Panamá mantiene relaciones con guerrilla acusada de terrorismo


Demetrio Olaciregui

La decisión del Reino de Marruecos de romper relaciones diplomáticas con la República Islámica de Irán se basa en graves acusaciones. Rabat asegura que Teherán, a través del movimiento libanés chiita Hezbolá, ha entregado armas, entrenado y financiado a la guerrilla del Frente Polisario que sobrevive en Tinduf y otros campamentos en territorio de Argelia.

El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional marroquí, Nasser Bourita, denunció que esa guerrilla africana “recibió recientemente una primera entrega de armas” a través de territorio argelino.

“Marruecos dispone de pruebas irrefutables, nombres identificados y hechos precisos que corroboran esta connivencia entre el Polisario y el Hezbolá”, afirmó Bourita en una conferencia de prensa en Rabat a inicios de esta semana.

El canciller marroquí realizó esas declaraciones a su regreso de Teherán, donde informó personalmente de las medidas a su homólogo iraní Mohammad Javad Zarif.

El embajador de Marruecos en Teherán abandonó el martes Irán y Rabat pidió al encargado de negocios de la embajada de Irán salir del país en forma inmediata.

Marruecos ya había roto relaciones con Irán en el 2009 por el activismo religioso de Teherán en el país. Las relaciones diplomáticas fueron restablecidas en 2014.

“En el 2016 hubo una visita de altos líderes de Hezbolá a los campamentos de Tinduf para reunirse con oficiales militares del Polisario. El arresto en Casablanca en marzo del 2017 de Kacem Mohamed Tajeddine, que financia a Hezbolá en África, provocó su ira y amenazó con reforzar su relación con el Polisario”, dijo el canciller marroquí.

“Entonces algunos de sus líderes militares fueron a Tinduf para entrenar a las guerrillas urbanas del Polisario y entregarles armas”, añadió Burita, indicando que al menos un miembro de la embajada iraní en Argel estuvo involucrado en esas operaciones durante al menos dos años.

Tanto Argelia como la guerrilla del Polisario, Irán y Hezbolá negaron los hechos y calificaron la acción como una jugada de Marruecos para obtener beneficios en el contexto internacional de sus aliados Arabia Saudita y Estados Unidos.

 “Marruecos comprende el aprieto de Argelia, su necesidad de expresar su solidaridad con sus aliados Hezbolá, Irán y el Polisario, y su intento de negar su papel oculto en esta acción contra la seguridad nacional del Reino”, dijo un portavoz de la cancillería en Rabat.

Afirmó que es bien sabido que desde 1975 Argelia alberga, arma, financia, entrena y moviliza diplomáticamente a la guerrilla del Polisario.

Trump y el Sahara

Por otro lado, el plan de autonomía para las provincias del Sur presentado por Marruecos,  fue considerado por la administración de Donald Trump como “serio, creíble y realista” porque representa “un enfoque potencial” para una solución definitiva a la cuestión del Sahara.

“Seguimos viendo el plan de autonomía marroquí como serio, creíble y realista, y representa un enfoque potencial para satisfacer las aspiraciones de las poblaciones del Sahara a gestionar sus propios asuntos en paz y dignidad”, resaltó la diplomática estadounidense, Amy Tachco, ante los miembros del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

Tachco, coordinadora política de la misión de Estados Unidos ante la ONU, pidió respaldar el proceso negociador que dirige el expresidente alemán Horst Koehler, enviado especial del secretario general para el Sahara, y demandó a los gobiernos de Argelia y Mauritania desempeñar un papel positivo en el proceso.

Las declaraciones de Tachco se produjeron luego de la renovación del mandato de la misión de paz de la ONU para el Sahara, conformada por 400 personas, hasta el 31 de octubre del 2018, que es garante del cese al fuego entre Marruecos y los guerrilleros del Polisario.

La postura estadounidense representa un golpe a las pretensiones de la guerrilla polisaria que desde campamentos en territorio argelino promueve un referendo de autodeterminación que, con el paso de los años, ha perdido aplicabilidad.

Organización terrorista

La administración estadounidense ha etiquetado como terrorista a la guerrilla del Polisario. Eso se desprende de informes de inteligencia sobre las vinculaciones de la guerrilla del Polisario con grupos terroristas como Al Qaeda en el Magreb Islámico y el Estados Islámico. Se ha documentado, además, su involucramiento en secuestros, tráfico de armas, drogas y el crimen organizado transnacional.

