El presidente cubano omitió hablar del Sahara en la cumbre NOAL en Bakú

Sahara: el Polisario increpa a Mauritania pero frente a Cuba ni parpadea


Por Hassan Achahbar

El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, cometió el inexcusable pecado de apostasía omitiendo hablar de la cuestión del Sahara en su discurso ante la XVIII Cumbre de Países No Alineados (NOAL), celebrada a finales de octubre en Bakú, Azerbaiyán.

Ante tal sorpresivo descuido y porque se trata de Cuba, el manso rebaño de inadaptados dirigentes separatistas del Frente Polisario, permanece quieto chasqueando los dientes pero siempre en la oscuridad sin atreverse jamás a dar la cara, siquiera a maullar.

Distinta ha sido su reacción cuando, envalentado, salió la pasada semana a reclamar al gobierno de Mauritania por su supuesta “neutralidad negativa”. El separatismo criticó al titular de exteriores, Ismail Ould Cheikh Ahmed, porque éste abogó por una posición de neutralidad constructiva con respecto al conflicto creado por mandato de Argelia hace casi medio siglo en el sur de Marruecos.

No es esta la primera vez en que el Polisario, dócil mascota de Argelia y malcriado hijo putativo de la España franquista, es incitado desde Argel a sacar las garras como acostumbra hacer a menudo para amedrantar a los gobiernos y dirigentes del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

Esta vez el garrote le tocó a Mauritania por deslealtad y por ser el eslabón más débil de toda la cadena. El Polisario le aplica la ley de premios y castigos porque Ould Cheikh Ahmed dijo en rueda de prensa, el 8 de noviembre, que Nuakchot está interesado en la pronta solución del conflicto del Sahara pero que no se alinea con ninguna de las partes involucradas. “No somos espectadores y queremos ver este conflicto resuelto lo antes posible”, dijo.

Según parece, el pecado mortal del jefe de la diplomacia mauritana ha sido su afirmación de que “ya era tiempo de encontrar una solución justa y duradera, aceptada por todas las partes en ese conflicto que causó sufrimientos a los pueblos” de la región y sigue obstaculizando el funcionamiento de la Unión del Magreb Árabe.

Con absoluta certeza, ese sorpresivo posicionamiento no agradó al cartel de Argel y el Polisario salió a cruzar al ministro mauritano, acusándole de emplear un lenguaje alejado de la neutralidad y en beneficio de Marruecos.

Esto no ocurre en el caso de Cuba. El Polisario ni pestañeó, cuando en su discurso ante la Cumbre NOAL en Bakú, el presidente cubano fijó los temas que en la óptica de La Habana reflejan los males que aquejan al Movimiento, sin mencionar el conflicto del Sahara. Díaz-Canel citó explícitamente los grandes focos de tensión en Oriente Medio, reiterando su “rechazo a las decisiones unilaterales de Estados Unidos en apoyo a Israel y contra Irán”, y lanzó un “llamado a poner fin a la guerra contra el pueblo sirio y a encontrar una solución amplia, justa y duradera al conflicto israelo-palestino”.

Díaz-Canel se explayó con más énfasis sobre los problemas de Latinoamérica y el Caribe sin mencionar el conflicto del Sahara. El Polisario quedó así fuera del testamento del cubano pero el ahijado de Argelia y putativo de la España franquista ni parpadeó.  

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