Sahara: por arrepentimiento o por venganza


Por Hassan Achahbar

“Si algo ha conseguido Marruecos es que se hable muy poco del Sáhara Occidental, por ejemplo, en la prensa española. Y mientras, el tema de la autodeterminación se va diluyendo”, dijo el periodista español Ignacio Cembrero citado el 1 de diciembre por la revista mexicana “Proceso”.

Reportando desde Madrid, el corresponsal de Proceso, Alejandro Gutiérrez, informa que el “especialista” Ignacio Cembrero intervino en un encuentro virtual sobre el impacto del reconocimiento por el presidente estadunidense Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sahara, inclinando la balanza a favor de Marruecos.

El corresponsal de Proceso asegura haber participado, él mismo, en la citada “videoconferencia” junto con otros “periodistas extranjeros acreditados en España”, aunque en ningún momento aclara cuando y quiénes fueron estos “corresponsales extranjeros”.

En cambio, confirma las intervenciones del disidente saharaui Ahmed Etanji, de la pacifista española María Porcel, además del “especialista” en el área y en Oriente Medio y el Magreb, Ignacio Cembrero, quien, por lo visto, estuvo a sus anchas durante el encuentro, llevando la voz cantante.

En la videoconferencia, el disidente saharaui habló de su vida personal pero también aprovechó para colocar el mensaje alarmista del Frente Polisario de que la guerra va a continuar y Marruecos no va a quedarse de brazos cruzados.

“El Polisario anunció que la lucha armada seguirá hasta en las ciudades ocupadas, no sólo en el muro. Tememos que esto intensifique la actuación marroquí contra los activistas, lo que pondría en peligro sus vidas”, afirmó.

Por su parte, según reporta Proceso, la pacifista Porcel alcanzó demandar la intervención de la comunidad internacional para frenar el conflicto, mostrándose preocupada porque “no hay igualdad de condiciones” dado que “Marruecos es evidentemente más grande en número, como potencia armamentística, y tiene el respaldo de Francia.”

Dicho esto, tanto Ahmed como Porcel desaparecieron del radar de “Proceso”, cediendo todo el escenario al “especialista” Cembrero, presentado como “articulista de El Confidencial y excorresponsal de El País”. Éste, empezó su alegato desmarcándose del guion de Ahmed, al afirmar que la reanudación de las hostilidades en el Sahara ha tenido un impacto muy limitado a escala internacional, y que, en esta guerra, pierde el Polisario, que no ha conseguido reactivar el conflicto a tal grado que la comunidad internacional tome cartas en el asunto.

“Si algo ha conseguido Marruecos es que se hable muy poco del Sáhara Occidental, por ejemplo, en la prensa española. Y mientras, el tema de la autodeterminación se va diluyendo”, remató, resaltando que, desde el inicio del conflicto, en la comunidad internacional -particularmente desde la ONU, España o Francia-, se “insiste que se debe respetar el alto al fuego, pero se olvidan de cumplir el otro compromiso que se asumió en 1991, que es la organización de un referéndum de autodeterminación”.

En la misma crónica de la semana, el corresponsal de la prestigiosa revista mexicana, remarca que Rabat presiona a Madrid para que se pliegue a sus “demandas en torno a Ceuta y Melilla… y el propio Sáhara”, sí bien descarta que con la presión migratoria de los últimos meses Marruecos busque chantajear a España.

Apoyándose siempre en la opinión del “especialista” Cembrero, el periodista de Proceso también señala que después del espaldarazo de Donald Trump, el primer ministro marroquí, Saadeddine El Othmani, volvió a tensar la cuerda con España al dar una entrevista en la que afirmó que Ceuta y Melilla “son marroquíes como el Sáhara”.

Del relato de Proceso, se deduce que Cembrero se sintió dueño de la situación, como a él le encanta, y habló con tono suave y, sí bien cree que “se han intensificado las actuaciones represivas en las ciudades del Sáhara”, también reconoce que la intervención del 13 de noviembre en El Guergarat se hizo “con guante blanco, porque no hubo heridos ni muertos”.

Además, el español no atribuye ningún rol protagónico en el asunto ni a su país ni a Argelia. Cree más bien, que “antes de emprender el desalojo de civiles saharauis de Guerguerat, Marruecos consultó con su gran aliado en Europa, que es Francia, y recibió la luz verde de París para esa operación.”

Enfatizó que la “guerra de posiciones” entre los dos bandos “no es alarmante en la medida en que se va a limitar este tipo de bombardeos dirigidos a posiciones militares, que no causan muertos ni heridos porque las fuerzas están atrincheradas y protegidas”.

También, destacó que las hostilidades se mantendrán con bombardeos mutuos a lo largo del muro (de separación), sin llegar a las ciudades. “Creo que el Polisario, en materia militar y de guerra, tiene un margen de maniobra bastante limitado, porque las decisiones en este sentido no se toman en los campamentos de refugiados, ni en Tinduf, sino en el país que acoge a los refugiados, que es Argelia, y yo no creo que Argel esté por la labor de entrar indirectamente en guerra con Marruecos”, se sinceró como nunca antes.

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