Sahara: ¿hasta cuándo el juego cubano?


Cuba carece de credenciales para merecer un embajador de Marruecos. Es verdad que al vetusto castrismo no se le puede exigir reparación por el daño ocasionado al pueblo marroquí en más de medio siglo de hostilidad gratuita, aunque sí debe pedir perdón por la torpeza de sus gobernantes.

Sin ir más lejos, la agencia oficial de Cuba, Prensa Latina relativamente quieta durante las últimas tres semanas en relación al Sahara, retomó su agenda anti-marroquí interrumpida a partir del 27 de junio, tras el anuncio por Marruecos de la designación de un embajador residente en la Isla.

El motivo esta vez, ha sido la llegada a La Habana del separatista saharaui Jatri Adduh y su entrevista con el presidente de la Asamblea Nacional cubana, Esteban Lazo, con quien conversó, dicen, sobre la “importancia del recién creado Grupo parlamentario de amistad Cuba-Rasd”.
En la ocasión y con respecto a este ardid, Prensa Latina informó el pasado domingo que “Esteban Lazo ratificó la firme posición de los cubanos de apoyo a la lucha del hermano pueblo saharaui a su libre determinación y soberanía, mientras que (el separatista) Adduh expresó su satisfacción por este encuentro y afirmó que la resistencia de Cuba es un ejemplo para su país”.

No importa si para esta vez, Cuba retuvo por más tiempo el impulso. Ratificamos lo ya expresado en otras oportunidades: los dirigentes cubanos no son de fiar y lo cierto es que el régimen castrista no quiere dejar su juego de seducción con Argelia, sirviéndose de la incipiente relación con Marruecos para presionar más y chantajear.

Primero fue la visita oficial a Tinduf del vicecanciller Marcelino Medina González, los días 7 y 8 de mayo, marcada por declaraciones rimbombantes reiterando a la junta cívico-militar argelina y a sus esbirros del Polisario que Cuba mantiene su posición respecto de la cuestión del Sahara.

La visita de Medina González a Tinduf, con “escala” en Argel, intervino apenas dos semanas después del anuncio del restablecimiento de las relaciones con Marruecos. Vino luego el viaje a La Habana del represor Brahim Ghali, jefe del Polisario y reo de la justicia española. Y ahora asistimos a esa farsa de “Grupo parlamentario de amistad Cuba-Rasd”.

¡Que descuidados son esos cubanos! Tardaron casi cuatro décadas para crear un grupo parlamentario de amistad con la Rasd. Consumados maestros en el arte del engaño, los castristas siguen ganando batallas porque escurren antes del desenlace y la derrota es siempre para el otro.

Eso mismo sucedió durante las aventuras mercenarias cubanas en África del norte y subsahariana, así como en la provechosa alianza castrista con la Venezuela chavista y en el alineamiento con otros gobiernos “progresistas” de América Latina y el Caribe, en el marco de ALBA.

No cabe duda de que los cubanos seguirán exprimiendo y sacándole jugo a su todavía vigente relación con Argelia, extendiendo ese juego de tira y afloja al que están muy bien acostumbrados hasta agotar las paciencias.

Reiteramos que el régimen no es de fiar y, tal como se comportan sus líderes frente a Marruecos, no vale la pena honrarles con la presencia de un embajador residente. A Marruecos no le falta voluntad política ni determinación, ¿y de parte de la Isla? Total, el perdedor no será Marruecos ya que el producto separatista comercializado por Argelia en la región es perecedero y su fecha de caducidad es próxima.

Hoy se puede decir que no hay gran diferencia entre el proyecto taiwanés y el argelino para América Latina, ambos comprando voluntades desesperadamente y quemando los últimos cartuchos en absurdas batallas por la supervivencia.

 

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