El Marruecos que molesta a los españoles


Por Hassan Achahbar

Entre los españoles hay quienes gustan de pegar a Marruecos por arte u oficio. Se incluyen políticos y representantes del poder instalado. Y hay otros, muchísimos, que agreden al vecino por deporte, por soberbia o porque lo llevan gravado en el ADN histórico.

Los hay activistas asociativos, lideres corporativas, proselitistas, blogueros, periodistas, escritores, intelectuales, académicos, artistas, actores y aprendices de todo. Unos van en busca de notoriedad, de fama o simplemente de cheques argelinos. Otros, los más peligrosos, son los que cultivan un odio visceral por algún complejo, trastorno emocional o por afanes de venganza desmotivada.

No creo haberme equivocado cuando, el pasado 3 de enero, le sugerí al Pr. Bernabé López García, que los conceptos a media tintas sobre Marruecos son una muestra de la perplejidad que embarga no sólo a los políticos y blogueros, sino también a la intelectualidad española.

lo digo de es formla porque denoto cierta cambio y ciertas contradicciones en las afirmaciones del arabista, catedrático en la Universidad Autónoma de Madrid y ex de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. Confieso que no comprendo los motivos que le impulsan estos últimos tiempos a molestarse con Marruecos, alejándose de sus posiciones anteriores y hasta de los postulados de su vocación.

Aprovechando la actual crisis diplomática entre Rabat y Madrid, el gaditano experto en relaciones hispano-marroquíes, se ofrece para todo tipo de declamaciones, aún desconectado de la realidad imperante en el nuevo Marruecos.

Respecto a la acogida en un centro hospitalario de la Rioja, del renegado saharaui y fugitivo de la justicia española, Brahim Ghali, el profesor no duda que España cometió un “error”, pero que Marruecos se responsabiliza de todo el resto, incluso del mal tiempo en el Estrecho.

El 23 de mayo, en una de esas apariciones mediáticas, le reprochó a España el traspié de haber “gestionado mal” el desaguisado negocio con Argelia para acoger al jefe de las milicias del Polisario, a sabiendas de que “era previsible que molestara a nuestro vecino”.

Como repartiendo culpas, reclamó a Argelia porque “sus dirigentes se han mantenido inflexibles aferrados a este principio abstracto, exigiendo un referéndum de autodeterminación, sin explorar otras vías” de arreglo. Y de paso, cargó contra la gusanería de Tinduf, que ha estado “subordinado a la política argelina, convirtiéndose en instrumento de su política de rivalidad con Marruecos”.

Todo lo demás, López García lo carga a cuenta de Marruecos, arremetiendo sin paliativos contra el vecino país por su “reacción desproporcionada” y su “respuesta tan exagerada” a la inocente decisión española. “Otra cuestión es que la desproporcionada reacción de Marruecos pueda justificarse por el error de España”, afirma.

Lo que parece disgustarle es esta supuesta presión marroquí a España, la cual, dice, “ha estado en la mayoría de los casos detrás de esas actuaciones de Marruecos”, pero que ahora “se ha hecho a las claras, ante las cámaras, sin pudor alguno y con una enorme irresponsabilidad”.

Se indigna, sobre todo, ante la ola migratoria en Ceuta que bautiza con el nombre de “Marcha de los menores” porque le “sorprende que se juegue con la vida de miles de conciudadanos dejándolos arrojarse al mar” y porque “la de Ceuta de estos días ha sido descontrolada, desbordada y con un efecto boomerang que se ha vuelto contra quien pudiera haberla concebido”.  

La otra razón por la cual no esperaba esa “respuesta tan exagerada”, es porque Marruecos, el nuevo Marruecos por él desconocido, “nunca lo había hecho de manera tan abierta, voluntaria, descarada, como en esta ocasión”.

También le achaca a Marruecos, pero esta vez desde un enfoque cercano al amarillismo, su acercamiento a Estados Unidos y el no haber “nunca comprendido” que el tema del Sahara no estará resuelto definitivamente hasta que se logre una solución con el acuerdo de las dos partes, que es la política de Naciones Unidas, de la Unión Africana y de los países de la Unión Europea.

En la percepción del catedrático gaditano, la única solución a dicho conflicto “está ligada a una democratización real de Marruecos”. Ésta, afirma con total seguridad, es “una tesis que yo defiendo desde que murió Hassan II” (desde 1999), y que sólo “recientemente ha defendido el veterano opositor marroquí Bensaid Ait Ider”.

No es lo que dijo, y así consta en la grabación, cuando intervino hace apenas cuatros meses en una mesa redonda virtual sobre el alcance del reconocimiento por parte del expresidente norteamericano, Donald Trump de la soberanía marroquí sobre el Sahara.

Preguntado, precisamente al respecto y si la decisión del expresidente norteamericano ha “envalentonado a Marruecos”, respondió a mansalva que “Marruecos no supo ver el regalo envenenado de Trump que conllevaba el reconocimiento de su soberanía sobre el Sahara Occidental”.

A esta altura del partido, mi parece que es el único en sostener que los marroquís “no valoraron la precariedad de la circunstancia anómala en que se producía ese reconocimiento, por parte de un presidente en fuga, a punto de concluir su mandato, en una situación de interinidad”.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Plugin creado por AcIDc00L: key giveaway
Plugin Modo Mantenimiento patrocinado por: posicionamiento web