Sacado de Bolivia tras la caida del régimen de Evo Morales, noviembre de 2019

En Sudamérica, los cubanos no califican para ejercer como médicos


Por Hassan Achahbar

“La polémica persigue a los médicos cubanos. Ocurre no sólo en la Argentina, sino también en Uruguay, donde la cátedra de oftalmología reprobó a un grupo de especialistas caribeños que operó en el Hospital de Ojos”, según el diario argentino La Nación.

En otra nota del portal AdnCuba se denuncia el lucro del régimen de La Habana “rentando” los trabajadores de la salud a gobiernos extranjeros. “la renta de profesionales a gobiernos extranjeros aporta a Cuba más de $ 10 mil millones”, afirma, resaltando que “cerca de 50 mil médicos cubanos colaboran en más de 60 países” y que “el régimen se queda entre el 70 y 90% del salario” de los trabajadores.  Un negocio bien redondo.

Testimonios citados por distintos medios argentinos destacan que en su país, un médico cubano no cobra más de 60 dólares mensuales por lo cual cualquier oferta de trabajo en el exterior supera todas sus expectativas aunque en muchos casos el régimen se queda con hasta el 90% de su salario.

Con la propagación del coronavirus, el gobierno cubano ideó un plan perfecto para capitalizar su inversión en este rubro y garantizar la expansión y permanencia de sus brigadas médicas en el tablero sanitario mundial aunque por esta vez, las cosas no le han resultado como planeadas.

En Latinoamérica por ejemplo, Cuba enfrenta el rechazo sistemático en países clave como Brasil y Uruguay, además de Argentina, a lo cual se agrega el rotundo fracaso en el intento de llevar la “solidaridad” cubana a países desarrollados improvisando un contingente enviado a Italia en un momento crítico del avance de la epidemia.

Excepcionalmente, los cubanos son acogidos como “héroes” en ciertos países periféricos, en su mayoría pequeños Estados del Caribe y África o dictaduras aliadas con el castrismo. Un mapa publicado por el diario Granma el 27 de abril y distribuido al día siguiente por Prensa Latina, muestra el despliegue de las brigadas cubanas que “colaboran” contra el Covid19 por una veintena de países.

Según dicha grafica, en Latinoamérica sobresalen cuatro receptores: Honduras, uno de los países más pobres del hemisferio, Nicaragua y Venezuela, dos dictaduras aliadas, así como México, que acepta la oferta cubana solo por razones ideológicas.

“Los médicos cubanos que llegaron a México el pasado lunes no prestarán servicios médicos a la población, únicamente harán recomendaciones en materia de política pública”, según una nota de la cancillería mexicana difundida el 8 de abril.

En Argentina, “ni gratis los avalan”

Mientras, en Argentina la polémica está servida desde el momento en que el gobierno del peronista Alberto Fernández anunció que recibirá a dos centenares de médicos cubanos para participar en la lucha contra el coronavirus. En este país que cuenta con el mayor número de médicos por habitante, los profesionales locales pusieron el grito al cielo y su dictamen es unánime: la mayoría de los médicos cubanos no califican para el ejercicio de la profesión.

La polémica instalada alcanza niveles insospechados en los ámbitos gremiales, políticos y periodísticos. Dos son los motivos esgrimidos: la sistemática explotación de los trabajadores por el Estado cubano, que interviene como intermediario, y en muchos casos, la inaptitud del propio personal médico.

A este respecto, el diario digital bonaerense Infobae informó el 24 de abril sobre graves violaciones a los derechos humanos en que incurren las misiones de Cuba denunciadas ante la ONU, la Corte Internacional de Justicia y la Corte Penal Internacional.

El portal argentino, uno de los primeros en español en el mundo, resalta que Cuba envía sus misiones médicas como una operación de propaganda política y supuesta solidaridad. Agrega que detrás de esa operación se esconden condiciones de esclavitud y una importante vía de ingreso de divisas para la isla caribeña.

