Jorge Dezcallar.

España-Marruecos: los recados de un exjefe de la Inteligencia española


Por Hassan Achahbar

El exjefe de la Inteligencia española, Jorge Dezcallar, ha sido el invitado del programa “Herrera en COPE”, del pasado lunes, para analizar en caliente la persistente escalada en las relaciones entre España y Marruecos.

El también exembajador en Rabat no tuvo pelos en la lengua, respondiendo y hasta anticipándose a las preguntas del director del programa, Carlos Herrera, y de un panel de periodistas de distintos medios. Cometió un desliz del cual el Estado marroquí y los padres de alumnos de los Colegios españoles en Marruecos deben tomar recado.

La conversación giró en torno al eje central de la convocatoria que fue el longevo conflicto del Sahara, dejando entrever el fuerte hartazgo entre los españoles ante un problema que ya no les ataña, Un conflicto atribuido, sorpresivamente, a la rivalidad entre Argelia y Marruecos, dejando de lado el viejo tópico del derecho a la autodeterminación de la población saharaui.

Desde su posición de “jubilado”, el ex-diplomáticos y exjefe espía, ha analizado en voz alta lo que los juglares del Palacio de la Moncloa cantan en tono menor. Aclaró que “para nosotros el problema del Sahara no es solo de política internacional como lo puede ser para Alemania o para Estados Unidos, sino que es también de política interna precisamente por la forma en que salimos” del territorio, dejando insatisfechos a los grupos políticos de derecha y de izquierda.

A lo largo de la conversación, Jorge Dezcallar cambiaba de tono de voz, entre aguerrido y conciliador, pero sin alterarse en lo más mínimo, dando la pauta en clave de paternalismo-protector. El más explícito de sus recados consistió en oponer un fin de no recibido al pedido de Marruecos: “Ellos desearían que España siguiera la estela de Trump. Cuando (el expresidente norteamericano) reconoció su soberanía sobre el Sahara, se le ha hecho una constelación planetaria muy favorable. Piensan que es el momento ideal para acabar con lo que ellos llaman su proceso de integridad nacional, donde por cierto también incluyen Ceuta y Melilla”.

Dezcallar se acogió a la neutralidad de España en el conflicto norteafricano. “Hacemos muy bien en mantenernos fuera”, recalca, al tiempo que envía la patata cliente a las manos de los hermanos magrebís, en especial de Marruecos, que, según él, “nos quiere arrastrar entre lo que es un problema entre dos países vecinos”.

De entrada, Dezcallar critica la afrenta que supone para España la discriminación de los puertos españoles, excluidos por Marruecos de la Operación Paso del Estrecho (OPE 2021), una operación de tránsito que genera grandes dividendos e involucra a unos tres millones de marroquís residentes en países europeos, incluida España, y que cada año vuelven a su tierra para las grandes vacaciones de verano.

Esta decisión sirvió de punto de partida para la argumentación dl jefe espía. Presten sino atención a esta afirmación que corrobora el referido estado de hartazgo entre los españoles ante un conflicto del cual la España oficial se quiere desligar.

“El problema del Sahara es la consecuencia y no la causa de un enfrentamiento entre Argelia y Marruecos. Esto no hay que perderlo de vista nunca”, afirma con todas las letras, subrayando, además, que “Marruecos nunca acepta un Sahara independiente porque, aparte de que piensa de que es su propio territorio y que había lazos de lealtad con el Rey desde tiempo inmemorial, será un estado pequeño de unos 200.000 kilómetros cuadrados habitado por unas 100 mil personas, un estado fallido o sería una marioneta de Argelia”.

Algo más agrega. “Marruecos no aceptará estar apretado contra el atlántico y el Mediterráneo, rodeado por Argelia por todos los lados. Ese es el problema de fondo. Marruecos no lo acepta y a nosotros nos quieren arrastrar”, se queja.

Con aprensión, pero también con calma, el ex-diplomático se expide: “Esto está en manos de Naciones Unidas y nosotros estamos deseando que se arregle. Pónganse de acuerdo y que lo bendiga Naciones Unidas y aceptaremos lo que ustedes decidan, pero pónganse de acuerdo”. Están claro que los destinatarios de este ruego son Argelia y Marruecos, sin siquiera un guiño al separatista Frente Polisario.

