Médicos cubanos

Alucinante revelación: 50.000 “cooperantes” cubanos en Argelia


Por Hassan Achahbar

Los cubanos se siguen jactando de haber sido los primeros en ofrecer su ayuda militar a Argelia en 1963, durante la “Guerra de las Arenas”. Fue cuando los hermanos Castro enviaron al país norteafricano un contingente militar “vestidos de civil para no despertar sospechas”. La “misión” de las brigadas castristas era la de luchar contra Marruecos y “enseñarles a los argelinos usar los cohetes Katiushka y otro tipo de armamentos”.

A la nueva generación de cubanos en Argelia se les dice ahora “cooperantes” y no van “vestidos de civil para no despertar sospechas”, sino de insospechable bata blanca supuestamente de médicos y paramédicos. No importa cuántos son si 10.OOO, 50.000 o 100.000. Hoy, al igual que en 1963, los brigadistas cubanos tienen ese mismo propósito y encargo de entrenar y enseñar a los argelinos el manejo del armamento ruso, además de espiar a la oficialidad argelina.

La incógnita sobre el número de efectivos cubanos en Argelia se despejó el 7 de noviembre con el anuncio de que no menos de 50.000 “profesionales” ejercen en 14 Wilayas argelinas, en especial Argel y el sur del país. El anuncio lo hizo la embajadora de Cuba, Clara Margarita Pulido Escandell, durante un encuentro con la prensa y fue reportado por varios portales argelinos. El detalle es sumamente importante, pero pocos se percataron de la magnitud del recado. https://www.liberte-algerie.com/radar/50-000-medecins-cubains-dans-les-hopitaux-algeriens-327532

Verdad o falsa, simple lapsus o resbalón, la alucinante revelación de la dirigente del Partido Comunista de Cuba (PCC, partido único), sin ser desmentida, arroja el interrogante acerca de la naturaleza de la presencia y de las misiones confiadas a los castristas independientemente de si son médicos, enfermeros u otros.

No se trata de una indiscreción de parte de una diplomática con una larga trayectoria profesional. Los cubanos tienen fama de ser maestros en el arte del ocultamiento, lo mismo que en el chantaje. Llama la atención además, que en el cuerpo de la misma noticia se desliza que la embajadora se dirigía a los medios al finalizar su misión en Argel.

Clara Margarita Pulido Escandell recibió el beneplácito de las autoridades de Argel a finales de agosto de 2017. Pero solo pudo presentar sus credenciales al presidente interino, Abdelkader Bensalah, el pasado 5 de julio. De confirmarse su inesperada salida, junto con el retiro simultaneo del embajador de Argelia en La Habana, M’hamed Achache, sería la señal de que algo se mueve y presagia nuevos aires en la relación entre los dos países.

Por ahora, cabe esperar más detalles sobre tal presunta movida para ver con mayor claridad. También habrá que vigilar los próximos movimientos del dictador venezolano, Nicolás Maduros, cómplice de los Castro y que, por poderosos intereses personales y familiares, está cada vez más embarcado en la aventura cubana en Argelia.

En la ceremonia de despedida del dinosaurio Achache, el vicecanciller cubano, Rogelio Sierra, volvió a recordar que desde 1962 Cuba le “ofrece” a Argelia “la cooperación en materia de salud, energía, construcción, nuevas tecnologías y educación” (en las áreas militares claves).

Hace un lustro que las malas noticias sacuden a la Isla caribeña y agobian a sus gobernantes en trance. En medio de grandes cambios a nivel regional y global, la revolución castrada, hoy estrangulada y sufocada, busca reubicarse en el continente africano. Por este motivo, Argelia en África es para Cuba lo que Venezuela en América Latina: un refugio y un salvavidas, en espera de tiempos mejores.

No cabe duda que fue un duro golpe la decisión[U1]  del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, de expulsar a los cerca de 10.000 cubanos presentes en el país desde el 2013. Bolsonaro denunció que dichos trabajadores recibían solo una cuarta parte de los 1.000 reales que les correspondían y que el Estado cubano se quedaba con el resto.

El presidente brasileño no se limitó a mandar de vuelta a casa a los miles de cubanos. También acusó a su par, Miguel Díaz-Canel, de lucrar con el trabajo esclavo de sus compatriotas. “El dictador cubano recibió de Brasil mil millones de reales (unos 250 millones de dólares) al año, por el trabajo de 10,000 “profesionales” de la salud, que vivían aquí en condiciones análogas a la esclavitud”, tuiteó.

