Lacalle Pou en la ONU: “No podemos pasar por este foro sin hablar de los derechos humanos”

Sahara: poderosa impresión de que Uruguay reparará la injusticia hecha a Marruecos en 2005


Por Hassan Achahbar

La gira del presidente del Uruguay Luis Lacalle Pou por dos países de América del Norte, México y Estados Unidos, en su primera salida al extranjero por un periodo de más de 48 horas, marca un nuevo hito en las relaciones internacionales de Montevideo.

Según recalca una emisora radial local, el presidente uruguayo “ha decidido implementar una política exterior que ha rotulado como “diplomacia presidencial’”, subrayando que “esto es así porque él mismo, en ‘plena coordinación’ con el canciller, ha llevado adelante contactos con otros mandatarios con el objetivo central de abrir nuevos mercados y conseguir inversiones”.

El presidente Lacalle Pou, un liberal, aprovechó esa primera gira internacional para posicionar a su país del lado de las naciones libres del mundo y en contra de los regímenes totalitarios de Cuba, Nicaragua y Venezuela, tres dictaduras del orbita populista-comunista.

Ese posicionamiento franco, claro y rotundo en contra de las tres dictaduras que apoyan ciegamente a Argelia en el conflicto del Sahara, crea una poderosa impresión de que, en breve, el gobierno de Uruguay reparará la injusticia hecha a Marruecos, el 26 de diciembre de 2005, por la coalición de izquierda Frente Amplio, dejando sin efecto la absurda decisión de reconocer un ente virtual como la autoproclamada República saharaui.

Pero para eso, es imprescindible que la diplomacia marroquí mueva fichas, salga del anonimato y retome la iniciativa para recuperar la posición privilegiada que Marruecos disfrutó en Uruguay antes del fraude ideológico cometido en su día por el Frente Amplio (FA) por una simple promesa hecha a Argelia en la década de los 80.

Al presidente uruguayo lo acompaña en su gira el canciller Francisco Bustillo, quien, reitero, está plenamente informado sobre el conflicto del Sahara desde cuando se produjo el reconocimiento de la presunta República saharaui, primero como embajador en Buenos Aires y durante sus últimos ocho años como jefe misión en España.

Lacalle Pou asumió la presidencia el 1 de marzo de 2020, coincidiendo con el aterrizaje de la pandemia del Covid-19 por lo que el mayor de sus esfuerzos ha sido priorizar la lucha contra la enfermedad antes que atender asuntos de política exterior. El cambio llegó 19 meses después, con motivo de la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), reunida el pasado fin de semana en México.

La Cumbre Celac, de la que no participan Canadá y Estados Unidos y que no se reunía desde enero de 2017, ha sido convocada a iniciativa de los gobiernos de izquierda continental en un nuevo intento por sustituir a la Organización de los Estados Americanos (OEA), el foro hemisférico creado en 1948 y que el castro-chavismo acusa de ser funcional a los intereses de Washington.

En la capital azteca, el presidente uruguayo buscó deliberadamente desmarcarse de los tópicos de la izquierda y, según los ecos recogidos por la prensa, su denuncia de las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela hizo disparar su imagen a nivel mundial. En eso, Lacalle Pou encontró fuerte respaldo en el presidente del vecino Paraguay, Mario Abdo Benítez, quien, a su vez, le recordó al venezolano Nicolás Maduro que el hecho de estar sentado a la misma mesa, de ninguna manera significaba que reconocía al régimen dictatorial de Caracas.

“Mi presencia en esta cumbre en ningún sentido ni circunstancia representa un reconocimiento al gobierno de Nicolás Maduro. No hay ningún cambio de postura de mi gobierno y creo que es de caballeros decirlo de frente”, dijo Abdo Benítez.

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