Collor de Mello defiende la globalización en la Academia Real de Marruecos


 

Por Hassan Achahbar

El expresidente de Brasil y actual presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado Federal, Fernando Collor de Mello, impartió el miércoles 22 de noviembre una conferencia magistral en la Academia Real de Marruecos en la que apeló a aprovechar las oportunidades que ofrece la globalización para el desarrollo en América Latina.

En trechos de su conferencia divulgados por su asesoría de prensa, el senador también defendió una asociación comercial con el Reino de Marruecos. Aseguró que el Reino es la puerta de entrada de los países latinoamericanos al mundo árabe y África y un acuerdo económico sería una excelente oportunidad para todos. También se refirió a las posibilidades comerciales y al potencial latinoamericano para África y para el mundo, destacando la importancia de estrechar las relaciones entre las naciones de ambas regiones.

Este año, la prestigiosa institución académica marroquí, con sede en la capital Rabat, eligió para su 45ª Sesión de abril 2018, debatir sobre una temática latinoamericana bajo el lema “América Latina como horizonte de pensamiento” lo que demuestra el interés que Marruecos otorga al fortalecimiento de sus relaciones con los países de la región.

“América Latina y el horizonte de la globalización: ¿buenos navegantes o náufragos?”, ha sido el tema desarrollado por el senador Collor de Mello en esta ocasión, ante autoridades, académicos, parlamentarios y personalidades políticas y empresariales del Reino y del mundo.

El expresidente dijo que todos los aspectos básicos de la globalización están sobre la mesa: flujos comerciales y transacciones financieras, movimientos de capital, de inversiones y de personas y, más aún, la irradiación del conocimiento.

Para América Latina, un camino posible en esta dirección es, sin duda, el de la biotecnología, una alternativa de inversión mucho más barata que un programa espacial o incluso la siderurgia, por ejemplo; que es una oportunidad para que la región pueda crear un mecanismo orientado al desarrollo de biotecnología.

En este sentido, Collor de Mello opinó que las naciones latinoamericanas deben profundizar las vías de desarrollo y avanzar hacia la integración regional y con países emergentes, para así, aprovechar las ventajas comparativas que poseen, sumando fuerzas en el juego del poder internacional.

Al mismo tiempo, necesitamos hacer que nuestros países se vuelvan cada vez más atractivos para las inversiones a largo plazo, en sectores que nos sean prioritarios, al ejemplo de lo que hicieron los Tigres asiáticos y la propia China, y eso requiere estabilidad política y seguridad jurídica, puntualizó.

Collor de Mello subrayó que América Latina puede asumir un papel protagónico en el escenario internacional si elige la globalización como un camino viable y posible para el desarrollo de sus acciones.  Defendió que es factible ir más allá, sobre todo si las élites dirigentes ven los avances posibles a través de la globalización en curso a fin de situar a sus países a nivel de competitividad con otros bloques económicos.

El senador afirmó, además, que la globalización es un fenómeno irreversible que acarrea beneficios, aunque también trae consecuencias para la mano de obra no especializada. Como camino posible para alcanzar el desarrollo deseado, Collor de Mello defendió la inversión en el área de biotecnología y resaltó que la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) goza de un reconocido prestigio y mucho podría aportar en este sentido.

El legislador expuso que América Latina ha experimentado un proceso de apertura económica y de integración desde principios de los 90, en paralelo con la democratización de sus instituciones políticas y en medio de crisis y turbulencias. Insistió en que la superación de los obstáculos está en la integración entre los pueblos, en la reducción de las desigualdades, en la efectividad de la educación universalizada y en la eficacia del desarrollo sostenible.

Al respecto, Collor de Mello llamó la atención sobre el caso de los “desheredados de la globalización”, que serían aquellos que no logran inserción en el mercado laboral, por falta de la especialización que el mercado exige. Por lo tanto, dijo, corresponde al Estado encontrar mecanismos y proveer soluciones reales que posibiliten una nueva realidad para esas personas.

“La globalización genera expectativas de oportunidades y estilos de vida que no siempre están al alcance de la mayoría de los jóvenes. Por una serie de razones, lo que se cosecha es el desempleo, la exclusión y la decepción, que se transforma en frustración”, afirmó.

En el mismo sentido alertó sobre los “fenómenos de inestabilidad” que representan las migraciones y los refugiados y, a nivel nacional, el desempleo y las guerras civiles. “Estos fenómenos de inestabilidad cada vez mayores están correlacionados, siendo, en buena medida, uno como consecuencia del otro”.

“Si por un lado los conflictos internos generan los flujos de refugiados, por otro, el desempleo genera las migraciones, y en los dos casos, el telón de fondo es la globalización y la no atención a las expectativas que genera. El hecho es que, en general, la juventud en los países menos desarrollados, como es el caso de las naciones latinoamericanas, está sin rumbo, sin perspectiva, subrayó.

Respecto del contexto histórico de Latinoamérica, el senador recordó que a lo largo de su historia desde el siglo XVI, la región sufrió los efectos de los intereses de las grandes potencias. Señaló que la correlación de fuerzas era dada sobre todo por el poderío militar, pero que actualmente la economía, el conocimiento y la innovación desempeñan un papel más importante en las relaciones.

Destacó asimismo, que la interconexión de mercados llevó a un curioso fenómeno, que es el hecho de que los países involucrados en este proceso eviten conflictos armados para no perjudicar sus negocios recíprocos. Por lo tanto, el senador cree que la globalización podría ser un camino para la paz y más aún pasar a representar y a significar la verdadera convivencia internacional.

Expresó que si dependiera sólo del poderío militar, América Latina estaría condenada a quedar anclada a las grandes potencias, pero la globalización ofrece una oportunidad de transformar la región en uno de los principales actores del siglo XXI. Para ello, acentuó, en América Latina se necesita encontrar líderes que sepan percibir las tendencias de la modernidad y hacia donde avanza el mundo.

No podemos ser ingenuos y creer que las grandes potencias están dispuestas a renunciar a su espacio. Nosotros, latinoamericanos, necesitamos distinguir las oportunidades que se no presentan y prepararnos para ellas, y la globalización es un gran oleaje de oportunidades, pero si no estamos preparados, puede transformarse en un tsunami devastador, y ahí sí, corremos el riesgo de volverse náufragos, remarcó.

 

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