La reacción del cubano llegó seguido, también vía Tweeter. Díaz-Canel denunció que Bolsonaro miente y actúa con servilismo hacia Estados Unidos. “Vergonzoso su servilismo a EEUU. Sus vulgares calumnias contra Cuba y el programa Mas Médicos jamás podrán engañar al hermano pueblo brasileño, que bien sabe de la nobleza y humanidad de la cooperación médica cubana”, escribió en su cuenta en Twitter el 3 de agosto.

Más allá de que tenga o no razón el presidente brasileño, Cuba vive de la renta y la explotación de sus miles de expatriados que con tal de escapar a la miseria “revolucionaria” aceptan todas las condiciones impuestas y se ofrecen para prestar servicios en cualquier país del Tercer Mundo, servicios que La Habana promueve como gesto de “amistad, solidaridad y cooperación”. Estos servicios aportan al erario público entre 13 y 15 mil millones de dólares, cifra muy por encima del raquítico valor del conjunto de las exportaciones de la Isla, calculado en unos 2.4 mil millones.

En cualquier caso, como señala Jair Bolsonaro, “el lucro ilícito ha terminado” para el gobierno cubano ya que a la decisión de Brasil, siguió una avalancha de expulsiones de cubanos de Colombia, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador.

Desde Bolivia, firme aliado de Cuba durante los últimos 13 años, han regresado a la Isla unos 700 cooperantes, rechazados por las nuevas autoridades del país andino. Su expulsión, fuertemente aplaudida por Estados Unidos, coincidió además con el retorno del contingente cubano en Ecuador, cuya misión fue cancelada por decisión del presidente Lenin Moreno, alegando razones presupuestarias.

En cambio, las brigadas “médicas” en Argelia seguían en aumento desde 2013. En medios oficiales, se  continúa barajando la cifra de un millar de “profesionales de la salud”. El año pasado, cuando Cuba sintió el peso de la escasez en las entregas de petróleo venezolano, La Habana buscó alternativa en Rusia y finalmente acudió a Argelia ofreciéndole más servicios a cambio de más crudo.

“Cuba incrementará la exportación de servicios médicos a Argelia, informaron hoy ambos gobiernos, al cierre de conversaciones oficiales que contemplaron la ampliación de los nexos económicos y comerciales de carácter bilateral”, reportó con gran júbilo la agencia oficial Prensa Latina el 30 de enero.

“Cuba acordó este martes ampliar la exportación de servicios médicos a Argelia, su primer socio comercial en África, y confirmó que recibirá de ese país nuevos suministros de petróleo con los que la isla busca compensar la reducción de los envíos de crudo subsidiado desde Venezuela”, dijo ese mismo 30 de enero Radio Martí.

No hubo un desmentido formal de parte del gobierno argelino. Solo un funcionario de tercera escala, el portavoz del ministerio de salud, Slim Belkessam, se encargó de rebatir, una semana más tarde, la sobrexcitación cubana. Slim Belkassam eligió a un medio extranjero, el semanario “Jeune Afrique” del 8 de febrero, para aclarar que “no vamos a solicitar nuevos contingentes de médicos cubanos”.

Es totalmente cierto lo que dice el funcionario porque Argelia no necesita más “médicos cubanos”. No obstante, las brigadas castro-castrenses seguían afluyendo y los argelinos ocultando el número y el verdadero motivo de su presencia, especialmente en zonas consideradas militarmente sensibles como son el Sur, el Suroeste y el litoral mediterráneo.

La noticia sobre la presencia de 50.000 cubanos en Argelia, verdadera o falsa, fue reportada por varios medios locales y comentada a través de las redes sociales. Las fuentes la atribuyen a la diplomática cubana, dirigente del PCC y próxima al compañero Raúl Castro, secretario general del partido y general de los Ejércitos de Cuba.

De la noticia se desprende que, hoy por hoy, Cuba no suelta amarras de sus conquistas en Argelia. Con 50.000 hombres, el castrismo puede decidir sobre la suerte del régimen argelino igual que en Venezuela. Lo sabe Cuba y lo sabe el gobierno cívico-militar de Argelia.

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