El portal se basa en un “lapidario informe” de la Relatoría Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud y de la Relatoría de Trata de Personas de la ONU, donde se dejó constancia de la preocupación de esos estamentos de Naciones Unidas por los trabajos forzados, las “diversas formas de esclavitud modernas” y la persecución permanente que sufren los profesionales de la salud que Cuba suma para sus misiones especiales que envía el régimen castrista al exterior.

En el mismo tono se expidió la Confederación Médica de la República Argentina (Comra) que expresó en carta al ministro de salud, Ginés González García, su rechazo categórico a la contratación de los cubanos y según los medios de Buenos Aires, ya se reunieron más de 100 mil firmas de profesionales en contra.

Es una falacia que existe una urgencia en la incorporación de médicos (cubanos) ya que la capacidad de respuesta sanitaria se encuentra actualmente holgadamente disponible, aseguran los doctores argentinos que se quejan contra el “tratamiento express” que se le otorga a la verificación del título profesional de los brigadistas cubanos.

En la carta dirigida el 20 de abril al ministro de salud, la Confederación rechazó en duros términos la contratación de los cubanos “sin el requisito de habilitación o revalidación previa de sus títulos por los organismos competentes”.

“En nuestro medio existen antecedentes de su paso fugaz (en 2005-2008) que Ud. y nosotros todavía recordamos. Desconocemos el contrato actual, pero aunque sea gratis, no lo justificamos ni avalamos por las razones ya expuestas”, afirma el documento que exhibe la adhesión de las federaciones médicas de las provincias.

La Comra sostiene que siempre respaldó el ejercicio de médicos extranjeros en el país “siempre y cuando cumplan con los mismos requisitos legales que se exigen a todos los médicos argentinos”. “Obrar en contrario, significa poner en riesgo la atención médica de los ciudadanos, que históricamente confían en la calidad y seriedad de las capacidades obtenidas en su formación académica”, agrega la carta.

La Confederación enfatiza por otro lado que varios países denunciaron “la explotación de estos profesionales -más allá de sus capacidades limitadas- en el pago de sus honorarios por intermediarios inescrupulosos que resultaron escandalosas”.

En tanto, desde la Asociación de Médicos Municipales (AMM) de la ciudad de Buenos Aires también se opusieron a la llegada del contingente de cubanos. En una entrevista con el diario La Nación, el presidente de AMM, Jorge Gilardi, aseguró: “No sabemos qué roles le van a poner y qué van a hacer en una Argentina donde no faltan médicos”. Añade que Argentina cuenta con 3.94 médicos cada mil habitantes, más que Alemania (3.69) y Estados Unidos (2.42), así que “200 médicos cubanos no hacen la diferencia”.

Poca formación y mucho teatro político

Desde afuera, quien pone el dedo en la llaga es un venezolano, el escritor Moisés Naím, al denunciar que los “médicos cubanos tienen poca formación y mucho teatro político” y que el envío de las “brigadas médicas” a distintos países del mundo le aporta al régimen 8 mil millones de dólares al año.

Explica Moisés Naím que en el caso de su país, mayor receptor de “colaboradores” cubanos, las expediciones sanitarias del régimen “tienen un motivo esencialmente comercial” y que “otras veces la motivación es un golpe de propaganda política”.

Entrevistado por el diario Clarín, el escritor venezolano especifica que “el prestigio de la medicina cubana forma parte del sistema propagandístico del régimen” y que los contingentes sanitarios en distintos países “son uno de los principales ingresos de divisas con que cuenta Cuba”.

El venezolano se refiere entre otros, a la aparición de los cubanos en Italia, calificada de “evento político, de publicidad” ya que “no hacían una gran contribución a la situación, no es que llevaban tecnología novedosa o métodos diferentes. De hecho, muchos no tienen la formación completa de Medicina, o son enfermeros. Son programas acortados o acelerados para poner a la gente a trabajar en esto. O sea que mucho de esto es teatro político”.

Se les considera médicos, agrega, “porque a gente con formación de enfermería o paramédicos, les dan un entrenamiento acelerado y un diploma de médico”. Ellos tienen un entrenamiento de paramédicos y médicos acelerado, que es el que nutre a estas expediciones internacionales. Son médicos que típicamente han tenido una formación muy veloz.

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