Maduro luciendo su likiliki en Argel

Venezuela: Nicolás Maduro en impecable Likiliki negro en Argel


Por Lic. Marco Aurelio

El presidente venezolano, Nicolás Maduro, realizó una “visita de Estado” a Argelia el lunes 12 de enero de 2015. Fue una buena oportunidad para que los Generales bonitos de Argelia presenten una prueba de vida del presidente Abdelaziz Bouteflika, ausente durante meses de la escena pública.

Más bien que mal, el ‘Reiss’ reapareció y recibió a Maduro. No sucedió lo mismo el pasado  lunes 11 de septiembre. El venezolano, esta vez en “visita oficial”, esperó 14 horas y finalmente se tuvo que despedir sin saludar al anfitrión. Maduro despachó con altos dignatarios argelinos menos con el Presidente. ¿Se sentiría ofendido? Para nada. Quizás, un poco defraudado, pero no desconcertado.

El chavista sabía, por su vicecanciller para África, Reinaldo José Bolívar, que no iba a ser posible. Hoy día, sería un milagro que alguien logre ver o saludar al presidente enfermo. Maduro no es una excepción. Aun así, el chavista fue a posar dos veces en Argelia en tan solo tres días, a la ida y vuelta de un viaje relampágo a Kazajistán, pudiendo siempre transitar por cualquier otro país mediterráneo.

Además, hablar con Bouteflika no fue el objetivo de su visita. Él, buscaba otra cosa y estaba tranquilo. Bolívar se había encargado de los detalles, coordinadamente con el embajador argelino en Caracas, Ben Moussat Ghaouti. En Argelia el vicecanciller venezolano lo puede todo. No en vano es el hombre de confianza de Argel y su contacto en Caracas.

La primera visita de Maduro a Arg,el en 2015, fue anunciada con una semana de antelación, el 4 de enero. La de este mes se mantuvo en reserva hasta el último momento. Caracas la ocultó hasta tres días antes, cuando la cancillería argelina amagó, el 6 de septiembre, que Bolívar se encontraba en Argel “en vísperas de la visita del presidente Nicolás Maduro”.

Otro tanto sucedió con la composición de la delegación que acompañó al Mandatario. Sobre todo la presencia de Cilia Flores, la “Primera Combatiente Revolucionaria” (Primera dama), que pasó casi desapercibida, siendo ella tan influyente y poderosa y el verdadero poder detrás de las cortinas.

Lo cierto es que a pesar del nerviosismo de las autoridades argelinas, el venezolano se sintió cómodo y en su impecable Likiliki negro. Será porque le prometieron las llaves de Argel. Se dice que antes de tomar las grandes decisiones el presidente venezolano y su “Candela Pura”, la “Primera Combatiente Revolucionaria”, acostumbran consultar el oráculo chino.

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