En Argelia, Cuba se reivindica en silencio


Por Hassan Achahbar

Las redundantes noticias generadas durante los últimos meses en La Habana, relacionadas con la presencia de los cooperantes cubanos en Argelia, se retrotraen en gran medida a los comienzos de los años sesenta, sin referencia a la Covid-19.

“Somos un ejército de batas blancas que enalteceremos por siempre el legado de Fidel Castro”, le dijo a la agencia oficial Prensa Latina la anestesióloga Soraya Milá, orgullosa de “darle continuidad” a la “gran tarea” de los predecesores que pisaron por primera vez la tierra argelina en mayo de 1963.

Asimismo, en palabras del jefe de la misión médica cubana en Argelia, Reinaldo Menéndez García, se resalta que “en estos momentos”, la colaboración amplia y mutuamente beneficiosa, tiene especial significado por la histórica relación de casi 60 años entre los dos países hermanos.

Toda la retórica gubernamental, toda la prosa de la agencia oficial Prensa Latina y del diario Granma, órgano del Partido Comunista, giran alrededor de un solo eje: el legado de Fidel Castro y la “primera brigada médica internacionalista de la salud”.

Curiosamente, en los medios de la Isla caribeña, no se aprecian referencias claras a una posible participación cubana en el combate contra el coronavirus en Argelia, que es uno de los países africanos más afectados por la pandemia.

La recreación permanente y la añoranza de algo que fue y que ya no es, puede ser un fuerte indicador de encendido de alarma. De hecho, hace varios meses que se viene especulando acerca de la creciente dificultad para mantener por más tiempo el nivel de la costosa cooperación médica bilateral.

A este respecto, se recuerda que Argelia desmintió crudamente unas manifestaciones del ministro cubano de salud, Rodrigo Malmierca, quien anunció el 30 de enero de 2019 un incremento de la “exportación de servicios médicos a Argelia”.

“No vamos a solicitar nuevos contingentes de médicos cubanos”, aclaró en su momento, el portavoz del ministerio de salud, Slim Belkessam, en declaración reportada, el 8 de febrero de 2019, por el semanario parisino Jeune Afrique.

Prensa Latina había reportado, luego de unas conversaciones bilaterales, que ambos gobiernos informaron que “Cuba incrementará la exportación de servicios médicos” a Argelia y a cambio, recibirá “nuevos suministros de petróleo”.

“Cuba acordó este martes ampliar la exportación de servicios médicos a Argelia, su primer socio comercial en África, y confirmó que recibirá de ese país nuevos suministros de petróleo con los que la isla busca compensar la reducción de los envíos de crudo subsidiado desde Venezuela”, dijo por su parte Radio Martí.

Durante décadas, los cubanos en Argelia se creían libres de derecho de piso. De ahí su actual desconcierto continúo, alcanzando límites verdaderamente insospechados tras verse apartados del combate contra el coronavirus.

Sin duda, el error de Cuba ha sido el de confiar demasiado, creer en encantos que ya no tiene y apostar por su imprescindibilidad, algo que de resultar cierto, sería en sí, un insulto a la inteligencia del socio africano cuyo régimen presume haberlo logrado todo.

“Si bien Argelia marcó el comienzo del internacionalismo sanitario con poco más de medio centenar de cubanos, 57 años después, el país del norte de África mantiene ahora a más de 850 colaboradores, quienes trabajan junto a los argelinos en 15 provincias y más  de 50 municipios”, matiza Prensa Latina.

La pregunta que el ejecutivo cubano difícilmente puede obviar es acerca de la impotencia ante la osadía de las autoridades sanitarias argelinas de prescindir de sus especialistas cuando más hacían falta en plena epidemia.

Rendido ante la evidencia del cambio, el jefe de la misión cubana, Reinaldo Menéndez, acepta que sus brigadas “trabajan en varios programas como el materno infantil, que resulta especial por el aporte en el mejoramiento de la salud de la madre y el niño”.

Por otro lado, el diario Granma publicó , el 13 de marzo, un reportaje ambientado en algún lugar del desierto argelino informando que los trabajadores de la salud en Argelia “se encuentran sanos y lejos de los casos de Covid-19”.

¿Realmente les agrada estar afectados a tareas como las de “prestar servicios fundamentalmente, en las Comunas del Sur, en pleno desierto del Sahara argelino, y en el gran altiplano”, lejos de los focos y del Covid-19?

La respuesta a la pregunta viene dada en términos expresados por una enfermera quien el 25 de abril, declaró al portal RadioCubana, que sus compañeros de trabajo han dejado clara su disposición para enfrentar el Covid-19 de ser necesario y, al mismo tiempo, aseguró que “la brigada dará el paso al frente para trabajar donde la Revolución nos indique, aquí en Argelia, en Cuba, donde nos digan”.

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