Embajadora, cónsul e intelectual


Por Hassan Achahbar

En Panamá, es relativamente usual que un jefe de misión diplomática cumule las funciones de embajador y cónsul general. No es común en el resto del mundo, pero en el país istmeño, está demostrado y documentado que existen antecedentes en al menos un par de representaciones en Europa.

Por lo tanto, no hay que sorprenderse por cuanto la jefa de la misión diplomática en Rabat, Gloria Young, desempeñe también el cargo de cónsul general, tal como se ha comunicado formalmente en Panamá, hace un año.

Por lo demás, suena lógico y hasta muy sensato porque quien dice Panamá, dice primero su Canal interoceánico, por lo que todo lo relacionado con las navieras, los servicios marítimos y los grandes puertos como el de Tánger, en el caso de Marruecos, resulta atractivo para el país centroamericano.

Por ello, la señora Young, además de diplomática y de surfear con bastante soltura en los mares de la cultura, desempeña otras funciones, más gratas quizás, porque tienen “la finalidad de potenciar las relaciones comerciales entre ambas naciones”.

Es en este sentido que se expresó el ministro para asuntos marítimos y administrador de la Autoridad Marítima de Panamá (AMP), Jorge Barakat Pitty, al anunciar el 7 de noviembre de 2016, que “Panamá inaugura su consulado en el Reino de Marruecos, con la finalidad de potenciar las relaciones comerciales entre ambas naciones, con mayor énfasis en las áreas que incluyen los aspectos industriales, portuarios, marítimos y logísticos”.

La propia embajada en Rabat se refirió, en reciente nota informativa, a una intensa actividad que la embajadora y cónsul general desplegó durante los dos últimos meses, mencionando, entre otros, una jornada de trabajo con armadores de naves en Marruecos en la ciudad de Tánger.

La comunicación de la embajada panameña enfatiza que en sus reuniones con los armadores marroquíes, “la embajadora y cónsul general presenta las ventajas de la bandera panameña y todos los servicios que se ofrecen desde la oficina representativa de Tánger y las oficinas de Rabat”.

Hemos advertido el pasado 14 de noviembre que la embajadora Gloria Young rompe el molde de diplomática tradicional. La pregunta que ronda la mente del común de los mortales es en cuál de las tres funciones se siente más a gusto, ya que la funcionaria no cuenta con personal en quien delegar parte de sus grandes compromisos. A juzgar por los resultados, yo diría que en lo cultural.

 

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