Los expertos coinciden en afirmar que no puede hablarse de verdadera seguridad en la región del Sur del Sahara mientras persistan los campamentos de la guerrilla del Polisario en territorio argelino donde viven y reciben adiestramiento militar saharauis sin futuro, propensos a radicalizarse y a engrosar las filas de organizaciones terroristas.

Esa información adquiere mayor gravedad ante las acusaciones de Marruecos de que la guerrilla polisaria recibe armas de Irán a través del movimiento chiita libanés Hezbolá, enlistado como terrorista por Washington.

Estados Unidos ha abogado por “una solución política realista, viable y sostenible, basada en el compromiso, reanudando las negociaciones sin condiciones previas y de buena fe”. Las “posiciones estáticas no deben obstaculizar el camino del progreso”.

Washington espera que “todas las partes cumplan sus obligaciones en cuanto al alto el fuego y eviten cualquier acción que podría desestabilizar la situación o amenazar el proceso de la ONU”. “Los cambios unilaterales en el estatus quo sobre el terreno no van a ayudarnos a lograr una solución pacífica y duradera”, añadió Tachco.

Sus declaraciones coincidieron con el pedido de Bourita, quien la semana pasada demandó ante la ONU a Argelia  para que tome medidas a fin de que los guerrilleros del Polisario frenen sus incursiones dentro del territorio del Sahara en violación a acuerdos militares establecidos previamente.

Bourita, tras reunirse con el secretario general de la ONU Antonio Guterres, al que entregó un mensaje del rey Mohamed VI, afirmó que Argelia “tiene una responsabilidad flagrante en este diferendo regional”.

Expertos en temas geoestratégicos, que estuvieron recientemente en la zona, aseguraron que militares argelinos y la guerrilla polisaria han concentrado tropas con el objetivo de controlar un espacio en la frontera con Mauritania para declararlo “territorio liberado” que dé algún sustento a su inexistente “rasd”.

Respaldo de Colombia

Al igual que Washington, gobiernos latinoamericanos como los de Colombia, Chile y Paraguay han reafirmado recientemente su respaldo al legítimo derecho de Marruecos en el Sahara y apoyado la propuesta autonómica como la única salida realista al diferendo.

La decisión conjunta de Colombia y Chile es interpretada por analistas internacionales como una señal de la postura unificada que, en el caso de la guerrilla africana del Polisario, están proyectando en política exterior los integrantes de la Alianza del Pacífico, conformada además por México y Perú.

Bogotá, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, aclaró la semana pasada que hace años congeló el reconocimiento a la “rasd” y que esa entidad inexistente no tiene ni representación diplomática ni embajador acreditado ante el gobierno colombiano.

El pronunciamiento se originó ante las acciones de un individuo llamado Mujtar Leboihi Emboirik, quien pretendía hacerse pasar como “embajador saharaui en misión en Colombia”.

Bogotá ha apoyado los esfuerzos de la comunidad internacional para que se dé una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable al conflicto sobre el Sahara, de conformidad con lo estipulado en las resoluciones adoptadas por la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

Po otro lado, el Senado y la Cámara de Representantes de Colombia a través de sus respectivas comisiones de Relaciones Exteriores, respaldaron plenamente los esfuerzos desplegados por Marruecos para proveer de una solución política, justa, definitiva y mutuamente aceptable para la cuestión del Sahara sobre la base de la iniciativa marroquí de autonomía para sus provincias del Sur.

“Solo una solución política negociada preservará la integridad territorial del Reino de Marruecos y es capaz de favorecer la paz y la estabilidad de toda esa región”, declararon ambas cámaras del parlamento colombiano.

Reiteración de Chile

El cambio de gobierno en Chile en marzo permitió que las nuevas autoridades reiteraran su postura en relación con Marruecos. “Marruecos es un país amigo de Chile. Y nosotros, en las últimas semanas, hemos visto cuán necesarios son los amigos de Chile y cuánto debemos también valorarlos y respetarlos. Quiero subrayar eso: Marruecos es un amigo de Chile”, afirmó ante el Senado chileno, el ministro de Relaciones Exteriores, Roberto Ampuero.

En una demostración de que la posición sobre Marruecos es una política de Estado, el Senado y la Cámara de Diputados de Chile aprobaron el mes pasado una resolución que reconoce la legitimidad del reclamo de Rabat sobre sus territorios del Sur y aplaudió la iniciativa de concederles una amplia autonomía a las provincias que  integran el Sahara.

