Maxima expansión del imperio otomano

Árabes: otro mundo es posible


Por Hassan Achahbar

Los turcos se han lanzado en una nueva empresa conquistadora con impredecibles consecuencias para el resto de los pueblos de la región, en especial los árabes. No es como el monstruo iraní que asusta a próximos y ajenos.

Es el nuevo Impero Otomano, todavía en estado de gestación, pero lo suficientemente activo como para no dejar a nadie indiferente y para amedrantar a las republiquitas de paja y a sus arrogantes gobernantes militares o beduinos.

Ese Imperio ya mostró sus garras un 24 de noviembre de 2015, desafiando a la superpotencia rusa al derribarle un juguete de guerra, supuestamente por violar el espacio aéreo turco cerca de la frontera con Siria. El presidente ruso, Vladimir Putin, calificó el incidente de “puñalada en la espalda”, se enojó, protestó y amenazó.

El incidente, grave por sus implicancias geopolíticas, marca un punto de no retorno rumbo al cambio predicado. Es ante todo un serio aviso en el marco del penoso proceso de reacomodo regional, además de sacudida de gran intensidad para los caudillitos y pesadilla para impostores y dictadorzuelos.

El cerco turco se estrechó más todavía con la inesperada implicación en Libia. La operación atrevida desató viejas rencillas. Al mismo tiempo, acalló las bravuconadas en el vecindario, amenazando con ser, si de hecho ya no lo es, el componente enunciativo de una nueva realidad demoledora y de un poder arrollador.

Durante siglos, los turco-otomanos dominaron la mayor parte del mundo árabe y musulmán trasladando su limes a los extremos confines de Oriente y extendiendo la frontera mediterránea hasta topar en Occidente con la fortaleza de Marruecos.

En su aplastante mayoría, los actuales gobernantes de la región están sumidos, en un prolongado letargo, cómodos en su infinita ignorancia, enmarañados en mil mentiras y autoengaños, involucrados en escalofriantes intrigas palaciegas y enfrascados en un sin fin de peleas de gallos.

Éstos, reaccionan como si no les importa nada el futuro de sus pueblos empobrecidos, ignorantes y atrasados, atormentados, atomizados, desamparados, avasallados, asustados, vulnerables, atascados en la infinita miseria y en trance de potencial desaparición.

Con o sin el II Imperio turco-otomano, esos pueblos víctimas de despojos, vejaciones, traumas y mil traiciones, quieren volver a ilusionarse y a emocionarse a ritmo de esperanza regeneradora. Es pedir un milagro, pero otro mundo siempre es posible.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Plugin creado por AcIDc00L: key giveaway
Plugin Modo Mantenimiento patrocinado por: posicionamiento web