La angustia juvenil por desempleo


Por Ghizlane El Omari

Para cualquier joven el desempleo evidencia una situación individual en la que su condición psicológica y su vida diaria se verán negativamente afectadas. La inactividad laboral se vuelve difícil de tolerar y los sentimientos de exclusión y aislamiento predominan.

Una baja autoestima y un sentimiento de dependencia se asientan cuando el periodo de desempleo se estira más y es el momento en el que la mayoría de los jóvenes parados se enfrentan a una presión social especialmente por parte de las familias por encontrar un trabajo.

Otro de los inconvenientes a los que conlleva es la falta de autonomía, dado que el paro prolongado cambia la visión del mundo del joven en busca de su primer empleo. Sin ocupación laboral, el joven se ve privado de una identidad propia y de un lugar que le corresponde en el seno de la sociedad; ya que el trabajo dignifica y es factor de integración social.

Además, el desempleo disuelve las relaciones del con el entorno laboralmente activo y produce una fuerte irritabilidad que influye negativamente y provoca tensiones familiares, así como entre amigos. Cabe destacar asimismo que el desempleo afecta en gran medida a la salud psíquica del individuo. Esto origina conflictos que perjudican a la personalidad de quien se encuentra en situación de desocupación lo que a su vez provoca insomnio y depresión y en ciertas situaciones impulsa a la delincuencia y al odio social, al consumo de enervantes o al suicidio… En definitiva, el paro juvenil prolongado crea una sensación de frustración individual y tensa las relaciones sociales.

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