Desaparecen las dictaduras árabes sin saber para qué sirven sus armas

Estados Unidos derrumba la estrategia española para el Sahara 



Por Hassan Achahbar

El 10 de diciembre, una fecha histórica para Marruecos y que, en adelante, se tendrá que ir acostumbrando a conmemorar como bien merece. Ese día, el presidente norteamericano, Donald Trump, hizo un singular anuncio. “Hoy firmé una proclamación reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sahara Occidental. La propuesta de autonomía seria, creíble y realista de Marruecos es la ÚNICA base para una solución justa y duradera por una paz y prosperidad perdurables”, escribió en Twitter.

Cuatro días después, la ministra española de asuntos exteriores, Arancha González Laya, salió a cruzar su mensaje. Afirmó, el 14 de diciembre en entrevista con la emisora Onda Cero, que el anuncio del presidente Trump no le ha “pillado de sorpresa”.

Aun así, la jefa de la diplomacia española dejó escapar la liebre, argumentando que la solución al conflicto del Sahara “no depende de la voluntad o de una acción unilateral de un país, por muy grande que éste país sea”.

Las manifestaciones de González Laya no debieron haber caído bien en Rabat. Sin embargo, la embajadora en Madrid, Karima Benyaich, intentó quitarles dramatismo, enfatizando en las “excepcionales” relaciones con España, tan “buenas” como las que Marruecos mantiene con Estados Unidos.

Obviando los dichos de la canciller, la diplomática marroquí recalcó que el reconocimiento de Estados Unidos, “a través de un decreto presidencial”, le “hace justicia a Marruecos, un país que lleva sufriendo durante 45 años un conflicto artificial”.

Sostuvo, además, que el pronunciamiento del presidente Trump va acompañado, en la práctica, del anuncio de que, próximamente, Estados Unidos abrirá “el decimoctavo consulado en nuestras regiones del sur, entre Dajla y El Aaiún”.

Como sea, estén o no conformes los españoles y los argelinos, Marruecos se anotó un importante punto, obteniendo lo que anheló durante casi medio siglo. Así, y de un tiro, se sacó de encima a españoles y argelinos empeñados en alentar, juntos o por separado, a la guerrilla separatista en el Sahara Occidental. Los vecinos tienen todo el derecho de reclamar a Estados Unidos.

Para Marruecos, se trata de una jugada maestra, brillantemente ejecutada por el Rey Mohammed VI, en la misma senda que transitó su padre, Hassan II, en 1975, al poner en movimiento la gloriosa Marcha Verde para recuperar las provincias del Sahara marroquí.

De eso no cabe la menor duda. La decisión de Washington tomó por sorpresa a más de un observador en las dos orillas del Mediterráneo, cambiando todas las ecuaciones estratégicas imaginables en el norte y sur del estrecho de Gibraltar.

Con su espaldarazo, la primera potencia mundial dio un paso en firme y oportuno, justo en el momento en que los Generales Bonitos de Argelia (los Generales de Salón), exhibiendo sus sofisticados y caros juguetes rusos, decidieron reactivar la guerra por terceros (el Polisario) contra el vecino Marruecos.

Y de un mismo rasero, se dio el gusto de poner fin al culebrón hispano-argelino, con su interminable trama (o trampa) del “Sahara Occidental”, el cual agotó sus últimos capítulos, sin que los países del mundo, convertidos en espectadores, entiendan si se trata de un reality o de una ficción.

Cabe recordar al respecto, que el grupo separatista saharaui Frente Polisario, rompió el 13 de noviembre, una tregua vigente en la zona desde septiembre de 1991, generando reacciones encontradas en el vecindario europeo inmediato, sin demasiada preocupación en el resto del planeta.

De hecho, el mundo sitiado por el Covid-19 y por los problemas sociales y económicos, está en otros temas como para entretenerse con un conflicto artificial.  

Pocas reacciones en América Latina

Lo anecdótico del caso es que, a 45 años de distancia y con todo el empeño propagandístico de Argelia y España, todavía existen unos solidarios que no aciertan situar a la famosa “República saharaui” en el mapa africano.

Lo evidencia, por ejemplo, la referencia del diputado mexicano Ricardo Fuentes Gómez, del oficialista partido Morena, a la “Amada Argentina” cuando de lo que se trataba era de la “Hamada argelina”.

Según el diario El Universal, Fuentes Gómez, defendía, supuestamente, una resolución de su autoría para exhortar a la cancillería pronunciarse “en pro de la paz, ante la violación del gobierno marroquí en la brecha de Guerguerat, en el Sáhara Occidental ocupado”.

