profesional en el sector privado como gerente de grandes empresas multinacionales de Europa y Estados Unidos, y de probada experiencia en relaciones internacionales, Malcorra propuso a los argelinos avanzar en acuerdos puntuales y concretos en materia de cooperación bilateral (y también multilateral) en los campos energético, industrial y agroindustrial.

Pero Ramtane Lamamra, jugando con ventaja, quiso pasarse de guapo. El argelino, cuyo perfil dista mucho de ser el ideal para un diplomático, tenía otros planes en mente y dejó escapar la oportunidad de profundizar los vínculos existentes y explorar las posibilidades de desarrollar intercambios en otros campos.

Hubo blockout informativo oficial y de la prensa argelina. Susana Malcorra logró, no obstante, colocar en los medios de su país que “una gran parte del territorio de Argelia es desértica, pero debajo hay una enorme napa de agua dulce, y ahora están pensando en un desarrollo intensivo de la agricultura. Por eso están viendo a la Argentina como un socio estratégico para ese desarrollo”.

La Canciller argentina pudo haberse ahorrado muchas incomprensiones de haber incluido en su periplo regional otra importante escala ya que procedía de Madrid donde cumplió una agenda en el marco de la visita del presidente Mauricio Macri a España. Este ha sido, sin duda, otro error del Palacio San Martin.

 

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