En medio del torbellino regional, Panamá se suma a los guerrilleros africanos del Frente Polisario

Turismo polisario en Panamá, una pista para el Grupo de Acción Financiera Internacional


Por Hassan Achahbar

Estadísticas oficiales panameñas sobre los flujos del turismo internacional que recibe Panamá revelan que la “república saharaui” es uno de los centros emisores de turistas copando un lugar destacado entre los países africanos cuyos ciudadanos llegaron en cantidad  al país istmeñoentre enero y diciembre de 2017.

De acuerdo con el reporte del Instituto Nacional de Estadísticas y Censo (INEC), basándose en los datos proporcionados por el Servicio Nacional de Migración (SNM), en el pasado año se registró el ingreso por la terminal aérea del Aeropuerto de Tocumen de unos 2.501.646 pasajeros. “De África ingresaron 4,621 viajeros, en su mayoría de la República de Sudáfrica, República Árabe Saharaui Demócrata, Kenia, Marruecos, Argelia y Ghana”, especifica el informe citado el 19 de febrero por el diario La Estrella de Panamá.

¿Será cierto que turistas saharauis llegaron a Panamá en cantidades suficientes como para ser considerados estadísticamente significativos o sólo se trata de un engaño más del oficialismo panameño después de la absurda decisión del presidente Juan Carlos Varela de reanudar los lazos con un ente ficticio como es la virtual Rasd.

Por lo que se sabe, la autoproclamada “república saharaui” no tiene pasaporte propio para ser considerada estadísticamente centro emisor de turistas y por lo que se sabe también las hordas separatistas del Frente Polisario carecen de ingresos económicos propios y viven -más bien malviven- reciclando las migajas argelinas y limosnas españoles.

De ser ciertas las estadísticas panameñas, cabría preguntarse quiénes son estos afortunados y misteriosos turistas saharauis, a qué se dedican y a qué van Panamá. ¿De dónde sacaría un refugiado beduino tantos dólares para viajar hasta un destino como Panamá lejano, caro y turísticamente poco atractivo?

La otra pregunta, quizás la más pertinente, es si la ayuda internacional destinada a los campamentos de Tinduf, debe servir para que las corruptas cabecillas del Polisario se paseen por el mundo mientras los refugiados carecen de lo básico y de todo.

Los viajes de los presuntos turistas del Polisario estarían relacionados con operaciones de blanqueo de fondos desviados y formalmente denunciados en 2007 en el informe la Oficina de Lucha contra el Fraude (OLAF) sobre la escandalosa apropiación de la ayuda humanitaria a los campamentos de Tinduf.

Sólo porque la República de Panamá es, desde 2015, objeto de presiones del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), cabe esperar que el gobierno del presidente Varela tenga el valor y la voluntad de esclarecer el misterio.

 

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