Afortunadamente, no todo es confusión en Latinoamérica con respecto a la decisión de Estados Unidos. El diario argentino Pagina12, por ejemplo, opina que la decisión de Estados Unidos “da un giro inesperado a un conflicto que lleva casi medio siglo enquistado y que en el último mes ha visto recrudecido uno de los conflictos bélicos más invisibilizados del mundo”.

La publicación, próxima a los intelectuales de izquierda, sentencia que el reconocimiento por Washington de la “soberanía marroquí en este enclave en el desierto significa un revés a las aspiraciones independentistas alentadas durante casi medio siglo”.

El tuit del presidente Trump circuló por todo el continente, la mayor de las veces tomando a través de medios en español. Sin embargo, pocos han sido, hasta la fecha, las reacciones a favor o en contra de los gobiernos de la región. Ni siquiera Cuba se atrevió a contradecir la voluntad de Washington.  Pese a los alaridos de la agencia Prensa Latina, el gobierno de La Habana, amigo de Argelia y solidario de la “República saharaui”, no se da ni por enterado ni por aludido.

El único gobierno de la región que salió al paso de lo ocurrido ha sido el anacrónico régimen chavista de Venezuela que rechazó los “componendas geopolíticas” del gobierno norteamericano. Ha sido el propio canciller Jorge Arreaza quien escribió, el 11 de diciembre en Twitter, que su país “reitera su decidida solidaridad” a la soberanía saharaui.

“Ante las componendas geopolíticas, la República Bolivariana de Venezuela reitera su decidida solidaridad con el Pueblo y Gobierno” de la República saharaui (Rasd) y “exige el cumplimiento de las Resoluciones de la ONU y condena las pretensiones imperialistas con olor a traición”, expresó.

En cambio, el ministerio de relaciones exteriores de Guatemala publicó ese mismo 11 diciembre un comunicado dando “la bienvenida a la decisión anunciada por el Gobierno de los Estados Unidos de América de reconocer la soberanía del Reino de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, mediante la Proclamación de fecha 10 de diciembre de 2020”.

Ponderó que “Guatemala apoya todos los esfuerzos encaminados a la búsqueda de una solución política para resolver este diferendo regional y también considera que la Iniciativa de Autonomía presentada por el Reino de Marruecos en el 2007, constituye una base realista, creíble y seria para para alcanzar una solución negociada, en el marco del respeto de la integridad territorial del Reino de Marruecos y de su soberanía nacional”.

La ira de España

Es España, sin embargo, se desató la furia contra Estados Unidos, empezando por la reacción de la ministra de asuntos exteriores, Arancha González Leya. Hasta ahí, la oficialidad española guardaba distancias, escondiéndose detrás de una presunta neutralidad y dejando actuar, a sus anchas, el ejército de cruzados disfrazados de ONGs además de un rebaño de empedernidos legionarios, rumiando sin pausa y sin jamás digerir la pérdida de la “Provincia española del Sahara”, la última joya del Imperio.

Ya a partir de 1975, para sentirse seguros frente a los revoltosos del Magreb, los estrategas militares españoles impulsaron la adhesión a la OTAN y alentaron por todos los medios a su alcance las disputas entre Argelia y Marruecos, convencidos de que una posible reconciliación entre los hermanos enemigos magrebís sería perjudicial para sus intereses en la región del Mediterráneo occidental.

De ahí el doble juego de la Moncloa, incluida la teatral actuación del jefe de Podemos y actual vicepresidente del gobierno, Pablo Iglesias, potenciando los lazos políticos y económicos con Rabat y, simultáneamente, reclutando a decenas de ONGs para apoyar sin reservas y sin escatimar esfuerzos al abominable engendro llamado “República saharaui”.


La historia que se repite

Es la historia de la España perversa. La misma que se repite una y otra vez. En 1898, Estados Unidos corrió a los españoles de sus últimas colonias en Asia y América (Filipinas, Puerto Rico y Cuba). Hoy, en pleno Siglo XXI, repite la gesta, echando por abajo los planes españoles para el Mediterráneo y Sahara occidentales.

Y de paso, le permite a Marruecos marcar la cancha a los ibéricos que no se imaginaban ese gran giro en la posición de Estados Unidos plantándose en medio del escenario, desplazando a españoles y dejando sin habla y sin aire a argelinos.

