Brasil rinde honores 27 de noiembre 2004

Marruecos necesita generar más compromisos en Latinoamérica


Por Hassan Achahbar

La histórica gira realizada por el Rey Mohammed VI en noviembre-diciembre de 2004 por Argentina, Brasil, Chile, México y Perú, rindió sus buenos frutos, pues abrió en Latinoamérica, en toda su amplitud, nuevos horizontes para una diplomacia dinámica y responsable.

Así lo entendió en su momento el exministro de exteriores, Mohamed Benaïssa, quien actuó en consecuencia para romper el cerco establecido por la entonces agresiva diplomacia argelina.

El impacto de la gira real se sintió de inmediato ya que ocho meses después, el inquieto presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, intentó infructuosamente revertir sus efectos, improvisando una contragira por tres de los cinco países (Brasil, Chile y Perú), al término de su participación en la I Cumbre América del Sur-Países árabes (ASPA), el 10 de mayo de 2005 en Brasilia.

No obstante, la diplomacia argelina, todavía bastante activa en el continente, tuvo dos grandes logros al arrancar para su ficción de “república saharaui” un reconocimiento por el Uruguay (diciembre de 2005) y otro por Haití (octubre de 2006), aunque este último país se retractó en 2013.

Hoy, no cabe la menor duda de que las relaciones entre Marruecos y Latinoamérica son las mejores en muchas décadas anteriores, cuando a partir de 1979, todavía en plena guerra fría, Argelia avanzó implacablemente sobre varios países, la mayoría azotados por los regímenes dictatoriales.

De hecho, la diplomacia marroquí cuenta con enormes herramientas y ventajas en comparación con la ahora desdibujada diplomacia argelina lo cual le permite al Reino, si así se lo propone, conquistar mucho más espacios y avanzar con más fuerza y celeridad, sin importar demasiado la contraofensiva rival.

En realidad, la dificultad para Marruecos no es la diplomacia argelina sino la lentitud de la propia. Hace justo un año, Marruecos renovó casi por completo las jefaturas de sus misiones en la región, además de la creación de nuevas representaciones en Panamá y Paraguay. Se esperaba por tanto más esfuerzo y mayor compromiso. Sin embargo, poco se sabe del trabajo cumplido durante este periodo porque aún no se ven resultados concretos, excepto quizás, el descrito pero efectivo trabajo de la embajada en Brasilia donde se observa un apreciable y real profesionalismo.

Tampoco se entiende el empeño que la diplomacia parlamentaria pone en un solo país, Chile, que por lo demás, mantiene excelentes relaciones con el Reino, mientras que se descuida a países que sí requieren mayor compromiso, esfuerzo de aproximación a la realidad marroquí y convencimiento.

El éxito de la diplomacia, parlamentaria y también economía, depende del ímpetu y sobre todo del espíritu que motiva a unos y a otros a tomar la iniciativa con objetivos claros y definidos. Además de Chile hay otros países que están en la mirilla de Argelia, en particular el Perú, Colombia, Argentina, Brasil, Paraguay o la quincena de miembros de la Comunidad del Caribe (Caricom), importante por su voto generalmente concertado en los organismos regionales e internacionales.

Hay que recordar que son 33 los países de América Latina y el Caribe entre ellos una docena sostienen, por desconocimiento, apatía o motivos ideológicos, la ficción argelina de un estado saharaui independiente y donde, hasta hoy, el accionar de la diplomacia marroquí es bastante pobre.

Estos países, llámense Uruguay, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, El Salvador, Guyana, Surinam, Belice o Venezuela, requieren, es importante resaltarlo, mayor compromiso y atenciones tanto de parte de las embajadas concurrentes como de la diplomacia parlamentaria y económica.

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