Los senadores chilenos afirmaron que el Estatuto de Autonomía para el Sahara Occidental presentado por Marruecos crea un escenario optimista para todas las partes involucradas y se convierte en una iniciativa capaz de integrar y movilizar a toda esa región.

Por su otro lado, los diputados chilenos calificaron la iniciativa marroquí como un esfuerzo serio y creíble y manifestaron no tener dudas de que permitirá a la población del Sahara ejercer su derecho a la autodeterminación y gestionar en forma democrática sus asuntos a través de órganos ejecutivos, legislativos y judiciales.

Aislamiento del Polisario

El principio en el que se afirman las tradicionales democracias latinoamericanas para desconocer la inexistente “rasd”, lo estableció firmemente la diplomacia chilena.

“Conforme a los principios del Derecho Internacional para que una colectividad humana pueda ser considerada como un Estado soberano, susceptible de ser reconocido por los demás Estados, es necesario que su consolidación reúna los siguientes elementos constitutivos, esto es, control efectivo sobre su territorio y su población, gobierno propio e independencia. A juicio de este Ministerio, estos elementos no están presentes en el caso de la ‘República Árabe Saharaui Democrática’”, expresó el gobierno chileno.

“De acuerdo a principios de Derecho Internacional que Chile ha mantenido tradicionalmente, nuestro país no está en condiciones de reconocer a la ‘República Árabe Saharahui Democrática’ como Estado. Por las mismas razones tampoco es miembro de la Organización de Naciones Unidas. Cabe agregar que Argentina, Brasil y otros países latinoamericanos con los que mantenemos afinidad en materia multilateral, observan una política similar a la nuestra”, añadió la diplomacia chilena.

Más recientemente, el presidente electo de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y su canciller designado, Luis Alberto Castiglioni, manifestaron su determinación en “profundizar alianzas entre ambos gobiernos” y expresaron “sin reservas” su respaldo a “la soberanía de Marruecos sobre sus provincias del Sur”.

Ambas cámaras del Parlamento paraguayo continuarán, al mismo tiempo, brindando su apoyo a la iniciativa de autonomía propuesta por Marruecos para la región del Sahara.

Panamá y la guerrilla africana

En ese escenario dinámico de acciones conjuntas en política exterior, el gobierno de Juan Carlos Varela ha reanudado su relación con la guerrilla del Polisario unciendo su diplomacia al carro guiado por Cuba, Venezuela y un puñado de países africanos aliados de Argelia.

Primero, echó por tierra una resolución del Ministerio de Relaciones Exteriores de mayo del 2013 que reconocía la propuesta autonómica marroquí.

“El Gobierno panameño considera que la propuesta de un Estatuto de Autonomía para el Sahara Occidental, presentada por el Reino de Marruecos al Consejo de Seguridad de la ONU, merece ser abordada con apertura, pragmatismo y realismo en la mesa de negociación”’, para sacar ese diferendo de su estatus actual, dijo  aquella nota oficial.

Siguiendo el principio rector de la mayoría de cancillerías latinoamericanas, la pasada administración suspendió las relaciones con la guerrilla africana del Polisario porque  su autoproclamada  “rasd” “no reúne elementos fundamentales para su existencia como son el territorio, población, gobierno e independencia”. “Esos elementos no se han consolidado en la creación” de la “rasd”, afirmó en esa ocasión la pasada administración.

La decisión era mantener esa postura hasta la culminación del proceso de negociación que adelanta la ONU en busca de una solución justa y mutuamente aceptable entre la partes en conflicto.

Más tarde, en enero del 2016, Varela restableció relaciones diplomáticas con la guerrilla del Polisario, aliándose con una entidad sin representación y que no contribuye en nada al interés nacional. La justificación de la cancillería de Varela fue que “no era sostenible” mantener la suspensión de relaciones con esa guerrilla africana.

La pregunta que se han hecho diplomáticos y expertos en política exterior es, ¿para quién no era sostenible? De seguro que Panamá podía seguir su curso de desarrollo socioeconómico y afianzar sus relaciones con el mundo sin el lastre que le representa el reconocimiento a los guerrilleros del Polisario.

Esa decisión no ha traído ningún beneficio al país y, por el contrario, el reconocimiento a un grupo etiquetado como terrorista,  pone en evidencia que Varela no midió las implicaciones para la tradicional neutralidad  que históricamente ha sido la carta de presentación del país ante el mundo.

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