Por otra parte, las palabras de Jorge Dezcallar traicionan cierto pensamiento eurocentrista, incluida una supuesta superioridad frente al indomable vecino: “Marruecos necesita siempre cariño de España, porque también hay cierto complejo por la diferencia enorme de renta porque España ha crecido mientras Marruecos no ha sido capaz de progresar al mismo ritmo”.

“Pero ese cariño, continúa diciendo, tiene que ser compensado con un palmetazo en la mesa de vez en cuando. Si ellos perciben debilidad por nuestra parte, entonces les anima a crecerse en la relación bilateral. El palmetazo en la mesa hay que darlo con cariño, pero con firmeza al mismo tiempo”.

Dezcallar se apresura a asegurar que “se hacen muchas cosas que la gente no sabe” como el supuesto respaldo que España estaría otorgando a Marruecos en varios foros europeos, cosas que “a Marruecos hay que señalárselas y tiene que apreciarlas porque son en favor de ellos”.

También plantea que “de vez en cuando hay que decirle basta. Hasta aquí hemos llegado”. Con esto, avanza otro tanto más, que encierra una amenaza directa al insinuar que, de continuar la “irritación” de Marruecos por la grieta abierta el pasado mes de abril, cuando España acogió al jefe del separatismo saharaui, Brahim Ghali, quienes van a sufrir las consecuencias son los propios ciudadanos marroquís.

Aquí, recurre a la metáfora del soufflé para ilustrar lo que plantea como una dificultad que “ellos” (los marroquís), tienen para “recomponer relaciones”. “Ese es un problema muy grande porque, creo que tenemos que aprender a convivir con las diferencias, cuando estas no tienen solución, y no la tienen sobre todo a corto plazo”, afirma.

“El soufflé sube de prisa, pero luego, cuando uno lo saca del fuego, baja. Y cuando baja Marruecos tiene que explicar a su gente por qué montó este problema y al final no ha conseguido nada. Por qué nos está pidiendo cosas que ahora mismo nosotros no le podemos dar por mucho que queramos ser amigos de Marruecos”.

Se le sondea acerca de la posibilidad de una llamada del Rey Felipe VI al Rey Mohammed VI, pero el momento no le parece oportuno. “Hay cosas que hay que guardar para el momento necesario y el momento necesario es el Gobierno quien puede estimar cuándo se produce”, responde.

No obstante, n o descarta “un gesto de distensión” de parte de España. “Creo que algún gesto de distensión se puede hacer. Quizá mandar algún ministro o una llamada del Rey. Pero de momento me da la sensación de que ese momento todavía no ha llegado y la prueba es la decisión de ayer de suspender el paso del Estrecho, una decisión que perjudica sobre todo a los marroquís, aunque nosotros dejamos de ganar algún dinero por ese tránsito. Eso demuestra que el soufflé todavía está subiendo”.

Además, Dezcallar supone que cuando esto ocurra, “ellos tendrán que explicar lo que se ha conseguido, y como no se va a conseguir el objetivo principal, van a tener que encontrar alguna excusa que les permita presentarle de forma favorable a su opinión publica, que en Marruecos existe, no como en otros países”.

Donde el ex-diplomático, sinceramente, mete la pata es cuando se le pregunta sobre si era “el momento de que España empezara a replantearse su posición o si el limbo jurídico-político del Sahara es la única carta que se tiene para presionar a Marruecos”.

La referencia al “limbo jurídico-político del Sahara” utilizado como carta “para presionar a Marruecos” lo descoloca. “No. Nosotros somos el primer socio comercial de Marruecos, el segundo (mayor) inversor en Marruecos, tenemos ahí, un montón de colegios, tenemos una presencia muy activa, tenemos un millón de emigrantes marroquís en España, tenemos muchísimas cartas si queremos utilizarlas y si queremos presionar”, reacciona. Le faltó recordar que España es miembro de la OTAN y que puede contar con el apoyo de la Unión Europea para presionar a Marruecos.

No lo hizo, pero ahí dejó plasmado que, en caso de necesidad, España podría echar mano de todos sus recursos, incluso de los “colegios” en Marruecos. Una repugnante vergüenza intelectual que en todo caso sirve para que el Estado marroquí y las familias de miles de alumnos que frecuentan ese “montón de colegios” estén sobre aviso.

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