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Sahara-Esequibo: Venezuela apadrina el separatismo saharaui mientras reivindica 2/3 de Guyana


Por Hassan Achahbar

Venezuela es urgida del apoyo internacional para sostener su accidentada reivindicación de la Guyana Esequiba, nada menos que las dos terceras partes de la República Cooperativa de Guyana. Con tal finalidad y propósito, el presidente Nicolás Maduro visitará en breve Argelia e Irán, dos asociados en el marco de la OPEP, y cabe la posibilidad también de que incluya en el periplo a dos otros países petroleros del Golfo: Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.

El régimen chavista, que tanto dolor de cabeza ha causado a Marruecos en Latinoamérica desde 2004, apoyando y alentando por encargo de Argelia al separatismo saharaui, está probando un tanto de su propia medicina. Al reclamo histórico, el gobierno de Caracas ha agregado, en los últimos años, extensos espacios marítimos circundantes, todavía pendientes de delimitación, donde la petrolera estadunidense Exxon Mobil anunció en 2015 un importante descubrimiento. Pero en el hemisferio, nadie presta atención a sus reclamos, ni siquiera la dictadura cubana.

El pasado 8 de septiembre, la cancillería venezolana comunicó que “es la voluntad del pueblo, de la nación toda, de no abdicar en su reclamación territorial ni de su voluntad de alcanzar un acuerdo mutuamente aceptable con Guyana sobre la controversia territorial”. Los mismos términos serán recogidos en otro comunicado publicado dos semanas después, el 24 del mes. “Es firme la voluntad del pueblo entero venezolano, de la Nación venezolana toda, de no abdicar en su reclamación territorial ni de su voluntad de alcanzar un acuerdo mutuamente aceptable con Guyana sobre la controversia territorial sobre la Guayana Esequiba”, afirmó.

La beligerancia mostrada por Maduro desde su primer año de gobierno contrasta con la actitud conciliadora de su antecesor, el Comandante Hugo Chávez, quien había aflojado la presión reivindicativa durante su mandato (1999-2013). Es que el ex caudillo caribeño aspiraba al liderazgo regional, imposible de lograr enfrentándose a los 15 Estados socios de Guyana en el seno de la Comunidad del Caribe (Caricom), un influyente bloque regional cuyas grandes decisiones de política exterior son tomadas por consenso.

En el ánimo de Maduro, influyó, por un lado, el imparable deterioro de la situación política y económica interna y, por el otro, el descubrimiento de grandes yacimientos petroleros en las costas guyanesas cercanas a la frontera. También se coló un tercer factor: el hartazgo guyanés ante el hostigamiento venezolano por lo que Georgetown decidió en 2018 introducir el litigio ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) que, el 18 de diciembre de 2020, se declaró competente en el tema.

La cancillería bolivariana reaccionó desconociendo la jurisdicción de la CIJ y llamando al pueblo “a unirse en torno a la causa histórica nacional en la defensa de su derecho sobre la Guayana Esequiba”. Medio año después, el 13 de agosto de 2021, el chavismo estampó con la oposición al régimen, un Memorando de Entendimiento, seguido de la firma, el 5 de septiembre, del “Acuerdo para la ratificación y defensa de la soberanía de Venezuela sobre la Guayana Esequiba”.

“Venezuela celebra junto al pueblo la firma del Memorando de Entendimiento suscrito, en cuyo numeral Dos se reafirma el compromiso y la voluntad de Venezuela de alcanzar una resolución pacífica, definitiva y mutuamente aceptada sobre la soberanía de la Guayana Esequiba”, decantó la cancillería en un comunicado con fecha del 8 de septiembre de 2021.

Era tiempo de campaña electoral y además, se avecinaba el nuevo periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas donde habló el presidente guyanés, Mohamed Irfaan Ali. Caracas lo cruzó afirmando que “Venezuela deplora una vez más las tergiversaciones y mala fe demostradas en el discurso del Presidente de Guyana, Su Excelencia Mohamed Irfaan Ali, el día de hoy 23 de septiembre de 2021 en la Asamblea General de la ONU”.

“Lamentablemente la línea argumentativa que esgrime Guyana desde 2015 es directamente proporcional a la seducción e injerencia de la Exxon Mobil y otras transnacionales que no solo la empujaron a dar al traste con las negociaciones amistosas que veníamos siguiendo en cumplimiento del Acuerdo de Ginebra desde 1966 para dirimir bilateralmente nuestra controversia territorial sobre la Guayana Esequiba, sino que también financian costos legales de la acción ilegítima ante la Corte Internacional de Justicia contra Venezuela”, agregó.

De vuelta al ruedo internacional, después de las elecciones regionales y locales del pasado 21 de noviembre, y con el acuerdo firmado con la oposición en la mano, Nicolás Maduro brega por adhesiones fuera del continente americano.

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