Los españoles no aprendieron de Felipe II, quien sí, le tenía respeto al sultán Ahmed el Mansur, ya que, al fin y al cabo, fueron los Moros los que le regalaron la Corona de Portugal después de la Batalla de Alcazarquivir en 1578.  No así el temerario Alfonso XIII, que perdió la suya por la aventura en el Rif en 1921, ni los republicanos derrotados por las falanges por no querer pactar con el nacionalismo marroquí.

Hoy, el gobierno de Madrid, sacado del juego y marginado por Estados Unidos, refunfuña enfurecido como un escolar castigado y sale a denunciar el unilateralismo norteamericano, mientras los medios de la península descargan, como es habitual, con inusitada virulencia su ira contra el vecino magrebí.

La culpa es de la España profunda, la de los Reyes Católicos y del oscurantismo medieval, A ella, tomar nota, sólo tomar nota, del aval de Washington a la posición de Marruecos. El supuesto de un golpe bajo de parte de un aliado, es atribuido por el opositor partido ultraconservador Vox a la insubordinación de la izquierda antinorteamericana.

“Esto es lo que sucede cuando suena el himno de Estados Unidos y te quedas sentado, esto es lo que sucede cuando insultas a los Estados Unidos, lo que sucede cuando dices que hay que acabar con Trump”, escribe el diario ABC, agregando que “Para Vox, la culpa de que Estados Unidos haya reconocido la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental tiene origen en los continuos desplantes de los Gobiernos socialistas en España a Trump”.

“El socio fiable de Estados Unidos en el estrecho de Gibraltar es Marruecos. España ha dejado de ser relevante en la política internacional para los Estados Unidos”, lamenta el responsable de Acción Política de Vox, Jorge Buxadé, citado por el diario de las derechas.

“Es la demostración de la irrelevancia y lo perjudicial de la política exterior de los gobiernos socialistas”, ha insistido Buxadé, instando a exteriores a trabajar para neutralizar otros posibles éxitos diplomáticos de Marruecos en la región, en especial con el Reino Unido.

Muro de las Lamentaciones

Los españoles dan la impresión de estar frente al Muro de las Lamentaciones. El diario El Mundo, otro libro de cabecera de la derecha pura y dura, publica el 18 de diciembre una crónica con el siguiente título: “Sáhara Occidental: codicia, silencio y vergüenza”. Firma la crónica Alberto Rojas quien, entre sollozos y lágrimas, suspira por “la antigua provincia española en África, hoy en manos de Marruecos, cuya soberanía acaba de reconocer Donald Trump dándole una patada al tablero de la región”.

Tiene razón. España llega tarde a su cita con la historia, algo muy de ella, ya que lo mismo pasó, en 1956, cuando Francia accedió, forzada, a entregar su parte de la torta marroquí a sus dueños, el franquismo se lo tuvo que pensar durante meses, hasta rendirse a la evidencia de que de nada le serviría su obstinación. Lo mismo sucedió con respecto a los enclaves de Tarfaya y Sidi Ifini y, finalmente, de la “Provincia del Sahara”.

“Mientras que el continente africano se había descolonizado casi en su totalidad, España se negaba a desprenderse del Sáhara Occidental, al que consideraba provincia, con sus ciudadanos españoles de pleno derecho”, recuerda el articulista.

Son muchos los españoles que censuran la actuación de la diplomacia de su país, en el pasado como en el presente. Entre ellos, la dirigencia del Partido Nacionalista Vasco (PNV) que acepta dejar de lado su simpatía por el separatismo saharaui y pide “cuidar a Marruecos” por su “importancia geoestratégica”.

Así lo expresó el portavoz del partido en el Congreso, Aitor Esteban, quien, sí bien entiende que hay que dar una “solución humanitaria y política” al problema del Sáhara, apela al sentido común, afirmando que “hay que hacer ver al Polisario qué es lo posible y qué es lo imposible, porque el mundo ha cambiado mucho en los últimos años”.

En el debate del 16 de diciembre en el Congreso, el nacionalismo vasco ha recalcado que a nadie se le escapa “la importancia geoestratégica” que ha adquirido Marruecos por lo que el país magrebí es un socio que “hay que cuidar”.

Mas medido en sus comentarios, el veterano periodista Diego Carcedo, llega a la conclusión de que ha llegado el momento de aceptar “la agonía del Polisario”, no sin ensalzar la “heroicidad” de los separatistas, comparándola “a la de los numantinos que se inmolaron en defensa de su libertad frente a los romanos”.

A Carcedo le molesta, no obstante, que los obstinados del Polisario “no se percataron de que su heroicidad tendría fecha de caducidad” y no “consideraron como una salida pragmática” las distintas “oportunidades de obtener alguna forma de autonomía que preservase su identidad”.

