Luis A. Wagner hace entrega de su libro “El Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” al embajador Han

Marruecos debe cuidar más y mejor a sus amigos latinoamericanos


Por Hassan Achahbar

El historiador y periodista Luis Agüero Wagner, el especialista paraguayo en temas marroquís, entregó al embajador taiwanés en Asunción, José Han, un ejemplar de su libro “El Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental”.

La obra a la que el autor me hizo el honor de prologar, ha sido editada en 2015, con el apoyo de la embajada de Marruecos, por entonces residente en Brasilia, y la apreciable colaboración del cónsul honorario del Reino en Asunción, Jorge Salomón Jure Vallejos.

La entrega del ejemplar de la obra al diplomático taiwanés se hizo durante la cena de año nuevo con la que el embajador Han agasajó, el 14 de enero, a la mesa directiva de la Asociación de amigos paraguayos de su país, la Apcac, que preside Juan José Benítez Rickmann, quien estuvo de visita a Marruecos, en 1969.

Entre los convidados estuvo José Antonio Moreno Rufinelli, Profesor de Derecho Civil, ex canciller (2001-2003), intelectual, cuatro veces diputado, primer presidente del Tribunal Permanente de Revisión del Mercosur (TPR) y primer presidente de la Apcac.

Traigo a colación esta noticia porque tiene un significado espacial para Marruecos. Luis Agüero Wagner es autor de varios libros de gran valor histórico, unos recién salidos de la imprenta, que bien pudo obsequiar a su anfitrión. Sin embargo, escogió el libro “El Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental”.

Creo que es momento de hablar de las injusticias en las que incurren, en silencio, aquellos diplomáticos que anteponen sus mezquindades a los intereses supremos de su país. Luis Agüero Wagner tiene fácil llegada a todos los estamentos nacionales y cuenta con miles de seguidores en las redes sociales dentro y fuera de su país. Es un intelectual consagrado, muy amigo de Euclides Acevedo, actual canciller y uno de los potenciales precandidatos a la presidencial de 2023.

Por ser leal de Marruecos y por un sinfín de motivos, sería injusto perderle tal como se perdieron otros amigos en el subcontinente por las mentecateces de unos tarados mentales que por el simple hecho de ocupar un cargo de tanta relevancia se consideran intocables.

La indefectible lealtad e inquebrantable fe de Luis en la seriedad y validez de los argumentos, planteamientos y postulados de Marruecos, lo convierte en insustituible tanto en su país como en la región. No obstante, la embajada lo trata como si fuera el adversario, el enemigo a vencer y lo mantiene a raya.

Su obra “El Sahara Marroquí más allá del Sahara Occidental” circula en diferentes despachos ministeriales. Ha sido presentado en dos universidades de Marruecos (Oujda y Casablanca), pero sigue a la espera de una oportunidad en Paraguay.

Actitudes de esta naturaleza perjudican los intereses de toda una Nación. Son recurrentes y hay que denunciarlas con toda la fuerza de la lógica y la razón.

Lo difícil de creer es que el ninguneo que sufre Luis Agüero Wagner alcanza por igual y sin mediar motivo alguno, a un servidor y defensor de los intereses de Marruecos, el empresario Salomón Jure, cónsul honorario que dio de su tiempo y esfuerzo para ayudar al mejoramiento de las relaciones bilaterales.

Pues, Salomón Jure ha sido “cesado”, con una intención indecorosa dictada más bien por resentimientos personales que por cualquier otro motivo, por lo que es necesario salir de la indefinición en la que se encuentra. No se sabe con certeza si su caso ha sido informado a la jerarquía. Lo cierto es que para la cancillería paraguaya Salomón Jure sigue siendo cónsul honorario de Marruecos, dado en sus archivos, no consta ninguna notificación al respecto.

Lamentablemente, los casos de Luis y Jorge no son los únicos. Se puede nombrar varios más en otros países de la región. Sirve el ejemplo del periodista peruano Ricardo Sánchez Serra (RSS), hoy linchado por la prensa oficial argelina porque recobró la voluntad de reconciliarse con Marruecos después de una década de ataques sistemáticos en apoyo al separatismo saharaui.

A RSS lo critiqué mucho por sus anteriores ataques injustificables a Marruecos. Nos conocemos porque hace diez años nos juntamos en Lima. Fue poco después de finalizar la III Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA), celebrada en la capital peruana los 1 y 2 de octubre de 2012. La conversación duró más de dos horas. Fue durante un almuerzo en el Hotel Country Club, por invitación de un matrimonio peruano amigo común a ambos.

Hablamos sin rodeos, sin tapujos. Discrepamos mucho sobre el tema que nos ocupó. Él, tuvo un discurso de barricada, en momentos bastante áspero. Cargó durísimo contra quien era titular, en aquel momento, de la embajada. El conflicto era personal, pero RSS se desquitaba contra Marruecos. Expuso en toda franqueza sus motivos y yo los míos. Finalizado el desayuno, se despidió con la promesa “verificar” mis argumentos. Agradecí el detalle al que, sinceramente, no me esperaba. Se tomó un lustro para sacarse de las dudas.

RSS acusaba a la embajada de presionar a los medios locales para que no le publiquen. De eso se trataba en el fondo. Un argumento de peso. De hecho, no existía razón alguna para que un conservador y fujimorista (partidario del expresidente Alberto Fujimori que rompió con el separatismo saharaui en 1996) se ponga del lado de los regímenes como los de Venezuela, Cuba, Irán y Argelia para agredir a Marruecos.

Casos parecidos, que sinceramente no le hacen ningún favor a Marruecos abundan en Latinoamérica. El asunto es que no son reportados y la central no los sufre porque no los conoce. “Ojos que no ven, corazón que no siente”, reza el refrán.

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