Panamá: ¿Algo que aprender de Marruecos?


Guillermo A. Cochez

Al conocer algo de Marruecos se nos permite la oportunidad de valorar realidades desconocidas para quienes vivimos sumergidos en nuestros problemas diarios y nos preocupamos solo de lo que pasa en nuestro continente y quizás de paso del europeo.

Ubicado en el norte de África y bajo dominio de potencias europeas, hoy el Reino de Marruecos, dirigido por el rey Mohamed VI, se posesiona como la segunda economía del continente africano, solo detrás de Sudáfrica. De allí el interés de este particular país árabe de proyectarse hacia el resto del mundo, sobre todo en su propio continente buscando compartir su desarrollo.

Gracias a la cordial invitación de la embajadora marroquí en Panamá, Dra. Oumana Aouad Lahrech, y a la desinteresada orientación del primer embajador de Panamá en esas lejanas tierras, el conocido periodista Demetrio Olaciregui, pudimos aprovechar la estancia de cinco días en tan interesante territorio.

Panamá puede aprender mucho de Marruecos. No solo de su exitosa actividad pesquera y de sus increíbles progresos en la agricultura, sino del enfoque de su política exterior frente a sus vecinos. Así como los marroquíes han decidido ser los líderes de los esfuerzos de integración con el resto de los países de la Unión Africana, podemos ser nosotros quienes impulsemos la unidad de Centroamérica. Ya lo hemos logrado con el Hub de las Américas de COPA, pero lo podemos fomentar en otras áreas, como la conectividad marítima y la tecnología. En cierta forma y quizás tibiamente lo hemos comenzado en otros nichos -banca y seguros-, pero de seguro que habrá otros más donde podríamos ser el centro de la región.

Conversando en tiempos de Martinelli con Michael Brownfield, hasta hace poco subsecretario de Estado, y que fuera embajador de EUA en Bogotá y Caracas, comentaba el papel de liderazgo en materia de seguridad que Panamá debería jugar en Centroamérica, no solo por su posición geográfica, sino por su tremendo potencial de estabilidad política (al menos pensaba ello en ese tiempo).

Lamentablemente, ni Martinelli ni Varela han sabido dar esa dimensión a nuestra política exterior que tantos réditos podría darnos, como es el caso de Marruecos. Siempre hemos querido mirar hacia horizontes lejanos, olvidándonos del gran potencial que tenemos tan cerca de nuestra frontera norte.

Ojalá que el próximo Gobierno sepa proporcionar al país ese valor agregado que tenemos frente al resto de los países hermanos centroamericanos y del cual todos ganaremos. Panamá, cumpliendo el sueño de Bolívar, debe convertirse en el centro del mundo y corazón del universo.

Abogado, político y diplomático.

Fuente:  Laestrella.com.pa

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