Avión de la Fuerza Aérea Mexicana que trajo a Evo Morales a Méxicio

Argelia, Bolivia y la infalibilidad de la inteligencia cubana


Por Hassan Achahbar

Bolivia, cuya capital política es La Paz pero que detiene el triste record mundial de Golpes de Estado, se había mantenido relativamente en calma durante las dos últimas décadas, en parte gracias al apoyo del chavismo venezolano y a la ayuda de la Inteligencia militar cubana.

Sin embargo, el país andino fue sacudido el pasado fin de semana por un nueve levantamiento, uno más, cuando en medio de protestas sociales y acusaciones de fraude en las elecciones del 20 de octubre, su primer presidente indígena, Evo Morales, fue obligado a renunciar al cargo que ostentó durante 14 años y a exiliarse en México.

No ha sido una gran sorpresa para muchos ya que todo el continente está políticamente fracturado y buena parte de sus países en llamas. La renuncia de Evo Morales sucedió justo una semana después de la clausura, el 3 de noviembre en La Habana, del “Encuentro Antiimperialista de Solidaridad, por la Democracia y contra el Neoliberalismo” con la reaparición del Comandante Raúl Castro y la participación de los presidentes de Cuba Miguel Díaz-Canel, y de Venezuela, Nicolás Maduro. El “Encuentro Antiimperialista” fue sancionado por una extensa y durísima Declaración contra el “Imperio” y en la cual tampoco faltó el apoyo a la “causa histórica de lucha de los pueblos sarauay (saharaui) y palestino”.

Puede parecer simple y puro azar, pero no lo es. Lo acontecido el fin de semana en Bolivia es el reflejo de una nueva coyuntura política continental, un aviso a los amigos de La Habana y un golpe contra la presunta infalibilidad de la Inteligencia cubana. Por lo cual y tal como se pintan los escenarios en Argelia, sobran los motivos para que los gorilas en el poder en Argel estén altamente preocupados y en alerta permanente.

Es sobradamente sabido que los milicos argelinos, al igual que el régimen del boliviano Evo Morales, han confiado su suerte y el destino de su país, al cuidado de los internacionalistas “médicos” y “enfermeros” cubanos. Hay que subrayar también que la salida de Evo Morales guarda cierto parecido con lo vivido en Honduras hace diez años, en junio de 2009, cuando el presidente Manuel Celaya, también confiando en la solidaridad de Venezuela y Cuba, acabó cediendo el sillón y exiliado en Costa Rica.

Sin duda, la situación es aún más dramática en Venezuela y Nicaragua, dos países cuyas dictaduras, respectivamente controladas por el sandinista Daniel Ortega y del chavista Nicolás Maduro, se mantienen en el poder por la infinita gracia de la Inteligencia cubana y de sus ejércitos de “cooperantes”.

Lo mismo sucede en Argelia, en Bolivia y en varios otros países latinoamericanos y caribeños, donde los cubanos han infiltrado y corrompido a los ámbitos castrense y de seguridad nacional, valiéndose de miles de “cooperantes” con bata de médicos y enfermeros, todos graduados oficiales del ejército y todos agentes encubiertos adscritos al temible “G2”.

Independientemente de las causas y motivaciones detrás del Golpe de fuerza consumado en Bolivia y de las implicancias sociopolíticas del mismo, la salida forzada de Evo preludia una era, quizás más dramática, en el nuevo reacomodo de las piezas en el tablero latinoamericano y caribeño con un previsible despliegue y acrecido protagonismo estadunidense.

Cuba ya perdió grandes apoyos políticos en Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, El Salvador, Honduras y ahora en Bolivia. Queda por conocerse el desenlace final de la situación en Venezuela y ver, también, cómo serán los resultados de la segunda vuelta presidencial, el próximo 24, en Uruguay, donde el candidato del Partido Nacional (conservador) busca desplazar al Frente Amplio (izquierda) del poder que retiene desde 2005.

Por lo pronto, el repliegue de Cuba es constante. La Habana se está quedando sin amigos y sin aliados firmes en el continente y lo que se avecina amenaza con ser más duro para la Isla que el “periodo especial en tiempos de paz” sufrido tras la caída del Muro de Berlín. ¿Acudirán al rescate los milicos argelinos en reconocimiento por los servicios prestados y por la promoción en el continente americano de la “causa” saharaui?

La Habana se entusiasma con la elección de Alberto Fernández en Argentina. El peronista, moderado, sucederá en la presidencia al conservador Mauricio Macri a partir del 10 de diciembre, pero no se arriesgará a comprometer el futuro de unas relaciones siempre difíciles con Estados Unidos. Tampoco lo hizo el veterano izquierdista Andrés Manuel López Obrador que hoy cumple dos años en la presidencia de México, ofreciendo nulas perspectivas para nuevas aventuras continentales de los cubanos.

2008: Evo Morales con el embajador de Cuba

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