El reconocimiento por Donald Trump “de la condición marroquí del Sahara”, insiste, “es un golpe poco menos que definitivo para las ambiciones del Frente Polisario (y de) la simbólica república que encabeza”. Lo es al mismo tiempo para España ya que es gesto “se convierte en otro obstáculo en las relaciones siempre difíciles con Marruecos”.

A tono con el discurso catastrofista de los políticos españoles, se suman al llanto los medios de comunicación públicos y privados, incluso los de provincia, que menos están sujetos a las reglas rígidas y a las consignas editoriales que los de Madrid y Barcelona.

En este sentido, un portal como Estrella digital se recrea repartiendo culpas por lo sucedido durante la semana y le reprocha a Mohammed VI ser “absolutamente insensible ante los trastornos de inseguridad y otros que genera constantemente a su vecino”.

Al gobierno de Madrid se le acusa de proyectar una “imagen como la de un pollo sin cabeza, con el presidente (Pedro) Sánchez manteniendo un perfil bajo en lo concerniente a nuestra posición sobre el Sáhara Occidental mientras (Pablo) Iglesias, temerariamente y en un ejercicio olímpico de torpeza diplomática más propio de países de latitudes caribeñas, proclamaba por su cuenta y riesgo la imperiosa necesidad de sentar las bases para el referéndum que nunca llega… ni llegará”.

Aun así, el portal alberga dudas y no logra entender “la posición inalterablemente estratégica y la influencia de Estados Unidos en el Magreb, y su alianza imperturbable con la monarquía alauita”, mientras su presidente Donald Trump guarda una “concepción tan baja” y una “actitud de desprecio” respecto del “actual ejecutivo de España, sus acciones y postulados ideológicos, y sus movimientos de ficha en el tablero internacional”.

“Precisamente por ello, enfatiza, el apoyo histórico que la Casa Blanca ha hecho a la marroquinidad de nuestra antigua colonia no puede ser leído sino como una derrota estrepitosa para España, ante la que -en la total posición de debilidad de nuestro país- no parece que el presidente (del gobierno español) vaya a hacer otra cosa sino enmudecer”.

El aislamiento de España

Finalmente, Estrella digital alude al más duro de todos los pronósticos. El temido fantasma del aislamiento que ronda a España cada vez que se recuerda el famoso dicho de que “Europa empieza en los Pirineos”. En otras palabras, el portal ve a la “querida España” como uno de los “Estados en crisis, apocados, desgobernados, maltrechos y apeados, por falta de visión y acumulación de errores, en un rincón del tablero internacional”.

Continuando con los temores de la prensa provincial, llega la voz de un cronista cántabro, maldiciendo el “desatino diplomático con una ministra que no se sabe a qué se dedica” porque “incluso Francia ya apoya el acuerdo de la soberanía para Marruecos del Sahara con el Reino Unido con empresas instalándose en el Sahara”.

El autor, debe ser un legionario jubilado, a juzgar por el mal genio y la forma que tiene de prostituir el idioma, encuentra en Cantabria Liberal, el suporte para dar aviso tempranero de la presencia de los Moros en la costa y para advertir que “Marruecos se surtirá de armas de última generación y tecnología punta de Estados Unidos, como los aviones F-35, muy superiores a los aviones que España, con dificultades técnicas, tiene operativos”. Parece que ahora, España tiene en su contra, además de los magrebís, a Israel y a Estados Unidos.

Y lo mejor, se le ocurre a nuestro legionario exigir la construcción, cuanto antes, de un “muro que impida la entrada libre desde África” de inmigrantes ilegales, llamando, además, a centrarse “en las consecuencias que tiene el acuerdo Israel-Marruecos (que) son muy importantes para España porque Marruecos es nuestro vecino inestable que ahora puede ser estable gracias a Israel y hacer inestable más todavía a España”. ¿Será que los sefaradís estén conspirando para volver a la tierra de donde han sido expulsados?

¿Será por ello, que el legionario de fortuna sostiene, en su disparatado alegato, que “España precisa con urgencia rearmarse” porque “España estará al albur o convidado de piedra de lo que acontezca entre Israel, Marruecos, Argelia y al final de Estados Unidos, poniendo en peligro, Ceuta, Melilla y Canarias?”

Sería ingenuo imaginar que se le ha ocurrido a él solito. Esto es entre legionarios. Algo escribió al respecto la agencia EFE el 11 de diciembre, sugiriendo desde Washington, que “Marruecos es un arma geopolítica de Estados Unidos”.

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