Injerencia de Argelia en conflicto del Sahara


Demetrio Olacireguí

La mayor tragedia de la aviación de Argelia en que murieron 257 personas la semana pasada, reveló lo que el régimen de ese país norafricano pretende negar: Da entrenamiento militar a la guerrillera del Frente Polisario. En este caso, de acuerdo a informes de prensa, en operaciones de sabotaje y terrorismo.

Un avión militar Iliushin 76 de fabricación rusa se precipitó a tierra poco después del despegue provocando el accidente, mientras transportaba 30 guerrilleros del grupo separatista (saharaui) que habían recibido entrenamiento en una base militar de Argelia. En su mayoría eran jóvenes de edades entre 20 y 30 años.

La aeronave había despegado de la base militar de Bufarik, 35 kilómetros al sur de Argel. Su destino era Tinduf, donde se encuentra la base de operaciones de la guerrilla del Polisario y los campamentos de refugiados saharauis. Con los guerrilleros polisarios viajaban 176 oficiales y soldados argelinos.

El accidente significó una bofetada al ministro argelino de Relaciones Exteriores, Abdelkader Messahel, quien solo horas antes de la tragedia había declarado que su país no tiene nada que ver en el diferendo del Sahara que es “un asunto Polisario-Marruecos”. Pretendía así soslayar lo inocultable. El régimen argelino da sostenimiento, real y directamente, y alimenta ese conflicto al brindar entrenamiento militar a la guerrilla del Polisario.

El accidente dejó en una situación embarazosa a Argelia porque puso en evidencia la magnitud del apoyo militar y el esfuerzo diplomático desplegado en respaldo de ese grupo separatista. La realidad demuestra que el verdadero conflicto por la disputa del Sahara Occidental es entre Argelia y Marruecos.

Papel desestabilizador

El discurso argelino de que solo alberga a la guerrilla y los refugiados saharauis por razones humanitarias, se ha caído junto con la infortunada aeronave, pues quedó demostrado no solo que dio origen a esos separatistas hace casi cinco décadas, sino que los ha armado, entrenado y manipulado para sus fines hegemónicos en el norte de África.

El régimen de Argel juga, de este modo, un papel desestabilizador en esa región y tiene como obstáculos para sus pretensiones la firme postura del reino de Marruecos, legítimo soberano de las provincias del Sur en el Sahara.

El politólogo Arturo Sánchez de Bock, vicedirector del Instituto Argentino de Estudios Geoestratégicos, citado por medios de prensa internacionales, aseguró que Argelia y el Frente Polisario están concentrando tropas en la región de Tinduf.

Sánchez de Bock, quien estuvo recientemente sobre el terrero, dijo que ante la firme aptitud de Marruecos de impedir que se altere el estatus jurídico e histórico en sus provincias del Sur del Sahara, Argelia y la guerrilla polisaria pretenden controlar una faja de territorio en la frontera con Mauritania para declararlo “territorio liberado” que dé algún sustento a su inexistente “República Árabe Saharaui Democrática”.

Marruecos está dispuesto a poner fin a las incursiones armadas en el extremo sur de su territorio”, afirmó el experto argentino.

Sánchez de Bock, señaló que Argelia conoce la firme determinación de Marruecos para defender su soberanía territorial, por eso su presencia militar en esa zona para reforzar a la guerrilla del Polisario que no podrá concretar sus pretensiones ante la posibilidad de que las Fuerzas Armadas Reales marroquíes inicien operaciones de limpieza en la región.

Crisis interna

El accidente del Iliushin 76 es, además, una evidencia palpable del deterioro que sufren las fuerzas armadas argelinas por falta de mantenimiento y presupuesto. El avión tenía 30 años de servicio y rebasaba su capacidad de 220 pasajeros.

El vetusto aparato también es un símbolo de un régimen envejecido e ideologizado con resabios de la Guerra Fría. El jefe del régimen, el octogenario presidente Abdelaziz Buteflika aspire a un quinto mandato en el 2019, lo que sumaría 25 años en el poder.

Buteflika está postrado en una silla de ruedas, con escasas facultades mentales. Es una especie de fantasma que nadie ha visto en público en los últimos cinco años y su salud es un misterio desde el 2013 cuando sufrió un infarto cerebral. Los argelinos no han conocido otro régimen en casi 60 años -desde que el país se independizó de Francia- que el impuesto por  el Frente de Liberación Nacional (FLN), controlado por militares y los servicios secretos.

En la última década, entre 2007 y 2017, se produjeron en Argelia 19 accidentes aéreos que involucraron a 21 aparatos y ocasionaron la muerte de 115 personas. Las aeronaves siniestradas fueron siete helicópteros, tres aviones de transporte, tres aviones de entrenamiento y ocho cazas, entre ellos seis aviones MiG 29.

En febrero de 2014, un Hércules C-130 se estrelló a unos 500 km al este de Argel. En la tragedia murieron 77 personas, en su mayoría militares.

Marruecos un país amigo

Por su parte, Marruecos sigue ganando espacio en América Latina, donde los guerrilleros del Polisario no son reconocidos por las grandes democracias del continente.

En el caso panameño, el gobierno de Juan Carlos Varela, inexplicablemente, metió al país en el cada vez más reducido número de naciones que reconoce a esos guerrilleros africanos, lo que compromete la tradicional neutralidad de Panamá.

Al contrario, el nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Chile, Roberto Ampuero, en una reciente sesión en el Senado de su país, emitió elogiosos comentarios sobre Marruecos.

“Con respecto a Marruecos, quiero decir algo muy breve y no profundizar porque eso daría para otra reunión. Marruecos es un país amigo de Chile. Y nosotros, en los ultimes meses, la última semana, hemos visto cuan necesarios son los amigos de Chile y cuanto debemos también valorarlos y respetarlos. Quiero subrayar eso: Marruecos es un amigo de Chile”, afirmó.

Hace unos años, la cancillería chilena emitió una declaración sustentando su rechazo a reconocer a la guerrilla del Polisario y su seudo Estado.

“Conforme a los principios del Derecho Internacional para que una colectividad humana pueda ser considerada como un Estado soberano, susceptible de ser reconocido por los demás Estados, es necesario que su consolidación reúna los siguientes elementos constitutivos, esto es, control efectivo sobre su territorio y su población, gobierno propio e independencia. A juicio de este Ministerio, estos elementos no están presentes en el caso de la ‘República Árabe Saharaui Democrática’”, expresó la diplomacia chilena.

“De acuerdo a principios de Derecho Internacional que Chile ha mantenido tradicionalmente, nuestro país no está en condiciones de reconocer a la ‘República Árabe Saharaui Democrática’ como Estado. Por las mismas razones tampoco es miembro de la Organización de Naciones Unidas. Cabe agregar que Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos con los que mantenemos afinidad en materia multilateral, observan una política similar a la nuestra”, añadió el pronunciamiento.

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